Crisis de la soberanía
2026-02-10 - 11:00
Una clásica definición señala que la soberanía se entiende como el poder absoluto y perpetuo del Estado, pero lo cierto es que el concepto de soberanía, históricamente, ha terminado inconsistente por varios factores, entre ellos el quebrantamiento del principio de la igual soberanía de los Estados, lo que ha permitido que se imponga por encima del derecho internacional la ley del más fuerte, es decir, la voluntad del que tenga la supremacía del poder militar sobre los Estados más vulnerables o en situación de soberanías disminuidas o limitadas. De ahí que la soberanía del Estado solo tiene sentido en la necesidad de defensa ante los enemigos externos, pero vivimos en un mundo de soberanías desiguales y de relaciones escabrosas y diferencias profundas entre países ricos y países pobres que el concepto de soberanía es tan controvertido que no asoma límites ni reglas en sus dimensiones interna y externa. Lo cierto es la semejanza de lo que llaman una dificultad lógica insuperable cuando detenta de vieja data el atributo del derecho de guerra y al final aparece en la Carta de Naciones Unidas con la prohibición de aquel derecho. En fin, su concepto se percibe en el ocaso y la solución frente al enemigo externo, incluyendo el poder destructivo de las armas nucleares, estaría en el derecho porque no existe otra posibilidad de nuestra existencia y de salvaguardar la humanidad. En tanto no se consolide la idea del derecho en las relaciones de los Estados y tengan vida los derechos fundamentales, así como el sostenimiento de la paz sin altibajos, estaremos a riesgo de afrontar las amenazas de la potencia que detenta el mayor poder de fuego, de sus permanentes agresiones y sanciones unilaterales, de sus bloqueos e invasiones, de sus guerras que buscan los trofeos en los hidrocarburos y recursos naturales de países agredidos y de imposiciones de control imperial. Esa es la situación de fondo que informa la actual crisis de la soberanía que es la crisis del Estado nacional como sujeto soberano. Es una crisis histórica que tendrá desarrollos imprevisibles —como diría Luigi Ferrajoli— con itinerarios que pasan, entre otras cosas, por la refundación del derecho internacional, no ya sobre la soberanía de los Estados sino sobre la autonomía de los pueblos. Ahora me viene la pregunta: ¿Tenía razón Hans Kelsen cuando dijo que el concepto de soberanía debe ser resuelto de forma radical?