El realismo mágico chavista
2026-02-22 - 04:37
La pregunta que persiste no es tanto qué vendrá, sino cuánto tiempo se prolongará esta sensación de que la historia ha dado un giro tan abrupto que cualquier certeza parece relegada a un espejismo. Humberto González Briceño Venezuela exhibe hoy un espectáculo que desafía la cronología política habitual: una sucesión de acontecimientos que, de no ser trágicos, resultarían propios de una novela donde la lógica cediera ante la anécdota. César Aira escribió alguna vez que lo maravilloso no es lo que ocurre sino cómo lo contamos. En Caracas —y todo el país—, la trama de estos días parece escrita por un narrador que mezcla García Márquez con Kafka, sin indicar a los protagonistas qué papel les toca jugar. Apenas iniciado el año, una operación militar liderada por fuerzas estadounidenses desarticuló los pilares del orden político vigente cuando el presidente Nicolás Maduro y su esposa fueron extraídos de su entorno —en un operativo relámpago, de madrugada, con explosiones sobre la capital— para ser trasladados fuera del país, enfrentando acusaciones que trascienden la retórica diplomática. A partir de esa noche irrepetible, la Casa Blanca llegó a sostener que “dirigiría” Venezuela hasta que se estableciera una transición adecuada. En medio del asombro global, la Constitución venezolana fue reinterpretada para que la vicepresidenta en funciones asumiera la jefatura del Estado sin que mediara el procedimiento electoral habitual, suspendiendo garantías y ampliando facultades aún en un clima de protesta y detenciones políticas. La presencia internacional —desde conversaciones sobre la instalación permanente de agencias de inteligencia hasta anuncios de inversiones energéticas de alto perfil— se mezcla con la incertidumbre en cuanto al control efectivo del país y la legitimidad de los poderes que se disputan la escena. Esta coreografía de eventos suena menos a transición planificada y más a una sucesión de sorpresas concatenadas: una nación petrolera que cambia de mando en una noche de enero; una potencia hemisférica que declara que “gobernará” sin calendario claro; una oposición fragmentada entre quienes celebran y quienes temen que la soberanía haya sido hipotecada. Las realidades económicas no esperan: las exportaciones siguen cayendo, los tejidos productivos languidecen, y el éxodo que marcó la última década parece ahora un preludio a una mayor dispersión demográfica. En este paisaje, el adjetivo “insólito” se queda corto. Venezuela vive un momento de realismo mágico sin saber cuánto durará: sus instituciones balanceándose entre la norma y el exceso, sus élites vacilantes entre la resistencia y la capitulación, y su pueblo atrapado en la expectativa de algo mejor pero sin mapa confiable para llegar allí. La pregunta que persiste no es tanto qué vendrá, sino cuánto tiempo se prolongará esta sensación de que la historia ha dado un giro tan abrupto que cualquier certeza parece relegada a un espejismo. @humbertotweets EL AUTOR es abogado y analista político con maestría en Negociación y Conflicto en California State University https://larazon.net/category/humberto-gonzalez-briceno