Cuba: la agresión imperial se intensifica
2026-02-21 - 15:07
Por Jimmy López y Reinaldo Linares La crisis económica que ha venido arrastrando Cuba durante los últimos años ha alcanzado en 2026 quizás su punto más crítico, tras la decisión del Gobierno de Estados Unidos, liderado por Donald Trump, de decretar restricciones para el envío de petróleo a la nación caribeña. Esta ha quedado prácticamente paralizada al no disponer de combustible para los automóviles y para mantener estable el servicio de energía eléctrica, en especial en el interior del país. En ese contexto, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, a pesar de las constantes amenazas de su homólogo estadounidense, ha dejado abierta la posibilidad de establecer un diálogo con el país del norte para evitar que la crítica situación se agudice más. Lo anterior cobra relevancia al tomar en cuenta que, tras la incursión militar del pasado 3 de enero en Venezuela, por parte del Ejército gringo, en la que fueron secuestrados el presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, quedó suspendido el suministro de petróleo por parte del país a la nación antillana. “Cuba está dispuesta a un diálogo con Estados Unidos, a un diálogo sobre cualquiera de los temas que se quiera debatir o dialogar. ¿Con qué condiciones? Sin presiones, bajo presiones no se puede dialogar, sin precondicionamiento, en una posición de iguales, en una posición de respeto a nuestra soberanía, a nuestra independencia, a nuestra autodeterminación, sin abordar temas que podamos entender como injerencia en nuestros asuntos”, expresó el mandatario el pasado 5 de febrero en una rueda de prensa. Las consecuencias de la crisis se han evidenciado en la prolongación de la duración de los cortes de energía eléctrica y un aumento desmedido en el precio de los alimentos. Asimismo, la escasez de combustible ha propiciado una notable disminución en los vuelos internacionales y la consecuente baja en el flujo de turistas, una de las principales fuentes de ingresos del país. Ante este panorama, la Organización de Naciones Unidas lanzó un urgente llamado de alerta: la suspensión del suministro de combustible a Cuba puede generar una crisis humanitaria. Pérdidas millonarias Otro elemento a considerar en la actual situación cubana lo dio a conocer el canciller Bruno Rodríguez Parrilla, quien denunció que la agresión económica de Estados Unidos provocó pérdidas superiores a los 7 mil millones de dólares en apenas un año, comprendido entre marzo de 2024 y febrero de 2025. A través de sus plataformas oficiales, el ministro de Relaciones Exteriores calificó como destructivas las consecuencias de este cerco financiero, que suma ya 67 años de asedio sistemático contra la isla. El diplomático enfatizó que la naturaleza del sistema político y social cubano permitió enfrentar este fortalecimiento de la hostilidad de manera organizada y priorizó la protección de los sectores más vulnerables y garantizó una distribución de recursos basada en la equidad y la justicia social. Rusia promete ayuda Precisamente, el canciller cubano viajó a mediados de semana a Rusia para establecer un diálogo directo entre La Habana y Moscú, que permita un auxilio financiero para aliviar la crítica situación. Durante el encuentro, el pasado miércoles, entre Rodríguez y el presidente Vladímir Putin, el mandatario ruso fue enfático al señalar que su país siempre estará al lado de Cuba y a la vez expresó su “rechazo rotundo” a las restricciones impuestas por Estados Unidos. “Ya conoce nuestra postura al respecto: rechazamos rotundamente tales medidas. La posición de nuestro Ministerio de Exteriores es clara, inequívoca y se ha articulado abiertamente”, sentenció Putin. “Siempre hemos apoyado a Cuba en su lucha por la independencia, por el derecho a seguir su propio camino de desarrollo”, remató el líder de la nación euroasiática. El asedio comenzó con el triunfo de la Revolución La historia del ignominioso bloqueo contra Cuba comenzó prácticamente desde el triunfo de su Revolución, liderada entre otros por los comandantes Fidel Castro, Camilo Cienfuegos y Ernesto “Che” Guevara, que se consolidó con la huida hacia Santo Domingo del dictador Fulgencio Batista, el 31 de diciembre de 1958. Si bien se habían dado algunos pasos previos, como la ruptura de relaciones diplomáticas por parte del entonces presidente estadounidense Dwight D Einsenhower, el 3 de enero de 1961, su sucesor, John F Keneddy, fue quien el 7 de febrero de 1962 decretó el bloqueo unilateral (apoyándose en la Ley de Ayuda Externa de 1961). Un día antes, el Departamento del Tesoro había firmado las regulaciones para las importaciones cubanas, con lo que prohibió