El rey desmemoriado
2026-02-05 - 15:49
El rey del norte se empeña en fijar su nombre para la posteridad en paredes en las que su apellido no aparecía. Como los antiguos emperadores mesopotámicos y egipcios de las primeras dinastías, busca donde grabar al menos sus iniciales, esté ocupado o no el espacio al que le haya puesto su ojo de terrófago inmobiliario. El ejemplo clásico de esta fijación ocurrió a finales del año pasado, cuando de un porrazo el famoso centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas, ubicado en Washington, pasó a llamarse Centro Trump Kennedy. Su eminencia no escatima recursos ni vergüenza, aunque el empreño contradiga sus ofertas electorales previas a su regreso al trono de la Casa Blanca. Su filosofía es tan simple y brutal como sus acciones. El límite, ha sentenciado, es “mi propia moralidad. Mi propia mente. Es lo único que puede detenerme”. Tal vez por esa razón le es tan fácil olvidar su estrecha amistad y sus viajes con el extrañamente “suicidado” dueño del avión (Lolita) y de la isla donde pederastas de la élite política, económica y farandulera de Estados Unidos, Europa y América Latina, satisfacían sus instintos. Tampoco recuerda lo que ocurrió antes, durante y después del asalto a la sede del Parlamento gringo en 2021. Para él, fue un “día de paz”. ¿Copió el emperador y sus asesores la estrategia de la extinta (con mucha pena y nada de gloria) Coordinadora Democrática, cuando mandó a marchar hacia Miraflores el 11 de abril del 2002? ¿O la de Capriles, cuando llamó a su seguidores a descargar su “arrechera”, luego de ser derrotado en las elecciones presidenciales de 2013? La memoria de su alteza naranja también falla cuando ha experimentado un revés electoral. Su partido perdió las recientes elecciones de gobernadores efectuadas en Virginia y Nueva Jersey, y las de alcaldes en Miami y Nueva York. El último aviso de lo que puede ser un desastre en noviembre de este año, cuando se lleven a cabo los comicios de medio término para renovar parte del Parlamento, se produjo en Texas, donde luego de 36 años de espera un demócrata y sindicalista le ganó la curul en el Senado estatal a la protegida de su eminencia. Ante tal resultado —y al ser interrogado por la prensa—, el monarca recurrió una vez más a la amnesia selectiva.