Del carajo les quedó el tate quieto
2026-01-25 - 21:10
¿Quién no ha sentido profundo alivio al poder decirle, a un sicario moral: ¡váyase al carajo!? O “estos están a punto de irse para el carajo”. Rafael Marrón González XXIV Una amiga libanesa, llegada muy pequeña a estas tierras, que habla perfectamente el español, me confesaba en amena tertulia que a ella le fascinaba la versatilidad de la palabra “carajo” y su desenfadada sonoridad, y no perdía oportunidad de introducirla en su cotidianidad. La Real Academia de la lengua, lo registra con el sentido de “miembro viril”, lo que puede ser en España, pero en América no tiene ni ese uso ni esa implicación. Es una voz malsonante, término con el que la Academia define lo que llamamos grosería, que en realidad significa tosquedad e ignorancia. Pero la ductilidad de este vocablo, que se usa en toda la América india, desde el río Grande hasta la Patagonia, es asombrosa. ¿Quién no ha sentido profundo alivio al poder decirle, a un sicario moral: ¡váyase al carajo!? O “estos están a punto de irse para el carajo”. O soltarle a una irrespetuosa nulidad posicionada, de las que acostumbran crecer por contraste, descalificando: “su opinión me importa un carajo”. Se usa como sinónimo de egoísta, ingrato, sinvergüenza, pichirre, lo que se reduce, dejando al contexto lo específico, con un “ese es un gran carajo”. También sustituye a cosa, asunto: ¿qué carajo querrá Fulano? Expresa desconcierto: ¿qué carajo hago aquí?, ¿dónde carajo estoy? Asombro: “Carajo, ¿de dónde sacaste ese realero?”. Tristeza: “Carajo se murió Arturo. Alegría: ¡Carajo, renunciaron al tipo! Halago, adulancia: “La cena te quedó del carajo”. “Ese “por ahora” te quedó del carajo, Hugo”. Interjección de dolor: ¡Ay, carajo! Además es sinónimo de generoso, munificente, noble, dispendioso: “María es del carajo”. ¡Qué buen carajo es Jesús”. “Ese carajo es mi hermano”, hip”. “Doy la vida por ese carajo”, dice un chavista supurando amor. Según refiere Perú Delacroix en su Diaro de Bucaramanga, “carajo” era la palabra favorita del Libertador. Y cuenta que, impaciente, en esos días de la Convención de Ocaña, al referirse a ciertos adversarios, exclamaba: ¡Esos carajos! Persuadido de que había arado en el mar, se paseaba cabizbajo, con las manos a la espalda, repitiendo: ¡carajo, carajo! Se tiene como cierta la especie que ubica el origen de la palabra en Brasil referida a la tribu de los indios Carajos. Esta versión que ubica el origen de la palabra en suelo americano, se potencia porque no aparece ni en las obras de Cervantes ni en las de Quevedo. La voz que más se le aproxima es “carayuelo” usada como apodo en un documento de Sahagún fechado en 1247. POR FAVOR ESCUELAS DE COMUNICACIÓN En el estado Carabobo, Venezuela, madre e hija mueren por inhalación de gases tóxicos y el periodista lo reseña de esta manera: “...el producto habría sido arrojado en unos sacos “deliberando” gases...”. Le pareció más fino que el vulgar “liberar”. “Deliberar” es, según el DRAE, “considerar atenta y detenidamente el pro y el contra de los motivos de una decisión, antes de adoptarla”. Pero en política tiene un significado más profundo: Es la búsqueda de la verdad o de la justicia basada en valores y principios compartidos. EMINENTE VS INMINENTE “El inminente alcalde está siendo criticado injustamente”, vocifera un adalid de la adulancia. Me veo obligado a corregirlo porque si quiso decir lo que dijo, entonces el susodicho no es alcalde, sino que está a punto de serlo. Pero si quiso decir lo que pienso, entonces, aunque no puedo estar de acuerdo, porque significa esta voz “alto, elevado, que descuella entre los demás”, debió utilizar “eminente”, porque “inminente” traduce “que amenaza o que está próximo a suceder”. MISMO “Mismo” significa “idéntico, no otro, exactamente igual”: “Ese pueblo es el mismo que corría detrás de los adecos. Del mismo color. Con el mismo sombrerito, ¿No se cansarán de repetir el mismo sonsonete”. Constituye pleonasmo, o “mismismo”, usarlo como enfático en los pronombres personales: “Yo mismo lo llevé”; “págale tú mismo”; “él mismo se tumbó”. “A ese maleante lo defendí yo mismo”. “Cuando le di las patadas a mi mujer no era yo mismo”. Es vicioso pronunciarlo “mesmo”, como lo hacía el difunto. Es común, en el lenguaje satírico del pueblo, usar mismísimo y mismito: “Se obstinó el pueblo y lo mandó al mismísimo infierno”; “tanto que se queja y el mismito se mató”. Cuando comenzó la Orinoco Mining sus operaciones en Puerto Ordaz, había escasez de personal y se reclutaba gente apta sin mayores requisitos. Un trinitario, que por Güiria llegó a San Félix, logró ingresar a la empresa con un comprobante de Cédula de Identidad de un tal Juan Pérez. Días después fue solicitado por Recursos Humanos para regularizar su contratación, y un emisario recorrió el campo voceando su nombre, como se estilaba, hasta que le preguntó a un obrero que se encontraba encaramado en una elevada estructura: – Mira, negro, tú conoces a Juan Pérez. Y, el negro rascándose la cabeza, buscaba en su memoria: – ¿Juan Pérez? ¿Juan Pérez? Hasta que una luz le iluminó el entendimiento: – ¿Juan Pérez? ¡Yo misma soy! INFECTAR, INFESTAR Aunque suenan similar, infectar e infestar no son sinónimos. La diferencia principal radica en el tamaño del invasor y la naturaleza de la invasión. Infectar (Microscópico): Se utiliza exclusivamente cuando la invasión es causada por microorganismos invisibles al ojo humano, como virus, bacterias, hongos y protozoos. El microorganismo entra en el cuerpo, se multiplica y causa una enfermedad (infección). Ejemplos: «La herida se infectó con una bacteria». «El virus del resfriado infectó a toda la clase». Uso figurado: «El ansia de dinero infecta (corrompe) la política». Infestar (Macroscópico): Se usa cuando la invasión es causada por organismos visibles o cuando una gran cantidad de individuos ocupan un lugar de forma molesta o dañina (como una plaga, sin alusiones políticas ni personales). Macroparásitos (piojos, garrapatas, chinches, pulgas) o plagas (ratas, mosquitos, maleza). Los invasores llenan o invaden un organismo o un lugar. Ejemplos: «El perro está infestado de pulgas». «La cocina está infestada de cucarachas». «Los aficionados infestaban las calles» (las llenaban). “Hispanoamérica está infestada de comunismo”. PIÉNSAME Este es otro argentinismo que hemos admitido alegremente con el sentido de “piensa en mí”, que tiene su regularidad en el verbo recordar, pero nos parece más elegante usar este particularismo que nuestro antiguo “recuérdame”. Cosas de la moda. INERME Inerme significa sin armas, desarmado. Una acríticamente aplaudida joven escritora, en su verde ópera prima, publicada con inusual descuido por una Editorial regional, para complacer al mecenas poderoso, cometió tal número de desafueros, como amenazarnos con un “habrán nuevas memorias”, en su prólogo, y despedirse con “el ambiente estaba grávido de luces cerúleas” (cerúleo es azul), que es imperativo llamar su atención sobre la responsabilidad del escritor con el idioma. Uno de estos dislates coloca al protagonista de pie sobre una alfombra “que permanecía inerme”. Aunque de todos modos la figura es espantosa, supongo que quiso decir inerte, que significa ineficaz, inactivo, inútil, flojo desidioso. Dentro de la millardaria suma de barbaridades, selecciono del mencionado texto tres ejemplos, para la reflexión de la joven promesa de las letras venezolanas: “Elkis “apretó los ojos” con amargura inconmensurable. No se dio cuenta “lo vertical que había quedado su cuerpo y lo lejos que estaba su cabeza de la camilla”, y cuando intentó recostarse, cayó bruscamente, lo cual originó nuevas congojas, protestas y maldiciones del personal médico y paramédico, quien presuroso, debía correr tras una nueva emergencia”. (¿?¿?¿?¿?¿?). “Al rayar un nuevo día intentó levantarse, pero sus primeros esfuerzos resultaron infructuosos. Un dolor profundo domaba su cabeza y su estómago se había convertido “en un molesto crujir de jugos gástricos”. Empapó sus labios con saliva y aguardó silente hasta recuperar el control”. (¡!¡!¡!¡!¡!). “Los hombres oprimieron la cabeza de Pino “contra el agua”, y por intervalos la sacaban a la superficie, permitiéndole respirar con dificultad”. (¿?!¡¿?!¡¿?). ¡Socorro! Continuará. EL AUTOR es escritor, poeta, historiador, docente y comunicador social. Autor de varios libros. Es, además, el presentador oficial del noticiero estelar de Washington TV. https://www.youtube.com/@Washingtontv1