Aún con la marea alta, cruzamos juntos cordilleras y océanos: la nueva coordenada del desarrollo de China
2026-03-18 - 11:46
Hoy en día, la economía global atraviesa una recuperación compleja, marcada por la aparición continua de tensiones geopolíticas y el recrudecimiento del unilateralismo y el proteccionismo. Frente a esta realidad, los países unen voluntades y terminan «coincidiendo entre sí» en la necesidad de garantizar un crecimiento seguro y explorar nuevas vías de desarrollo. Por esta razón, la celebración de las Dos Sesiones Nacionales de 2026 —la jornada legislativa y consultiva política más importante del país— representa esa «estrella reparadora» y esa «señal de carga» que el escenario internacional requiere. El encuentro no solo delinea el futuro estratégico de China, sino que proyecta tres certezas fundamentales: la firmeza de su progreso económico, la solidez de su visión a largo plazo y la voluntad inalterable de compartir los frutos de su desarrollo. El auge de la resiliencia consolida el irreversible progreso económico de China El año pasado, frente a un panorama complejo China avanzó con resiliencia; sorteó las presiones y mantuvo su economía estable y en constante progreso. Al cierre de 2025, el PIB chino registró un crecimiento del 5 %, alcanzando aproximadamente 20.17 billones de dólares, consolidando así su posición como la segunda economía más grande del mundo. Asimismo, se optimizó la garantía del bienestar social y se ampliaron los logros en la erradicación de la pobreza. Las zonas urbanas y rurales sumaron 12,67 millones de nuevos empleos, mientras que la producción de cereales alcanzó aproximadamente 715 millones de toneladas. A la par, se impulsaron nuevas fuerzas productivas y se perfeccionó la estructura industrial, situando a la nación a la vanguardia global en inteligencia artificial, biomedicina, robótica y tecnología cuántica. El objetivo de crecimiento económico de China para 2026 se ha fijado entre el 4,5 % y el 5 %. Esta meta, sustentada en la realidad de nuestro desarrollo y atenta al entorno global, evidencia la profunda resiliencia y la firmeza de la economía china. El presidente Xi Jinping ha enfatizado la necesidad de concentrarnos en los objetivos trazados, consolidar la certeza y generar el impulso necesario para avanzar y daremos pasos firmes para promover un desarrollo de alta calidad, profundizando la reforma y la apertura en todos los frentes, llevando prosperidad a la población; de esta manera, abriremos un nuevo capítulo en el milagro económico de China. Este esfuerzo decisivo arranca con determinación, respaldado por pilares innegables: una población de más de 1400 millones de habitantes, un talento humano superior a los 220 millones de profesionales altamente calificados, el mayor mercado de consumo a nivel global y el sistema industrial más completo del mundo. Estas fortalezas constituyen la base de nuestra confianza para que China continúe forjando su leyenda de éxito. Con determinación y firmeza, el avance de China no se detiene Uno de los temas centrales de las Dos Sesiones Nacionales es trazar la ruta de desarrollo para el período 2026-2030. Este quinquenio resulta vital para el inicio de la construcción integral de un país socialista moderno. A su vez, constituye una etapa decisiva para cumplir el compromiso de alcanzar el pico de emisiones de carbono y fomentar el desarrollo sostenible global. El primer ministro del Consejo de Estado, Li Qiang, presentó un informe sobre la labor del Gobierno, en el cual destacó claramente las cuatro líneas principales de desarrollo durante el período del “XV Plan Quinquenal” (el proyecto maestro a cinco años de la nación): centrarse en promover un desarrollo de alta calidad y afianzar la economía real, a fin de lograr la autosuficiencia tecnológica y edificar una China digital y hermosa; destacar el fortalecimiento del mercado interno y liberar todo el potencial de consumo, equilibrando la «doble circulación» nacional e internacional; priorizar la prosperidad común a través de promover el empleo pleno, reducir las brechas urbano-rurales y practicar los valores socialistas fundamentales; resaltar el desarrollo coordinado con la seguridad y garantizar el suministro de alimentos y energía, en aras de optimizar la gobernanza pública. Este “XV Plan Quinquenal” no es un esquema cerrado de “circulación interna”, sino en cambio, proyecta un modelo de desarrollo abierto, inclusivo y de mutuo beneficio para el mundo. Al dinamizar el ciclo interno, el país genera una mayor demanda y mejora sus capacidades de suministro, proporcionando así un impulso vigoroso al intercambio internacional. La modernización de China sigue inquebrantablemente el camino del desarrollo pacífico. La nación rechaza el viejo precepto de que “ser grande es ser hegemónico” y tampoco comparte la lógica de que “el mundo debe ser gobernado por grandes países”. Sus objetivos de desarrollo son plenamente coherentes con el anhelo universal de alcanzar una vida mejor. Conecta los corazones y las mentes, la amistad de China hacia el mundo nunca se borrará China siempre ha creído firmemente que “Solo, uno tambalea bajo el peso; Juntos, avanzamos decididos por el camino”. En las últimas décadas, hemos sacado a más de 800 millones de personas de la pobreza, hemos contribuido en más del 70% a la reducción de la pobreza global y hemos hecho contribuciones tangibles al desarrollo mundial. De cara al futuro, China no flaqueará en su política nacional básica de apertura al mundo exterior y siempre integrará estrechamente su propio desarrollo con el desarrollo del mundo, de modo que los resultados del desarrollo beneficien a los pueblos de todo el mundo de manera cada vez más equitativa. China seguirá creando un entorno de negocios de primer nivel, sostendrá una economía mundial abierta, reducirá la lista negativa del comercio transfronterizo de servicios, garantizará el trato nacional a las empresas con capital extranjero y potenciará su carta de presentación: “Inversiones en China”. Asimismo, la nación impulsará de forma continua el desarrollo de alta calidad de la Iniciativa de la Franja y la Ruta; para ello, implementará al detalle la “conectividad física”, la “conectividad de ordenanzas” y la “conectividad de corazón a corazón”. De igual forma, coordinará la construcción de grandes obras emblemáticas junto a proyectos de bienestar social, para inyectar un impulso duradero y facilitar la revitalización de los países a lo largo de la ruta. En este sentido, China mantendrá su respaldo al progreso global común: sumará esfuerzos para responder a los desafíos internacionales, apoyará a las naciones en la resolución de sus problemas, fortalecerá las capacidades de desarrollo independiente y orientará la globalización hacia una vía más abierta, inclusiva, equilibrada y de beneficio universal. El objetivo es trabajar con otros países para hacer cada vez más grande la tarta de la globalización económica y, sobre todo, repartirla con equidad. El principio rector es claro: no dejar a ningún país atrás ni ensanchar la brecha entre ricos y pobres. El ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, afirmó en el marco de las Dos Sesiones que los lazos entre China y América Latina y el Caribe (ALC) constituyen un claro ejemplo de solidaridad entre los países del Sur Global. La nación asiática profesa un respeto inquebrantable hacia el pueblo latinoamericano y caribeño, basado en la igualdad de condiciones y la ganancia compartida. Sin importar los cambios en la coyuntura internacional, China mantiene su firme apoyo a Venezuela para salvaguardar su soberanía, dignidad y derechos legítimos. A la par del avance económico chino y el despliegue total del XV Plan Quinquenal, la cooperación bilateral abrirá horizontes mucho más amplios. Ubicados en este nuevo inicio histórico, el Gobierno chino reafirma su voluntad de estrechar la cooperación multisectorial con Venezuela, para compartir las oportunidades de progreso, fomentar la estabilidad y asegurar que esta hermandad se traduzca en beneficios tangibles para nuestras ciudadanías. *Lan Hu, Embajador de la República Popular China en Venezuela