El tiempo es el activo más preciado del chavismo
2026-01-25 - 21:10
Lo que importa es que hoy, ya mismo, se abra la compuerta del oxígeno económico. Mañana, ya veremos. Humberto González Briceño En política, como en el ajedrez, hay jugadas que no buscan dar jaque mate sino ganar tiempo. Y si de algo sabe el chavismo —con sus hermanos Rodríguez en la sala de máquinas— es precisamente de eso: de cómo convertir el tiempo en su bien más preciado, su escudo ante las crisis, su oxígeno en medio de las asfixias. Cada diálogo truncado, cada negociación fallida, cada mesa de conversación que jamás llevó a un acuerdo real, ha sido un peldaño más en la escalera del poder que no sueltan ni piensan soltar. Hoy, esa táctica se reinventa. No con la oposición domesticada, sino con Washington. El régimen chavista, que todavía declama su antiimperialismo con la misma convicción con la que se canta el himno los lunes, ha decidido complacer —o hacer que complace— a los Estados Unidos. El botín esta vez no son las elecciones, ni las sanciones, sino el petróleo: ese recurso que ayer era símbolo de soberanía y hoy se ofrece como ofrenda para sobrevivir. No hay que ser demasiado perspicaz para advertir que muchas de las exigencias técnicas que Estados Unidos ha planteado —modernización de infraestructura, garantías jurídicas, condiciones de mercado— requerirán años en implementarse. Y el chavismo lo sabe. De hecho, lo ha calculado. Mientras las petroleras dibujan planes quinquenales sobre el papel, Miraflores se asegura el presente con un dócil “sí” en voz alta, aunque sus actos digan “quizás” en susurros. ¿Qué importa si Chevron o cualquier otra necesita cinco años para alcanzar niveles de producción aceptables? Lo que importa es que hoy, ya mismo, se abra la compuerta del oxígeno económico. Mañana, ya veremos. Esta no es una concesión, sino una jugada. Washington podrá creer que ha logrado una rendición táctica del régimen. Pero el chavismo simplemente hace lo que siempre ha hecho: gana tiempo, como lo hizo con Zapatero, con Borrell, con todos, con todo aquel que se creyó interlocutor válido. El guión es el mismo. La escena, distinta. Ahora se visten de pragmáticos, de racionales, de “nacionales interesados en el bienestar común”. ¿Y los suyos? ¿Qué hacen los revolucionarios de a pie, esos que aprendieron a odiar al imperio desde el preescolar bolivariano? Algunos callan. Otros, ya sin el entusiasmo de los tiempos fundacionales, murmuran la palabra maldita: “traición”. Porque hay algo profundamente paradójico, por no decir grotesco, en ver a un régimen que persigue opositores por “entreguistas” mientras firma con las multinacionales petroleras acuerdos que harían sonrojar a los mismísimos gobiernos del Pacto de Punto Fijo. El reto del chavismo, entonces, ya no es complacer a Washington —eso lo hace con la obediencia de un can adiestrado— sino convencer a sus bases de que todo esto tiene sentido. Que entregar PDVSA a pedazos, disfrazándolo de soberanía productiva, es parte de la revolución. Que hay que tragar el sapo del pragmatismo, aunque huela a petróleo gringo. Porque sí, para el chavismo seguir en el poder lo vale todo. Incluso traicionar el relato que los sostuvo durante dos décadas. Incluso regalarle el crudo a quien ayer se llamaba enemigo. Todo, en nombre de la patria, esa que ya no reconocen ni los que aún agitan su bandera. Y así, entre discursos inflamados y acuerdos confidenciales, el régimen gana lo único que nunca ha dejado de buscar: tiempo. Tiempo para recomponer su aparato, para fracturar más a la oposición, para esperar que cambie el inquilino de la Casa Blanca y tal vez todo el tablero. El chavismo no negocia el poder: lo administra con paciencia. Su objetivo no es rendirse, sino resistir. Y lo está logrando. El problema, como siempre, no es que ellos jueguen. Es que nosotros seguimos creyendo que lo hacen para ganar una partida, cuando lo único que buscan es que nunca se acabe el juego. @humbertotweets EL AUTOR es abogado y analista político con maestría en Negociación y Conflicto en California State University https://larazon.net/category/humberto-gonzalez-briceno