China aporta estabilidad y certidumbre al mundo
2026-03-13 - 15:08
A comienzos de este año, el Foro Económico Mundial y la Conferencia de Seguridad de Múnich advirtieron en sus informes anuales que la incertidumbre constituye el riesgo más seguro para 2026 y de que el orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial se encuentra bajo presión. Desde principios de año, conflictos e inestabilidad se han sucedido desde América Latina hasta Oriente Próximo, lo que ha despertado una creciente preocupación sobre la evolución de la situación internacional. Este año marca el inicio del nuevo ciclo del plan quinquenal chino. Como miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, ¿cómo evalúa China el actual escenario internacional? ¿Qué papel pretende desempeñar en la defensa de la paz, la seguridad y el desarrollo mundiales? El 8 de marzo, durante la sesión anual de la Asamblea Popular Nacional de China, la rueda de prensa del ministro de Asuntos Exteriores atrajo la atención de numerosos observadores internacionales. El ministro de Exteriores chino, Wang Yi, expuso con detalle la política exterior del país. Desde las relaciones entre grandes potencias hasta la cooperación regional, pasando por los focos de conflicto y la gobernanza global, la comparecencia ofreció una panorámica clara sobre qué apoya China, a qué se opone y cuáles son sus acciones. En palabras pronunciadas durante la conferencia, China aspira a «proporcionar la estabilidad y la certidumbre más valiosas a un mundo convulso y convertirse en un pilar indispensable en medio del desconcierto global». Defender el derecho internacional frente a la política de la fuerza En su intervención, Wang Yi subrayó la necesidad de salvaguardar el Estado de derecho internacional y de oponerse a las prácticas de hegemonía y presión. «Tener el puño más fuerte no significa tener la razón», afirmó. También señaló que las grandes potencias deben «dar ejemplo respetando las normas, cumpliendo sus compromisos y actuando conforme al derecho». El ministro criticó asimismo los intentos de crear mecanismos paralelos al sistema de Naciones Unidas o de formar pequeños grupos excluyentes. A su juicio, iniciativas de este tipo carecen de apoyo internacional y difícilmente pueden sostenerse a largo plazo. China —añadió— no comparte la lógica de una supuesta «cogobernanza de las grandes potencias» y rechaza cualquier intento de justificar el colonialismo o de reescribir la historia de las agresiones del pasado. En un momento en que el orden internacional de posguerra afronta crecientes tensiones y el papel central de las Naciones Unidas se ve cuestionado, el presidente chino, Xi Jinping, presentó el año pasado una iniciativa para mejorar la gobernanza global durante la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái celebrada en Tianjin. La propuesta se basa en cinco principios: igualdad soberana, primacía del derecho internacional, multilateralismo, enfoque centrado en las personas y orientación hacia la acción. Más de 150 países y organizaciones internacionales han expresado su apoyo a esta iniciativa. El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, señaló que los principios fundamentales de la propuesta coinciden ampliamente con los valores defendidos por la ONU. Según Pekín, estos planteamientos se reflejan también en su actuación práctica. En el último año, China ha impulsado la creación de una institución internacional de mediación, ha promovido esfuerzos diplomáticos para reducir tensiones regionales y ha utilizado plataformas como la Organización de Cooperación de Shanghái o el mecanismo de losBRICS para reforzar la cooperación entre los países del Sur Global. En las últimas semanas, la situación relacionada con Irán se ha convertido en uno de los principales focos de atención internacional. La posición china es clara: llamar a todas las partes a detener los combates y avanzar hacia un alto el fuego. Pekín mantiene contactos con varios países de Oriente Próximo y prevé enviar un enviado especial a la región, además de haber propuesto cinco principios para abordar la cuestión iraní y otros asuntos regionales. El diario francés Le Figaro ha señalado que el papel de China como uno de los polos de estabilidad en un mundo turbulento resulta cada vez más visible. Promover el desarrollo común frente al proteccionismo Durante la rueda de prensa, el ministro también defendió la necesidad de impulsar el desarrollo compartido y de resistir el auge del proteccionismo. «La grandeza de una potencia se mide por su capacidad de beneficiar al mundo», afirmó. A su juicio, el aislamiento conduce a la debilidad, mientras que la cooperación aporta fuerza. El objetivo, dijo, es que los países complementen sus ventajas en un entorno de apertura, compartan oportunidades y avancen hacia un desarrollo conjunto. Las denominadas «dos sesiones» de China examinan actualmente el borrador del nuevo plan quinquenal, que definirá las prioridades de desarrollo del país en los próximos años. Para Pekín, este proyecto constituye no solo un nuevo plan para el crecimiento nacional, sino también una visión renovada de cooperación con el resto del mundo. En los últimos meses, dirigentes de Europa, Asia, América del Norte y América Latina han visitado China con la intención de profundizar la cooperación y explorar nuevas oportunidades de desarrollo. Como segunda economía del mundo, China sostiene que concentrarse en su propio desarrollo ya representa una fuente de estabilidad para un entorno internacional incierto. El país no solo aspira a prosperar, sino también a contribuir al progreso global. En los últimos cinco años, la economía china ha crecido a un ritmo medio anual del 5,4 % y ha aportado alrededor del 30 % del crecimiento económico mundial, una cifra superior a la suma de los países del Grupo de los Siete. De cara al próximo lustro, Pekín afirma que continuará ampliando su apertura económica de alto nivel: aspira a seguir siendo tanto «la fábrica del mundo» como un gran mercado global, y a mantener su papel como uno de los motores más estables del crecimiento internacional. El mundo atraviesa hoy una etapa de transformaciones profundas. En este contexto, China considera que su diplomacia debe desempeñar un papel más activo. A lo largo del año, los dirigentes chinos realizarán varias visitas internacionales importantes. Al mismo tiempo, el país acogerá la trigésima tercera reunión informal de líderes de Cooperación Económica Asia-Pacífico y organizará la segunda cumbre China–Estados árabes. En un escenario internacional marcado por tensiones e incertidumbre, Pekín sostiene que su objetivo es aportar estabilidad y previsibilidad, dos elementos que considera esenciales para la paz y la estabilidad globales. (Por Lei Xiangping, corresponsal en China Media Group)