Cuerpo de Camilo Torres recibirá un trato digno
2026-01-28 - 22:34
Tras dos años de investigaciones discretas, un equipo de especialistas en antropología forense ha localizado los restos de Camilo Torres Restrepo. El sacerdote, que se convirtió en un ícono de la insurgencia, perdió la vida en 1966 durante su bautizo de fuego contra el ejército en una remota zona rural. Tras su deceso, los militares ocultaron su ubicación, convirtiendo su ausencia en un mito que ha perdurado más de medio siglo en medio del conflicto armado. El actual mandatario, Gustavo Petro, ha dispuesto que el cuerpo reciba un trato digno y sea trasladado a la Universidad Nacional de Colombia. Este lugar posee una carga simbólica inmensa, pues fue allí donde Torres, junto a figuras que marcaron la historia intelectual como un joven Gabriel García Márquez, impulsó la creación de la primera facultad de Sociología en la región. El presidente busca que el retorno del clérigo al campus sea un acto de respeto a su faceta como académico y pensador social. La trayectoria de Torres no estuvo exenta de contradicciones. Proveniente de la alta sociedad bogotana, se transformó en un referente de la teología de la liberación, priorizando la atención a los sectores más vulnerables. No obstante, su transición de la oratoria política a la insurgencia armada sigue siendo objeto de críticas. Su biógrafo, Walter Joe Broderick, expresó recientemente una visión escéptica sobre quienes hoy intentan usar su nombre: “Esos cuatro o cinco viejitos del ELN mantienen ese cuento de la paz porque de eso viven, pero ya no son ni ejército, ni de liberación, ni nacional”. El simbolismo político frente al ELN actual Para el Ejército de Liberación Nacional, la figura de Camilo Torres es la base de su identidad, llegando a denominarse Unión Camilista en los años 80. Sin embargo, el gobierno ha utilizado la ética del sacerdote para cuestionar las acciones actuales del grupo guerrillero. Hace un año, Petro fue tajante al comparar los rumbos de la organización: “El ELN es hoy una mafia; yo les decía desde hace tiempo cuál es su camino, el del padre Camilo Torres Restrepo, que entregó su vida al pueblo como Jesús, o el de Pablo Escobar. Ya nos lo dijeron, de frente y con grosería, escogieron el camino de Pablo Escobar”. Reflexiones sobre una memoria incómoda La aparición de sus restos no solo soluciona un enigma histórico del noreste colombiano, sino que reaviva la discusión sobre si la violencia era el único camino posible en una época de exclusión política. Mientras algunos lo ven como un mártir que sacrificó su vida por la justicia, otros lo perciben como una advertencia sobre los riesgos de la radicalización. Su historia, plasmada en múltiples expresiones artísticas, vuelve a situarse en el epicentro de la realidad nacional, obligando a Colombia a mirar de frente las heridas de su pasado.