El negativo de la infamia: 27 de febrero de 1989
2026-03-01 - 16:19
Todavía puedo sentir el peso de la cámara colgando del cuello, una carga que aquel 27 de febrero de 1989 se volvió plomo. Semanas antes, el flash de los colegas iluminaba los trajes de gala en el Teatro Teresa Carreño; la “coronación” de Carlos Andrés Pérez prometía una bonanza que solo existía en el protocolo. Pero el país real, el que no cabía en los palcos, estaba a punto de estallar frente a mi lente. El fin de la ilusión Cuando salí de la redacción de El Nacional, el aire en Caracas ya no era el mismo. El “paquetazo” económico había encendido una mecha que recorría las barriadas y bajaba por las autopistas. Como fotógrafo, uno aprende a leer el lenguaje de la calle, pero aquel lunes el alfabeto era de fuego y gritos. El aumento del pasaje y la gasolina fueron el detonante, pero lo que mis negativos capturaron fue el rugido de un pueblo que se sentía traicionado. La crudeza en el encuadre Retratar la muerte no es lo mismo que verla. A través del visor, uno intenta distanciarse para no quebrarse, pero la realidad de aquel día superó cualquier filtro. Vi cómo la represión transformaba las esquinas en zonas de guerra. Recuerdo el sonido seco de los fusiles y el rastro de sangre sobre el pavimento caliente. Lo más doloroso no fue capturar el saqueo, sino el silencio que vino después. Ese silencio de las morgues improvisadas de Bello Monte y el llanto de quienes buscaban a los suyos entre cientos de cuerpos. Se habla de cifras oficiales que palidecen ante la realidad: los ojos de nosotros, los reporteros gráficos, contaron una historia de más de 3.000 víctimas que el poder intentó invisibilizar. El Cementerio General del Sur Llegar al Cementerio General del Sur no fue solo un trabajo periodístico; fue descender a un círculo del infierno que la política intentó sepultar bajo tierra. Recuerdo la montaña de “La peste”. No eran solo fosas comunes; era un monumento al desprecio. Con los años, esa tierra saturada de tragedia cedió, se vino abajo y se transformó en ese anillo macabro a