TheVenezuelaTime

El jardín de las delicias caribano

2026-01-30 - 11:20

El monstruo de los pantanos anaranjados suspiró profundo mientras sabía que el cadáver exquisito de la Maricori, renegada de su Patria por el mismo oro negro que ambiciona y desea el abrasador Superman de los deseos supremacistas blancos sionistas para su posesión del nuevo orden mundial, es el excremento del diablo. Como una paradoja del tríptico del Jardín de las delicias del Bosco, todos nos detenemos al frente de un televisor en esta modernidad de fetiches e imágenes. Intransigentemente iconológica. Casi sagrada. En un lago. Todos se bañan desnudos. En el juego de los espejos del tiempo. Nosotros parecemos reflejados, mientras un flautista, que quería ser de Hamelin, en franco acto de payasería dantesca se traga su flauta. Es Marco Rubio de la película. Más allá como un falso demiurgo, en una burbuja y trasmutado en mi imaginación caribeña, rebelde, de bolivariano, aparece el mago sagrado del tríptico, barbado y soñante, y digno representante de nuestro Calibán cimarrón, iluminado en la ilustración americana, en el tríptico sagrado trasmutante, aquel titán americano de los tiempos, un mirandino en esencia, en su burbuja, sueño americano bolivariano. El monstruo de los pantanos anaranjados, así a usanza moderna de camisa almidonada hasta el cuello y corbata. En flux por supuesto. Come y vomita petróleo. Y el cadáver exquisito de la Maricori. Por ninguna parte. Y los demonios desatados de su injuria contra la Patria. Cantan su salvaje himno de destrucción, ahora argumentada en una paix boba, que ofrece saquear nuestra patria bolivariana a bombazos porque sí, en los parámetros de la guerra cognitiva, multiforme y difusa, con carácter monroísta. Ya hicieron su primera prueba el 3-E, y secuestraron a nuestro presidente Nicolás Maduro y a su compañera de vida la diputada Cilia Flores. Sun Tzu. El arte de la guerra. Estamos en la vía diplomática, la legalidad y justicia internacional y construyendo los nuevos instrumentos jurídicos, para en esta batalla, en el multilateralismo, ir por el camino de las verdades de facto. Nuestro petróleo será de todo el que lo necesite a precio justo que permita avanzar en la construcción de la máxima felicidad posible de nuestro pueblo. Así de intenso lo asumiremos.

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