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Devenir de la universidad revolucionaria

2026-03-17 - 12:46

A finales de los ‘70, del siglo XX, en el estricto terreno político-ideológico y militar, los cuerpos de inteligencia de los Estados Unidos, emprendieron planes en contra de los movimientos revolucionarios en Venezuela; infiltraron los partidos de izquierda, a fin de desvincularlos de las universidades como focos de producción de conocimientos y prácticas subversivas; de igual manera, las casas de educación superior fueron penetradas por agentes que comenzaron a desacreditar a la teoría marxista al vincularla con las supuestas atrocidades cometidas por Stalin en la Urss. Así, la ruptura entre los partidos de izquierdas y las universidades terminó quebrando la praxis revolucionaria. Los conceptos marxistas se tornaron huecos, sin la dirección efectiva de los partidos progresistas. En el mismo seno del PCV, por ejemplo, comenzaron a infamar a los intelectuales; a tildarlos de pequeños burgueses y revisionistas; la consecuencia inmediata fue el aislamiento de los profesores/investigadores/marxistas, el desprestigio de la teoría y el evidente “pragmatismo” en las luchas progresistas. En fin, el avance del imperialismo estadounidense con sus inversiones, predominantemente financieras, requirió acallar las “voces” disidentes y la desarticulación de las prácticas políticas revolucionarias. Durante la “década perdida” (1980), en las universidades, las cátedras y los departamentos de corte marxista se encontraban bastante incomunicados de toda práctica rebelde; el marxismo, aún de pie en los planes de estudio, tan solo equivalía a créditos a ser cursados por los estudiantes. Por otra parte, los partidos de izquierda habían degenerado en puro reformismo, sin estudios teóricos de envergadura que los sostuvieran. Por tal razón, para los cuerpos represivos nacionales, con la significativa ayuda de Estados Unidos, fue fácil abatir a los últimos reductos revolucionarios a finales de los ‘80 y principios de los ‘90 del XX. Casualmente, en ese momento, penetraron con fuerza las ideas postmodernas y neoliberales. Las tesis del “todo vale”, del “desencanto”, del “relativismo”, del “Estado mínimo” y de la “deconstrucción”, sin propuestas, rompieron el lazo entre la teoría y la práctica de izquierda; el marxismo había devenido en un humanismo y un cientificismo sin lucha de clases como el motor de la historia.

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