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¡El valor  del dinero, una obsesión!

2026-03-12 - 12:29

En la actualidad el valor del dinero es determinante en la vida cotidiana, en una economía de mercado es inevitable, se ha vuelto una obsesión. El valor del dinero es el epicentro de la economía y la política, se intenta “naturalizar” bajo una racionalidad objetiva e incuestionable, un andamiaje que comienza a tambalear. Una racionalidad reducida a la economía de mercado que legitima, legaliza y justifica la terrible desigualdad socioeconómica, crónica y creciente, así como un costo inevitable a pagar por el progreso, la innovación, el desarrollo y el crecimiento. Un todo perfectamente objetivo y cuantificable que está llevando al mundo a: ¡Un callejón sin salida! ¿Qué es el valor? Es un atributo que le asigna un colectivo, comunidad, sociedad a algo o a alguien. Si es a alguien, se refiere a una cualidad personal que podría ser ética/moral, un comportamiento reconocido con admiración y como referente modélico por un colectivo, comunidad o sociedad. Por ejemplo, ser: valiente, audaz, temerario, honesto, responsable, respetuoso. También, puede referirse a habilidades, destrezas y competencias de alguien, tales como ser : rápido, fuerte, trabajador, disciplinado, comunicativo, asertivo, inteligente, sabio. Del mismo modo, hay valores simbólicos que cohesionan socialmente y constituyen la identidad de un colectivo que van desde grupos culturales y religiosos, hasta poblaciones de naciones, regiones y continentes. El interés de esta reflexión se circunscribe al valor económico de un producto, bien o un servicio, que se oferta y se demanda en una economía, incluyendo el dinero, al igual que otros productos financieros, tangibles e intangibles. Este producto lo puede crear una fábrica, artesano, campesino, agricultor, partiendo siempre del proveedor principal de insumos y materia prima que es: la naturaleza, la madre tierra en conjunción con el talento humano. Qué les parece iniciar el debate con las siguientes preguntas: Una fábrica que produce 100 pares de zapatos que aún no se venden, están en el almacén, ¿produjo valores o simplemente zapatos? ¿Quién decide en última instancia el valor de esos zapatos: el fabricante, el comerciante, la sociedad, los compradores, los consumidores? ¿Cuál es la diferencia entre expectativa de valor y realización de valor, tanto del lado de la oferta como de la demanda? Si usted fuera un artista y hace una obra de arte, ¿quién le da valor? más allá del valor sentimental del creador. Si tiene que elegir entre dos productos que satisfacen por igual su necesidad pero uno tiene un precio cuatro veces mayor que el otro, sólo los diferencia la marca, ¿cómo se explica esta diferencia de valor? ¿Cuál es la incidencia del marketing en el valor de un producto? ¿Cuál es la incidencia de la moda en la valoración de un producto? ¿Cuántos tipos de valores de un bien o un servicio hay? Los más usuales: valor de uso, valor de cambio, valor de costo, valor contable, valor real, valor de reposición, valor trabajo, valor signo, valor simbólico, valor poder y valor social. Estos tipos de valor tienen significado, significantes y sentido en el campo de trabajo específico de profesionales de la economía, administración, contabilidad, finanzas, inversiones, seguros, sociología, psicología, filosofía, entre muchas otras disciplinas. Para la gente de a pie donde la economía, las finanzas y la administración son más un oficio de la vida cotidiana que una profesión, si se le pide que elija uno de estos tipos, cuál escogería y por qué? Dependerá de dónde esté su interés o motivación: en la utilidad, precio, prestigio, parejería -imitar al otro-, poder; dependerá del lado de dónde esté, de la oferta o la demanda, dependerá de sus expectativas. El valor, dicen algunos, es subjetivo, es cuestión de apreciación, un asunto de pareceres, es decir, depende de cada quién, su lugar, historia, cultura, nivel socio económico. Otros, dirán que es la creación social resultante de la interacción subjetiva y el consenso de un colectivo, en un contexto -tiempo, espacio y cultura-, con sus relaciones de poder, en síntesis, es un producto social. Los tipos de valores mencionados son mayormente racionalizaciones del valor específicas – teorías, modelos y métodos- cuyo propósito es interpretar, describir y comprender este fenómenos psicosocial, además de su objetivación para facilitar su comparación, gestión e intercambio. Un reduccionismo racional con propósito, una parcialización de un todo mayor. En ocasiones esta valoración requiere de expertos que combinan técnica, ciencia y arte y se conocen como tasadores. Siendo así, las certezas en torno al valor, son más actos de fé que otra cosa, son creencias, no hay nada más allá que asegure la invariabilidad e inmutabilidad del valor de un bien o un servicio en el tiempo y el espacio. Es emblemático e ilustrativo el caso del valor de los tulipanes en los países bajos entre 1634-1637, un bulbo de tulipán llegó a valer más que una casa en Ámsterdam, hasta desplomar su valor y generar una crisis financiera, haciendo desaparecer como por arte de magia fortunas. El dinero no nació como una planta El dinero no es una planta, un animal, una roca, el agua, un río, el mar, que tienen un origen natural, tampoco es parte de algún sistema vivo o ecosistema natural, no es un compuesto químico basado en hidrógeno, carbono y oxígeno resultado de la descomposición de plantas, animales y sus desechos, él es creación del ser social en su mundo de la vida, surge para facilitar las relaciones sociales de intercambio de valor, es decir, es un medio, un instrumento, una tecnología blanda. Contrario a lo que parece, el dinero no se manda solo, es la parte portable y móvil de un sistema contable público de registros de deudas y acreencias a favor de personas, naturales o jurídicas. El valor del dinero El valor del dinero como cualquier otro producto es social. También, el valor del dinero y el sistema del que es parte dependen de la confianza que le dan sus usuarios, se trata de un acto de fe colectivo. Un acto de fe en quién lo crea y gestiona, lo gobierna, opera, supervisa y garantiza, como por ejemplo, un Estado-Nación, un sistema bancario, una comunidad organizada; un acto de fe en la concepción del sistema y la tecnología subyacente, como por ejemplo, las criptomonedas y las monedas estables. Si el sistema cae, de inmediato el dinero pierde valor, deja de ser reconocido y aceptado por el colectivo, aunque haya tenido un valor alto en los mercados. Quién le posea se quedará con un papel o una clave digital encriptada, con una promesa/compromiso que nadie respetará, se ha roto el pacto. Poco importa que sea dinero fiduciario, dinero con respaldo en el valor de un activo tangible como el oro, la plata, el petróleo, que sea un sistema con algoritmos matemáticos sofisticados y robustos de participación colectiva en su operación. Más allá de las racionalizaciones, analogías y garantías que se le atribuyen, el dinero y el sistema del que es parte siempre serán un producto social. Su valor es por tanto transitorio, circunstancial, pasajero. Una advertencia para los que se obsesionan con su valor y lo ven como un refugio seguro.

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