TheVenezuelaTime

Chevron, Texas y el acto desesperado del chavismo

2026-01-25 - 21:10

Chevron no es una excepción, sino una concesión. Y Texas no es un destino comercial, sino un territorio simbólico donde se prueba la obediencia. Humberto González Briceño En la política, como en la vida, la sumisión rara vez obtiene respeto; mucho menos cuando quien observa es un depredador. Pero en Venezuela, donde el poder se ejerce entre ficciones heroicas y genuflexiones prácticas, las señales de debilidad se celebran como triunfos estratégicos. Así, mientras Estados Unidos activa operaciones militares contra el narcotráfico en la región —con Venezuela como epicentro tácito— y confisca tanqueros que transportan crudo venezolano, Delcy Rodríguez aparece sonriendo para anunciar que un buque petrolero se dirige a Texas. Zarpa el crudo, zarpa también lo poco que queda de dignidad. No es nueva la capacidad del chavismo para interpretar las humillaciones como victorias. Lo que asombra es la torpeza con que se insiste. En este caso, la narrativa oficial nos quiere hacer creer que se trata de un “estricto cumplimiento de las leyes”, cuando en realidad estamos frente a una claudicación hecha espectáculo: una súplica coreografiada, una reverencia desesperada al imperio que durante años juraron combatir. Porque no se trata sólo de petróleo. Se trata del momento. Del contexto. ¿Cómo explicar que, justo cuando Washington endurece su postura y Donald Trump afina su retórica para el retorno, Caracas decida agachar la cabeza y enviarle barriles de buena voluntad? ¿Es ceguera estratégica o cálculo desesperado? Delcy, Nicolás y Jorge —el triunvirato del colapso— no parecen entender que, en la psicología del ex presidente Trump, los gestos de docilidad no invitan al diálogo, sino que despiertan desprecio. Lo interpretará como lo que es: una rendición envuelta en papel celofán. Trump no busca pactos. Busca rendiciones incondicionales. Y en ese guión, el chavismo —en su versión más acorralada— solo tiene un papel: el de antagonista vencido. Chevron no es una excepción, sino una concesión. Y Texas no es un destino comercial, sino un territorio simbólico donde se prueba la obediencia. Es la Venezuela postrada la que navega en ese buque. Y en la sala de guerra estadounidense no celebran el crudo, celebran la debilidad. ¿Pensará Miraflores que con estos gestos evitará la tormenta? ¿Que este guiño comercial bastará para desactivar una estrategia ya en marcha, cuyo objetivo evidente es llevar al régimen chavista hasta el límite, para forzar una fractura interna o provocar un colapso militar? Lo cierto es que el envío de petróleo a Estados Unidos no detendrá nada. Ni las incautaciones, ni las sanciones, ni las operaciones. Todo lo contrario: la docilidad escenificada en cubierta sólo confirma a Washington que el momento es propicio para aumentar la presión. Como en una tragedia escrita de antemano, el régimen chavista intenta negociar con un adversario que no busca diálogo. Cree que cediendo evitará el asalto, cuando lo que hace es confirmar su vulnerabilidad. Y mientras más se arrodilla, más se acerca el golpe. Nada detendrá lo que ya comenzó. No el petróleo, no los gestos, no las sonrisas de Delcy.- @humbertotweets EL AUTOR es abogado y analista político con maestría en Negociación y Conflicto en California State University https://larazon.net/category/humberto-gonzalez-briceno

Share this post: