En el Ivic el desarrollo tecnológico no se detiene
2026-01-25 - 22:04
El silencio de la madrugada en los Altos de Pipe, en el estado Miranda, se vio violentamente interrumpido el pasado 3 de enero, por un acto de agresión sin precedentes. No fue un accidente, ni una falla técnica; fue un ataque directo contra el conocimiento, la soberanía y el futuro tecnológico de una nación. Dos misiles impactaron en las adyacencias del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic), el epicentro del saber científico en Venezuela, y dejaron tras de sí un rastro de destrucción que busca paralizar el desarrollo estratégico del país. Ataque a la inteligencia. Eran entre la 1:50 y las 2 de la mañana cuando el cielo se iluminó con el fuego de la agresión militar ilegal de Estados Unidos. El objetivo principal parecía ser una torre de comunicaciones, un punto neurálgico para la conectividad del instituto. Sin embargo, el daño colateral fue devastador. Alberto Quintero, director del Ivic, relata con firmeza y dolor los hechos. “Atacaron la sede para inhabilitar una antena de comunicaciones, pero el impacto destruyó el Centro de Matemáticas y la onda expansiva golpeó con fuerza los centros de física, ecología y química”, explicó. El golpe los dejó ciegos y sin servicios. “El ramal eléctrico que alimenta nuestras instalaciones fue cercenado”, dijo. Dos frentes críticos. En la zona oeste se vieron afectados los centros de química medicinal y nanotecnología, mientras que en el este los centros de ecología, bioquímica, biofísica, ciencias ambientales, química atmosférica, oceanología y cambio climático. El resultado inmediato fue un instituto en tinieblas, sin electricidad, sin agua y con sus servidores de internet fuera de combate, lo cual afectó investigaciones que llevan décadas en curso. Más que laboratorios. Para entender la gravedad de este ataque, es necesario comprender qué se hace dentro de estas paredes. El Ivic no es solo un conjunto de edificios; es donde se garantiza la operatividad de sectores vitales para el pueblo venezolano. Quintero destaca que la inhabilitación de estos espacios pone en riesgo servicios esenciales de salud pública como la planta de esterilización por rayos gamma (Pegama) fundamental para el sector salud. “Sin ella, la esterilización de tomógrafos, equipos especiales y el diagnóstico de enfermedades se ven severamente comprometidos”, afirmó. También se refirió a la industria nacional: a través de la gestión de la ministra Gabriela Jiménez, se trabaja en la adquisición de equipos de resonancia magnética nuclear para el área de química, cruciales para identificar componentes en la industria petrolera y farmacéutica. Más de cuatro centros fueron destrozados. Educación y futuro. El centro es sede de proyectos en ejecución y aulas de la Universidad de las Ciencias, donde se forman los próximos científicos del país. Pese al impacto, el espíritu de la comunidad científica venezolana permanece inquebrantable. El director Quintero informó que ya se han aprobado fondos extraordinarios para iniciar las labores de restauración en los espacios. El plan de recuperación incluye el rescate del Centro de Matemáticas, prioridad absoluta tras su destrucción total. También se ejecutó la restauración del sistema eléctrico; el servicio se repuso de manera momentánea mientras se reconstruye el tejido eléctrico definitivo. Además, se restauró la infraestructura digital con la recuperación de servidores y conexión a Internet para salvar los datos de investigación. Quintero agregó que se continúa en la adquisición de equipos de Física y Química para no detener los análisis de la industria, que son necesarios para el sistema económico. Ataque a la soberanía científica. Este evento no puede verse de forma aislada. “El Ivic desarrolla muchas actividades de salud; paralizarlo es detener, por ejemplo, el servicio de células madre. Somos un instituto que forma a mucha gente y contamos con más de 24 programas”, mencionó. Atacar el Ivic es un intento por someter a un país a la dependencia tecnológica, un golpe al lugar donde se buscan soluciones propias a problemas locales, desde el cambio climático hasta la cura de enfermedades, refiere Quintero. “Venezuela hoy denuncia ante el mundo este acto de terrorismo científico. Mientras los misiles intentaron apagar la luz del conocimiento, los científicos, obreros y el gobierno nacional trabajan a marcha forzada para demostrar que la ciencia en Venezuela no se rinde ante la agresión externa. El Ivic sigue en pie, reconstruyéndose entre los escombros para seguir siendo la luz que guía el desarrollo del país”, aseguró Quintero, a la vez que informó que ya se están retomando las actividades. Conformación Ciencias básicas: Biofísica y Bioquímica, Microbiología y Biología Celular, Medicina Regenerativa. Tecnología y materiales: Ingeniería de Materiales y Nanotecnología. Estudios ambientales: Ecología, Estudios de la Crisis Ambiental, Ciencias Atmosféricas y Biogeoquímica, Oceanología y Estudios Antárticos.