¡“Guerra cognitiva” y “Medios de información”, Buchipluma no má! Parte 1
2026-02-05 - 16:19
Algo de angustia motiva esta reflexión adicional, dos expresiones que se han puesto de moda que pretenden decir mucho y dicen poco o nada, es como cuando expectantes comemos un algodón de azúcar, impulsados por el atractivo la demostración del cómo se hace y cómo luce se dispara la compra pero luego, la experiencia dista mucho de lo esperado -disonancia cognitiva-, es como si se tratara de morder el aire y engañar al estómago. Hay gato encerrado en ambas expresiones, con qué propósito, hagamos una indagación breve para encauzar esta duda y abrir camino a la reflexión y el debate, sin agotarlo. ¿Por qué fenómenos que operan en el campo psicológico, social, político y cultural se pretenden reducir a una racionalización técnica instrumental que solo menciona objetos, procesos, entradas, salidas, control y retroalimentación, disposición en bloques funcionales de partes conformando un sistema de cosas que se manipulan? ¿Dónde quedan los sujetos, sus prácticas, sus relaciones sociales, sus interacciones subjetivas, su organización, sus intereses, su voluntad, su vida, pasan a un plano de inferioridad, son despreciables en la ecuación, en los cálculos, en la acción, en los planes y estrategias, quedan reducidos a números?. ¿Qué se trata de legitimar, de simplificar, neutralizar, normalizar, imponer, ocultar, con este uso de las palabras en el campo del lenguaje? Guerra Cognitiva Adjetivar la guerra con la palabra cognitivo busca enfatizar la relevancia de otra dimensión de operaciones militares: la mente -que por demás no es nueva-, se trata de lograr el sometimiento por la fuerza de la voluntad de un enemigo y el apoyo propio que ahora incluye como objetivo a militares y civiles, a la totalidad de la sociedad, con la aspiración de la permanencia de sus efectos en el tiempo. Es una expresión surgida en la segunda década del siglo XXI, entre el 2014-2017, para denominar la llamada guerra de sexta generación, bautizada así en la cumbre de la OTAN, en el 2022, en España (Junio 2022, OTAN). Al seguir el rastro aparece un informe de un estudio financiado por la OTAN, “Cognitive warfare”, presentado por un militar francés retirado: François du Cluzel, donde se emplea la expresión y se estudia este tipo de guerra, a partir de allí este trabajo se convierte en referente de estudios posteriores. Hay cierto escepticismo en la comunidad científica y académica sobre la consideración de este trabajo como investigación. (2025, CLACSO) ¿Y si resulta ser una propaganda de las empresas de tecnología para impulsar esta industria y conseguir financiación disfrazada de sofisticado contenido? Es el matrimonio de la industria militar y tecnológica de vanguardia. Como doctrina militar está guerra de sexta generación tiene como objetivo destruir la capacidad de un pueblo para construir su realidad social de manera autónoma a través del dominio cognitivo y psicosocial. La mente y la subjetividad son el campo de batalla. ¿Giros del lenguaje para giros en los propósitos, en el qué, cómo, por qué y para qué? Diciendo se oculta Emplear la palabra cognitiva como adjetivo para esta nueva categoría de guerras es referirse a un paraguas de un fenómeno psicológico complejo que involucra una maraña de por lo menos siete procesos cognitivos interactuando, a saber: la percepción, transversal a todos, la atención, la memoria, el aprendizaje, el lenguaje, el pensamiento y la inteligencia, que a su vez son influidos por otros fenómenos del sujeto que no se consideran cognitivos como: la motivación, la experiencia, las expectativas, las inferencias, la cultura, la historia, la sociedad. Total que el término dicho así, como de paso, es difuso, sirve para todo, hasta para confundir. En especial si en el uso de la construcción del discurso se acompaña con otros términos técnicos que refuerzan esa neutralidad, reduccionismo, mecanismo y determinismo; como por ejemplo: algoritmos, datos, información, inteligencia artificial, ciberespacio, digital, etcétera. Se impone un marco conceptual de interpretación y pensamiento. ¿Qué se gana? .-Trabajar en la zona gris del derecho internacional humanitario y tratados internacionales lo que permite total impunidad, se violan derechos humanos pero cómo se tipifican y cuantifican. .-Naturaliza, normaliza la guerra, como consecuencia se consigue poca resistencia de la víctima, apatía e incredulidad del país agredido. .-Se desmoraliza al otro, se polariza a su sociedad fragmentándola, se paraliza. .-Se relaja, mitiga, evita el costo ético y moral de las consecuencias a corto, mediano y largo de esta llamada forma de “negociación violenta”. Las muertes y las enfermedades causadas salen de las estadísticas. .-Permite reducir los costos ya que se deja la acción armada para casos puntuales y transitorios. Y si se desplaza el foco, ¿qué se gana? En lugar de decir que es una guerra que se enfoca en la mente se amplía el rango y se dice que es una “Guerra Psicosocial» que afecta política, social, cultural y psicológicamente a una país, a su sociedad toda. Donde la tecnología, especialmente las blandas solo determina uno de los tantos cómos posibles de hacer esta guerra. Se gana: .-La posibilidad de recuperar al sujeto, individual y colectivo, su agenciamiento, su rol protagónico, su participación activa. .-Se sabe que hay que recuperar la capacidad para la construcción autónoma de su realidad social en base a sus vivencias y experiencias desde el lugar -territorio, tiempo, afectos, cultura, historia y situación. Allí, es donde la asimetría juega a favor del débil. .-Se sabe que hay que romper el aislamiento, reconocer y valorar al otro, cultivar las relaciones sociales y superar las relaciones donde prima el cálculo y el beneficio, donde el otro es medio en lugar del semejante, extensión, reflejo. .-Se sabe que lo que se debe recuperar es el sentido. .-Se evita la deshumanización. .-Se sabe que hay que recuperar la palabra, la capacidad de enunciación, la iniciativa y la acción. Así que no le llame como el enemigo lo impone, como dictan sus tanques de pensamiento y su doctrina militar, dígale: ¡al pan, pan y al vino vino! Para quién suscribe se trata de una “Guerra psicosocial» con efectos en los campos psicológico, social, económico, político, cultural, ético y moral. Interesante, en una consulta interactiva inteligente sobre este tema surgió esta cita que les comparto: “Al final, la Guerra Psicosocial es un proceso de desahucio mental: te expulsan de tu propia vivencia para que te conviertas en inquilino de una realidad social construida desde afuera por intereses que ni siquiera conoces .”