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Estudio de ADN descubre perros familia en Reino Unido y Turquía hace 15.000 años

2026-03-28 - 18:06

Un estudio publicado en la revista Nature aporta una nueva pieza clave para entender el origen del perro doméstico y su relación con los seres humanos. A partir del análisis de ADN antiguo, los investigadores confirmaron que los perros ya convivían con humanos hace más de 15.000 años y que formaban parte de una población extendida en distintas regiones de Eurasia. La investigación se basa en restos arqueológicos encontrados en Europa y Anatolia (actual Turquía), algunos con una antigüedad de hasta 15.800 años. Se trata de la evidencia genética más antigua conocida de perros domesticados hasta ahora. Mucho más antiguos de lo que se pensaba Hasta este trabajo, las pruebas genéticas más claras situaban la aparición del perro hace unos 10.000 años. Sin embargo, este estudio empuja ese origen varios milenios atrás y demuestra que el proceso de domesticación ya estaba en marcha en plena era de los cazadores-recolectores. Los análisis confirman que estos animales no eran lobos salvajes, sino perros ya diferenciados. Es decir, el vínculo con los humanos no era ocasional, sino el resultado de una relación establecida desde mucho antes. Una misma “familia” de perros Uno de los hallazgos más llamativos es que estos primeros perros pertenecían a una misma gran población genética, a pesar de encontrarse en lugares separados por miles de kilómetros. Los restos analizados en regiones que hoy corresponden al Reino Unido y Turquía muestran que los perros eran sorprendentemente similares entre sí. Esto indica que formaban parte de una misma “familia” o linaje que se había expandido ampliamente por Eurasia. Este dato es clave porque sugiere que los perros no surgieron de manera aislada en distintos puntos, sino que probablemente se originaron en una población común que luego se dispersó junto a los humanos. Viajeros junto a los humanos El estudio también permite reconstruir cómo se movían estos animales. Los perros acompañaban a los grupos humanos en sus desplazamientos, adaptándose a distintos territorios y climas. Además, los investigadores plantean que los perros pudieron haber sido intercambiados entre comunidades. El hecho de que animales genéticamente similares aparezcan en poblaciones humanas distintas refuerza la idea de contacto e intercambio entre grupos. Esto convierte al perro en una especie de “testigo biológico” de las migraciones humanas, ya que su expansión refleja en parte los movimientos de las personas. Más que animales de compañía Aunque el estudio se centra en el ADN, sus conclusiones apuntan a una relación estrecha entre humanos y perros. No se trataba de animales salvajes que merodeaban los campamentos, sino de compañeros integrados en la vida cotidiana. Es probable que estos primeros perros cumplieran funciones prácticas, como ayudar en la caza, alertar sobre peligros o proteger los asentamientos. Pero también es posible que ya existiera un vínculo social más profundo. La amplia distribución de estos animales y su presencia constante en distintos grupos humanos sugieren que tenían un valor importante dentro de las comunidades. Un origen aún en debate A pesar de este avance, el estudio no resuelve completamente dónde ni cómo comenzó la domesticación del perro. Sin embargo, sí aporta una evidencia contundente: hace más de 15.000 años, los perros ya existían como tales y estaban ampliamente extendidos. Esto cambia la perspectiva sobre su origen. En lugar de un proceso reciente, la domesticación aparece como un fenómeno mucho más antiguo y complejo, ligado a los primeros grupos humanos en Eurasia. Una historia compartida Los investigadores destacan que entender el origen del perro también ayuda a comprender la historia humana. Los movimientos de estos animales reflejan contactos, intercambios y migraciones entre poblaciones antiguas. En ese sentido, el perro no solo fue el primer animal domesticado, sino también uno de los compañeros más antiguos del ser humano.

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