Bad Bunny desafía la narrativa de la administración Trump desde el Super Bowl
2026-02-09 - 13:19
Bad Bunny transformó el escenario del Super Bowl en una vibrante oda a la identidad latina y en un espacio de resistencia cultural frente a las políticas de la administración de Donald Trump. Con el grito «¡Qué rico es ser latino!», el artista puertorriqueño aprovechó el evento deportivo más visto de Estados Unidos para reivindicar la herencia hispana en un momento de tensión migratoria y retórica nacionalista. Uno de los momentos más significativos de la noche ocurrió cuando el cantante exhibió la bandera de Puerto Rico con el tono azul claro. Este diseño, adoptado hace 130 años por el Comité Revolucionario de Puerto Rico en el exilio, es el símbolo histórico de los movimientos independentistas y se diferencia de la versión oficial de azul oscuro impuesta tras la anexión estadounidense. Al portar esta insignia inspirada en el Grito de Lares, Bad Bunny envió un mensaje de soberanía y resistencia que cuestiona directamente el estatus colonial de la isla frente a Washington. Protesta simbólica y diversidad La puesta en escena incluyó una boda real entre una persona migrante y un estadounidense funcionó como una respuesta simbólica a las políticas de deportación y cierre de fronteras. Asimismo la interpretación de El Apagón, rodeado de postes eléctricos, recordó el abandono de la infraestructura energética en la isla bajo la supervisión federal. Identidad frente a la exclusión Al cerrar su actuación con la frase «God bless America» mientras proyectaba las banderas de todo el continente, Benito Antonio Martínez Ocasio expandió el concepto de «América» más allá de los límites estadounidenses. Con un vestuario de la marca Zara y el uso de símbolos como el sapo concho, el artista consolidó su dominio global demostrando que la identidad migrante es una fuerza que cuestiona activamente el discurso político desde el centro del entretenimiento norteamericano La reacción de Donald Trump: «Una bofetada para el país» El cierre de la jornada estuvo marcado por la confrontación política directa. Mientras el show iniciaba la cuenta oficial de la Casa Blanca publicó el lema Make America Great Again, mientras el presidente Donald Trump calificaba la actuación como una de las peores de la historia. A través de sus redes sociales el mandatario afirmó que el espectáculo fue una «afrenta a la grandeza de Estados Unidos» y criticó que no se entendiera «ni una palabra» de lo que decía el artista. Trump quien ya se había opuesto a la elección del cantante calificó el evento de «repugnante» para la audiencia infantil. Otros funcionarios del Gobierno como el secretario Pete Hegseth respaldaron este rechazo promoviendo conciertos alternativos de organizaciones conservadoras.