En el Cendit aplican IA en telecomunicaciones
2026-02-21 - 14:47
En un hecho sin precedentes para la ciencia nacional, Venezuela ha logrado posicionar una investigación de vanguardia entre las 600 mejores del mundo. El trabajo, desarrollado por expertos de la Fundación Centro Nacional de Desarrollo e Investigación en Telecomunicaciones (Cendit), no solo representa un avance técnico, sino un grito de soberanía: el país ya no solo compra tecnología, ahora también desarrolla los algoritmos que definirán el futuro de las comunicaciones. El proyecto titulado Predicción de la Degradación de la Señal en una Red Óptica Pasiva de Alta Velocidad mediante IA y software libre fue seleccionado para ser presentado en la 3a Conferencia Internacional sobre Inteligencia Artificial en la isla de Boracay, Filipinas. La magnitud del logro es evidente en las cifras: de 1.700 propuestas enviadas por científicos de todo el planeta, solo 35% superó los rigurosos filtros del comité organizador. Venezuela está allí, compitiendo codo a codo con potencias tecnológicas en el mundo actual. Para comprender mejor el tema, Gloria Carvalho, presidenta de la Fundación Cendit, explica la importancia de la propuesta. Para entender este hito, hay que imaginar que los científicos del Cendit han creado una especie de “cerebro artificial” aplicado a la fibra óptica. El doctor Héctor Núñez, jefe de la Unidad de Fotónica y líder de la investigación, explica que trabajaron con Redes Neuronales Artificiales (RNA). Estos son sistemas informáticos que imitan la forma en que las neuronas humanas se comunican para aprender. “Para que ellas imiten ese comportamiento, tienen que ser entrenadas con datos reales”, señala Núñez. En este caso, el algoritmo aprendió a identificar patrones de falla en redes de 50 gigabits por segundo (Gbps), una velocidad altísima donde cualquier error humano o técnico tradicional tardaría demasiado en detectarse. El software venezolano predice la falla antes de que ocurra, optimizando el consumo de energía y garantizando que el internet no se caiga. Lo más innovador es que el equipo utilizó software libre (específicamente Python y TensorFlow). Esto significa que Venezuela posee el dominio total de la solución, sin depender de licencias costosas o restricciones de empresas extranjeras, en cumplimiento de la Ley de Infogobierno. En cuanto a experiencia, Gloria asegura que este reconocimiento es significativo para el talento nacional y la independencia del país. —¿Qué siente el equipo al ver que una investigación nacida en el Cendit se codea con las mejores 600 del mundo? —Es una satisfacción inmensa. Este trabajo, que nos tomó cinco años de estudio, demuestra que la institución ha adquirido una competencia de nivel global. No solo trabajamos la ética de la inteligencia artificial, que es fundamental, sino su implementación real en sistemas que mejoran la vida de la gente. El hecho de ser elegidos entre 1.700 trabajos ratifica que en Venezuela hay ciencia de primer nivel. —Se habla mucho de soberanía tecnológica. ¿Cómo se traduce este premio en beneficio para el venezolano común? —Significa que estamos dejando de ser simples “compradores” de cajas negras para ser desarrolladores. Al dominar estos algoritmos, podemos optimizar nuestras propias redes de telecomunicaciones. Esto permite impulsar empleos locales y tener equipos (como decodificadores o antenas) desarrollados aquí mismo. Como decía Humberto Fernández-Morán, los venezolanos llevamos los genes del éxito; solo necesitábamos la oportunidad de demostrarlo. —¿Cuál fue el mayor reto técnico en estos cinco años? —El principal desafío fue implementar la IA para resolver problemas que a una persona le tomaría muchísimo tiempo. Tuvimos que formarnos intensamente para que estas herramientas mejoraran la gestión y el mantenimiento de las redes de forma automática. Fue un proceso de preparación previa muy exigente, pero los resultados con bajísimos niveles de error nos dicen que valió la pena. Un futuro de “Vidrio y Luz”. La relevancia del trabajo fue confirmada por árbitros internacionales, quienes calificaron la investigación como “a la vanguardia”. El uso de tecnología 50G PON (Redes Ópticas Pasivas de próxima generación) es el estándar hacia el que se mueve el mundo, y Venezuela ya tiene el manual de instrucciones y el software para liderar ese cambio en la región. Este hito no es un hecho aislado. Con 21 años de trayectoria, el Cendit se consolida como el faro tecnológico de la nación. La publicación de este estudio en las Actas de la Conferencia del Ieee (Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos) destaca al país a nivel global. Independencia La predicción de señales mediante IA no es solo un asunto de cables y códigos; es la prueba de que el ingenio venezolano tiene la capacidad de iluminar, a través de la fibra óptica, el camino hacia una independencia tecnológica real. Apostar por el software libre en este proceso es la pieza final del rompecabezas de la soberanía. Al no depender de “cajas negras” o software privativo, el país asegura el conocimiento. Sistema informático imita forma en que se comunican las neuronas.