TheVenezuelaTime

Grieta en el alma

2026-02-08 - 13:09

En la búsqueda y consolidación de la paz en una nación en la que posturas diferentes se expresan violentamente, siempre es necesario ceder y conceder. Concede quienes desde la autoridad son capaces de perdonar la agresividad delictiva en función de un objetivo político. Los beneficiarios deben ceder en sus métodos violentos. Entendamos que esos métodos no se tratan de violencia física exclusivamente, sino de todas aquellas acciones conspirativas que tienen como objetivo un cambio de régimen causando daño a la población. Como lo hemos vivido. Un proceso de amnistía como el que se inicia en nuestro país con la aprobación de una ley, en primera discusión, no puede dejar rienda suelta a la impunidad. Sobre todo cuando las acciones en la disputa por el poder afectan la vida y las condiciones de vida del pueblo. Los discursos de muchos de los diputados que se expresaron, respecto de la ley en su primera discusión, me dejaron una sensación de que se producirá un ambiente de felicidad generalizada en el país por la reunificación de las familias con sus miembros sometidos a prisión y exiliados políticos. Debe ser el efecto de la narrativa sentimental. Puedo entender que haya regocijo en una familia o una comunidad que ve en libertad o de regreso a un ser querido, injusta o justamente exiliado o privado de libertad, pero se me hace muy difícil imaginar que haya un jolgorio nacional. Primero porque el número de presos políticos no es tan alto como para prender una rumba en cada barrio del país. Segundo, porque me niego a creer que tuviéramos campos de concentración y no lo sabíamos. Y, por último, porque los exiliados políticos, en su mayoría, son políticos corruptos enriquecidos a costa de los bienes del pueblo venezolano y no cuentan con el cariño popular. Con que regresen dos prisioneros de guerra bastaría. Parranda y de la buena se va a formar cuando los migrantes económicos puedan regresar o ir y venir de dónde estén y sus familiares ir a visitarlos con el fruto de su trabajo, es decir, cuando restablezcamos los derechos socioeconómicos de la población, destrozados por las medidas unilaterales económicas que esos políticos presos y exiliados de lujo, solicitaron para hacer chillar nuestra economía, perjudicando millones de familias venezolanas, no sólo materialmente, sino espiritual y sentimentalmente, al separar abuelas y abuelos, madres y padres, hijos e hijas , nitos y nietas. Esa sí es una grieta en el alma.

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