Argentina será “menos segura” tras formalizar salida de la OMS
2026-03-19 - 01:24
Argentina ha oficializado su salida definitiva de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cumpliendo así el preaviso de un año que el Ejecutivo de Javier Milei presentó formalmente ante las Naciones Unidas en marzo de 2025. La noticia fue recibida con preocupación en la sede del organismo en Ginebra, donde su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ofreció una declaración tajante sobre las implicaciones de esta ruptura inédita en la región. “Considero que la salida de Argentina de la OMS es, en realidad, una pérdida para la misma Argentina, así como para el resto del mundo”, comentó Ghebreyesus durante una comparecencia de prensa. El máximo responsable de la salud global explicó que los desafíos sanitarios del siglo XXI no conocen fronteras y que la seguridad epidemiológica requiere un enfoque coordinado. Según Tedros, al apartarse de la red de vigilancia y apoyo técnico del organismo, la nación suramericana se vuelve intrínsecamente “menos segura” ante futuras amenazas biológicas o pandémicas. El origen del quiebre: soberanía vs. Organismos Supranacionales La decisión de Buenos Aires no ha sido una sorpresa, sino la culminación de un proceso marcado por una retórica de confrontación con los organismos multilaterales. Desde febrero de 2025, el portavoz presidencial Manuel Adorni y el canciller Pablo Quirno habían adelantado que Argentina no permitiría que instituciones internacionales “intervinieran en su soberanía”, especialmente tras las críticas de Milei a la gestión de la pandemia de COVID-19, la cual calificó como un “experimento de control social”. Para el Gobierno argentino, las recetas de la OMS “no están basadas en ciencia sino en intereses políticos”. Bajo esta premisa, Argentina ha decidido alinearse con la postura tomada previamente por los Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump, quien también formalizó la salida de Washington de la organización a principios de este mismo año. Este eje Buenos Aires-Washington representa un desafío directo al modelo de gobernanza sanitaria que ha prevalecido desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Las consecuencias: ¿Aislamiento o nueva estrategia regional? La advertencia de la OMS no es solo retórica; tiene implicaciones técnicas directas. Al abandonar la organización, Argentina deja de formar parte de los fondos rotatorios que permiten la compra de vacunas e insumos médicos a precios preferenciales. Además, el país pierde acceso inmediato a la red de Centros Colaboradores que comparten investigaciones de vanguardia sobre enfermedades emergentes. Sin embargo, el gobierno de Milei sostiene que esta medida otorga “mayor flexibilidad” para implementar políticas adaptadas a la realidad nacional. El ministro de Salud argentino, Mario Lugones, afirmó que la decisión “pone en primer lugar la salud de los argentinos” y que el país buscará fortalecer la cooperación mediante acuerdos bilaterales y su permanencia estratégica en la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la cual mantiene cierta autonomía técnica respecto a Ginebra. El director general de la OMS también vinculó esta salida con un problema mayor de gobernanza global. Al ser consultado sobre si la retirada argentina afectaría su relación con la OPS, Tedros fue claro: “Si Argentina tiene un problema con la OMS, también lo tiene con la OPS”. Este comentario sugiere que la ruptura podría complicar la integración de Argentina en programas regionales de inmunización y control de brotes en los que la OPS actúa como brazo ejecutor de la OMS.