Cuba: el lobo y Caperucita
2026-02-26 - 12:57
El lobo siempre será el villano si solo escuchamos a Caperucita. La narrativa oficial nos anestesió con un relato donde el imperio viste la capa de la libertad, proyectando a los pueblos soberanos como los verdugos de su propio destino. Para comprender el pavor de una madre cubana que, a inicios de 2026, da a luz en la densa oscuridad de un apagón, debemos remontarnos a la frialdad de 1959. La juventud del mundo necesita conocer esta historia. Mientras Dwight Eisenhower exhibía su desprecio aristocrático jugando al golf en lugar de reconocer a la Revolución, sus aviones encubiertos lanzaban bombas incendiarias sobre los cañaverales. Era el castigo por la osadía de repartir la tierra; el fuego aéreo como respuesta a la dignidad. Esa furia se transformó en ciencia del exterminio en abril de 1960 con el Memorando de Lester Mallory. Con la frialdad de un contable que planifica una tragedia, Mallory confesó que la única vía para quebrar el apoyo popular era provocar “hambre y desesperación” mediante la privación de suministros. Mallory no buscaba “presionar al gobierno”, buscaba herir a la madre, al niño y al anciano. Esta sentencia de inanición la ratificó John F Kennedy el 3 de febrero de 1962, ejecutando un agravio que desnuda su catadura moral: horas antes de firmar el bloqueo total que asfixiaría a la isla, ordenó saquear Washington para acaparar 1.200 tabacos H Upmann para su reserva personal. El verdugo aseguró su deleite burgués justo antes de sellar la celda del pueblo. Es la misma soga que Donald Trump tensa hoy, en 2026, convirtiendo los hospitales en escenarios de una agonía silenciosa. Tildar a Cuba de “amenaza” es el pretexto para un cerco energético que priva a 32.880 embarazadas de sus ecografías y eleva la mortalidad infantil por falta de insumos básicos. El dolor de esos recién nacidos no es un daño colateral, es el éxito del plan de Mallory, ejecutado en su máxima expresión genocida. Hoy, 16.000 pacientes oncológicos aguardan una radioterapia que el bloqueo petrolero impide, mientras las ambulancias permanecen paralizadas. ¡Mundo: este asedio es un acto de guerra en paz, una cacería que criminaliza la vida! Urge defender a Cuba, al pueblo más solidario de la historia, ante el imperio más sanguinario. Frente a esta maquinaria asfixiante, emerge la entereza de una isla que, pese a sus heridas, no será colonia y resiste con decoro.