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142 años de fe caminan con la Virgen de Lourdes

2026-02-09 - 17:01

Por más de un siglo, cuando aún la madrugada cubre de silencio la montaña, hombres y mujeres inician un largo recorrido, impulsados por una misma convicción: acompañar a la Virgen de Lourdes en su tránsito desde Caracas hasta Maiquetía. No se trata solo de una caminata; es memoria viva, tradición familiar y una expresión de fe que se transmite de generación en generación. Este 11 de febrero, la peregrinación de Nuestra Señora de Lourdes alcanza 142 años ininterrumpidos, consolidándose como la primera manifestación pública en honor a esta advocación mariana fuera de Francia y una de las expresiones religiosas más antiguas del país. El origen de esta tradición se remonta a 1858, cuando en la localidad francesa de Massabielle, la Virgen María se apareció a una niña humilde llamada Bernardita Soubirous. A partir de ese hecho, la devoción a Nuestra Señora de Lourdes comenzó a expandirse por Europa, asociándose especialmente con la fe, la esperanza y la sanación de los enfermos. Veinticinco años después, el padre Santiago Machado, sacerdote de la parroquia San Sebastián de Maiquetía, viajó a Francia con el objetivo de adquirir ornamentos para culminar la reconstrucción del templo, afectado por el terremoto de 1812. Fue durante su estadía en Lourdes cuando quedó profundamente impactado al observar a miles de fieles peregrinando, elevando plegarias y agradeciendo favores concedidos. Al regresar a Venezuela, decidió compartir esa experiencia con la comunidad de Maiquetía. El entusiasmo fue inmediato. En 1884 se inauguró la Gruta de Nuestra Señora de Lourdes, réplica de la original francesa, y ese mismo año se realizó la primera peregrinación, que se mantiene viva hasta hoy. La imagen principal de la Virgen, que permanece en la gruta, llegó al país en 1883 y cuenta actualmente con 142 años de antigüedad, convirtiéndose en una de las imágenes marianas más antiguas y veneradas del estado La Guaira. Recorrido de sacrificio y esperanza. La peregrinación recorre unos 23 kilómetros a través del Camino de los Españoles, en el Waraira Repano. Los peregrinos parten desde la iglesia de La Pastora, en Caracas, luego de una misa celebrada a las 5 am y comienzan el recorrido a las 6 am, avanzando entre cantos, rezos y momentos de silencio. El trayecto incluye 14 estaciones, a manera de vía crucis, con paradas en Campo Alegre y La Cumbre, donde los caminantes descansan y se alimentan antes de continuar el descenso hacia Maiquetía. Antonio “Tony” Pereira, quien ha asistido a la peregrinación desde los tres meses de nacido y suma 58 años participando, dice que esta tradición es parte esencial de su vida. Desde hace 42 años forma parte de la organización, una responsabilidad que asume como herencia familiar. “Esto no es de una sola persona. Aquí todos somos parte. Hay familias enteras que han pasado esta fe de abuelos a padres y de padres a hijos. Es una herencia espiritual”, relata. A lo largo de su historia, la peregrinación ha enfrentado circunstancias adversas sin perder continuidad. Ni la tragedia de Vargas en 1999, que destruyó tramos del camino, ni la pandemia por la covid-19 lograron detenerla por completo. En esos momentos, la comunidad adaptó el recorrido y redujo concentraciones, pero mantuvo el espíritu de la tradición. En 1999, incluso con grandes fracturas en la montaña y quebradas desbordadas, los peregrinos lograron completar el trayecto con esfuerzo y oración, reafirmando una fe que ha sabido levantarse en medio de la dificultad. La Virgen de la Salud. La devoción a la Virgen de Lourdes está estrechamente ligada a la atención de los enfermos. Cada 11 de febrero, la Iglesia celebra la Jornada Mundial del Enfermo, una fecha que en Maiquetía adquiere un significado especial. El párroco de la iglesia San Sebastián de Maiquetía, Rafael Troconis, explica que ese día se celebra una misa dedicada a las personas enfermas, durante la cual se imparte el sacramento de la Unción de los Enfermos, destinado a brindar consuelo y fortaleza espiritual. “La peregrinación es una experiencia cargada de esperanza, de fe y de encuentro con Dios en medio de la naturaleza”, señala el sacerdote, quien invita a la comunidad a participar y vivir el recorrido como un acto de renovación espiritual. Testimonios de favores atribuidos a la Virgen forman parte del relato colectivo. Sanaciones, ayudas inesperadas y consuelo en momentos difíciles han reforzado la devoción popular a lo largo de los años. Restaurar para preservar la fe. Uno de los hechos más significativos recientes ha sido la restauración, en 2025, de la Gruta de Nuestra Señora de Lourdes, cuyas imágenes permanecieron por décadas expuestas a la intemperie. El trabajo fue asumido por la propia comunidad, integrada por monaguillos, familias y vecinos que se organizaron para recuperar el espacio. Las labores incluyeron limpieza general, pintura, poda de áreas verdes y la restauración de la fuente. La imagen de Bernardita, particularmente afectada por el sol, fue restaurada por un miembro de la comunidad, heredero del oficio de su madre, especialista en imágenes religiosas. En 2023, la peregrinación de la Virgen de Lourdes fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación, un reconocimiento que resalta su valor histórico, espiritual y social.

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