El arte del queso de mano es una tradición en Barinas
2026-03-09 - 16:08
Hay sabores que tienen el poder de definir la identidad de todo un estado, y en Barinas, uno de ellos tiene la forma, el aroma y la frescura del auténtico queso de mano. Este producto, que representa uno de los pilares de la mesa llanera, encuentra su máxima expresión en la avenida Intercomunal Barinas-Barinitas, justo en las inmediaciones de la Redoma Industrial, en la capital de la entidad llanera. Allí, el bullicio del tráfico cede ante el aroma a leche fresca que emana de la fábrica productos Lácteos Mi Llano, un lugar donde la gastronomía y la cultura se abrazan bajo la mirada experta de su propietario, Wilson Aguilar, cuya vida ha transcurrido entre cuajadas, sueros y el calor de los fogones. Él no es solo un empresario; es un custodio de un saber ancestral. Con 27 años de trayectoria ininterrumpida, ha perfeccionado una técnica que pocos dominan con tanta precisión. Para Aguilar, el queso de mano no es una mercancía, es una obra de arte que requiere paciencia, tacto y un respeto profundo por la materia prima que llega directamente desde las ricas sabanas barinesas. “El secreto de un buen queso de mano no está solo en la receta, sino en el sentimiento que se le pone al hilar la masa”, comenta Aguilar. Su experiencia le permite identificar el punto exacto de acidificación y elasticidad con solo un vistazo, una destreza que ha convertido a su marca en un referente de calidad indiscutible en la región. El proceso a la vista Uno de los mayores atractivos de Lácteos Mi Llano es su concepto de “cocina abierta”. A diferencia de otras plantas industriales, aquí el consumidor tiene el privilegio de visualizar la elaboración en tiempo real. Desde el mostrador, los visitantes pueden ser testigos del “milagro” lácteo: ver cómo la cuajada se sumerge en agua caliente y cómo, mediante un movimiento rítmico y vigoroso, las manos del maestro quesero la estiran hasta lograr esa textura elástica y brillante. Es un proceso coreográfico donde el calor y la destreza logran la suavidad perfecta. Esta transparencia absoluta no solo garantiza la higiene y frescura del producto, sino que educa al comensal sobre el valor del trabajo artesanal. Ver el humo salir de los discos de queso recién moldeados es una experiencia sensorial que invita a la degustación inmediata. Motor económico La escala de producción de esta fábrica es un testimonio de su éxito. Actualmente, Lácteos Mi Llano procesa 2.000 litros de leche semanalmente, una cifra que espera expandir prontamente. Estiman que con 10 litros de leche se produce 1 kg de queso. “Estamos en una fase de crecimiento sostenido. Nuestra meta es aumentar la producción para satisfacer la demanda nacional, porque el sabor de Barinas merece estar en cada rincón de Venezuela”. De hecho, la fábrica produce diferentes tipos de queso, que son distribuidos en varios estados de Venezuela, lo que la convierte en una ventana de comercialización para el agro barinés. Cada pedido que sale de la Intercomunal en la ciudad de Barinas lleva consigo el sello de frescura que solo el llano puede ofrecer. Wilson Aguilar es un maestro en la preparación del queso de mano en Barinas. El sabor, técnica y elasticidad del producto marca la diferencia del llano. Parada obligatoria Gracias a esta mística de trabajo, la fábrica ha sido reconocida como una parada fundamental en la Ruta Turística del Queso en Barinas. Este proyecto busca resaltar los valores gastronómicos del estado, y la propuesta de Aguilar encaja perfectamente al ofrecer una experiencia única. Los turistas no solo se llevan un producto; se llevan la historia de una familia y de un equipo humano que cree en lo hecho en casa. En definitiva, visitar Lácteos Mi Llano es descubrir el origen de una joya gastronómica que, tras casi tres décadas de perfección, sigue siendo la reina de nuestra mesa. Es un tributo al esfuerzo, a la constancia de Wilson Aguilar y a esa bendita tierra barinesa donde el queso de mano se hace tradición. Datos 2.000 litros de leche semanales procesa Lácteos Mi Llano. La meta es seguir creciendo. 27 años de trayectoria tiene Wilson Aguilar los cuales le han permitido perfeccionar la técnica de fabricación. 10 litros de leche permiten producir un kilo de queso y están en fase de crecimiento sostenido.