Feligreses acompañaron la tradicional bajada del Nazareno de San Pablo
2026-03-15 - 16:29
Este domingo 15 de marzo los feligreses acudieron a la tradicional bajada de la imagen del Nazareno de San Pablo, un acto que marca la cuenta regresiva para el inicio de la Semana Santa. La bajada, que se llevó a cabo en la Basílica de Santa Teresa, en el centro de Caracas, comenzó alrededor de las 10:00 am. Posteriormente, se dio inicio a la Misa del Domingo de Laetare, la cual se celebra dos semanas antes del Domingo de Ramos. El párroco rector de la Basílica de Santa Teresa, pbro. Armelim De Sousa, destacó que la bajada del Nazareno debe invitar a los devotos a preparar su corazón para vivir en santidad la Semana Santa. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Arquidiócesis de Caracas (@arquidiocesisdecaracas) En ese sentido, adelantó que el Miércoles Santo se celebrarán 12 Eucaristías, la mayoría presididas por arzobispos y obispos del país. Ahora, la imagen del Nazareno de San Pablo permanecerá durante dos semanas en el Altar Mayor de este templo hasta el encuentro con sus fieles el Miércoles Santo, cuando salga en procesión por el centro de la ciudad. Sobre esta festividad religiosa, la Arquidiócesis de Caracas recordó a quienes deseen ofrendar una orquídea al también llamado Limonero del Señor, que podrán hacerlo desde el domingo 29 y lunes 30 de marzo, a fin de preservar las flores. Nazareno de San Pablo Cada año, en Semana Santa, gran parte de los caraqueños se une a la tradicional procesión del Nazareno de San Pablo, que se realiza el Miércoles Santo, para agradecerle por los favores concedidos, pagar penitencias o hacer peticiones. Esta celebración religiosa se originó en 1697, cuando la figura del Nazareno cobró relevancia al poner fin a una epidemia que afectó a la ciudad de Caracas. Imágen del Nazareno de San Pablo y al fondo la Basílica de Santa Teresa | Foto: David Ocanto / El Diario De acuerdo con la historia, los feligreses trasladaban a imagen para pedirle que acabara con la peste; al llegar a la esquina de Miracielos, los creyentes relatan que la corona de espinas del Nazareno quedó enredada entre las ramas de un limonero, haciendo, ante los esfuerzos por liberarla, que varios limones cayeran al suelo. La gente gritó “¡Milagro!, ¡Milagro!” cuando los frutos cayeron. Los fieles interpretaron lo ocurrido como una señal del cielo y se apresuraron a recoger los limones, cuyo jugo tomaron para curarse de la enfermedad.