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Finaliza acuerdo de proliferación nuclear entre Rusia y EEUU

2026-02-04 - 22:39

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia ha confirmado oficialmente el fin de la vigencia del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, conocido como START III o Nuevo START. Tras expirar este jueves 5 de febrero, el acuerdo que representaba el último gran pilar de contención nuclear entre Moscú y Washington ha dejado de tener efecto legal. Esta transición marca un punto de inflexión histórico en la seguridad global, al desvanecerse el marco normativo que regulaba la competencia atómica entre las dos principales potencias del planeta. La Cancillería rusa subrayó en un comunicado oficial que, bajo las circunstancias actuales, las partes ya no se encuentran vinculadas por ninguna obligación ni declaración simétrica derivada del pacto. El organismo enfatizó que ambos países son ahora plenamente libres en la elección de sus pasos posteriores en materia de defensa estratégica. Esta situación se consolida ante la ausencia de una respuesta formal de Washington a la propuesta previa de Vladímir Putin, quien sugirió adherirse a las restricciones del acuerdo por un año adicional tras su vencimiento. Por primera vez en décadas, los dos países que poseen los arsenales nucleares más grandes del mundo se encuentran en un vacío jurídico, sin un documento vigente que limite o controle este tipo de armamento de destrucción masiva. La finalización del START III no solo elimina los topes numéricos, sino que también pone fin a los mecanismos de verificación que garantizaban la transparencia mutua. Este escenario plantea desafíos sin precedentes para la estabilidad estratégica internacional en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas. El legado y los límites del Nuevo START Firmado originalmente el 8 de abril de 2010 por los entonces presidentes Dmitri Medvédev y Barack Obama, el Nuevo START fue diseñado para reducir drásticamente las capacidades ofensivas de ambas naciones. Durante sus diez años de vigencia inicial y su posterior prórroga en 2021, el tratado logró establecer límites estrictos para las fuerzas nucleares activas. El compromiso obligaba a mantener un máximo de 1.550 ojivas nucleares y 700 sistemas de lanzamiento desplegados, incluyendo misiles intercontinentales, submarinos y bombarderos pesados. Más allá de las cifras, el acuerdo representaba un sistema complejo de monitoreo mutuo que permitía a cada nación inspeccionar las instalaciones de la otra. Este intercambio de información técnica y el régimen de notificaciones constantes evitaban malentendidos que pudieran derivar en un conflicto accidental. Además, el pacto prohibía explícitamente el despliegue de armas estratégicas fuera del territorio nacional de cada país, actuando como una salvaguarda contra la proliferación geográfica de la amenaza nuclear. El contexto de su declive se aceleró en febrero de 2023, cuando Moscú suspendió su participación alegando que Washington había destruido la base legal del control de armas al utilizar la infraestructura de la OTAN en su contra. Aunque Rusia manifestó en su momento la disposición de respetar los límites cuantitativos hasta la fecha de expiración, el diálogo para una renovación se vio obstaculizado por la exigencia estadounidense de incluir a China en las negociaciones. Esta condición fue rechazada por Moscú, señalando que el arsenal chino sigue siendo significativamente menor que el de las dos superpotencias tradicionales.

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