El desarrollo del subdesarrollo
2026-03-03 - 12:48
La economía burguesa había difundido a través de sus principales universidades que el marxismo es un economicismo. Este reduccionismo tuvo un propósito político a fin de legalizar la transnacionalización del capital y la explotación de los recursos naturales de la periferia bajo la promesa del “desarrollo del subdesarrollo”. La naturalización del subdesarrollo facilitó a las clases dominantes centrar su atención en la planificación de los Estados nacionales atrasados en función del desarrollo de las fuerzas productivas de los centros metropolitanos. Mitos reformistas impulsaron políticas económicas que invisibilizaron la lucha de clases como expresión de la deformación estructural de las periferias; por tal razón, Domingo Maza Zavala (1922-2010) consideró la relación entre el desarrollo y el subdesarrollo como una antinomia singular. Para la academia burguesa, el supuesto economicismo del cuerpo teórico marxista limitaba no solo la expansión de las fuerzas productivas, sino la instauración de la democracia liberal burguesa; si bien, en la academia venezolana, los esfuerzos de los investigadores adscritos a la teoría de la dependencia enriquecieron conceptos claves del marxismo a objeto de explicar la naturaleza del subdesarrollo. Maza Zavala propuso revelar la dinámica del subdesarrollo a través de la caracterización de cuatro indicadores: la dependencia, la deformación estructural, la insuficiencia y la inestabilidad. Los indicadores expuestos esclarecen las relaciones económico-sociales de la dominación de las periferias en la fase, propiamente, del capitalismo monopólico. Entre todos los indicadores señalados, el de la deformación es el más importante, ya que descubre que las relaciones neocapitalistas de producción no se expanden por toda la estructura y superestructura de la formación económico-social dominada, creando un “enclave” y su “margen”. La relación entre el “enclave” y el “margen” ha generado problemas, básicamente, sociales; es decir, el “margen”, gracias a los procesos de modernización del Estado, logró permear el “enclave” en el sentido de que los marginados “viven” del excedente capitalista, copian sus modelos culturales de consumo e inclusive defienden los intereses de clase de los que integran el “enclave”, aunque no es posible superar por este medio los factores mismos del marginamiento.