Hallan en Caruao cuatro macroalgas alimenticias
2026-03-28 - 14:24
Cuatro géneros de macroalgas, con alto valor nutricional, fueron identificados por los investigadores del proyecto Nuestras costas, nuestro futuro, que se desarrolla en la parroquia Caruao, específicamente en las poblaciones de Osma, Oritapo, Todasana, Urama y La Sabana (La Guaira), desde hace tres años y que se extenderá hasta 2027. La doctora Mayra García, miembro del Equipo de Biodiversidad de la referida propuesta, explicó que lograron identificar 42 especies de algas, lo que representa 29% del total de la flora existente en el estado. El estudio “Macroalgas marinas en La Guaira, un recurso estratégico en el desarrollo sostenible y la economía azul”, realizado entre agosto y diciembre del 2025 por este grupo de investigadores, señala que las poblaciones de Urama y La Sabana son las que tienen la mayor riqueza de estas plantas, donde identificaron 22 especies de Rhodophyta (algas rojas), 9 de Chlorolorophyta (algas verdes) y 11 de Ochropyta (algas pardas), para un total de 42 especies. “La presencia de estos géneros de algas podría tener un importante impacto económico, por el uso que se le pueda dar, especialmente como alimento tanto para personas como para animales domésticos”, dijo García. Alto valor nutricional Las cuatro especies con alto valor nutricional, identificadas por estos investigadores, fueron: la Ulva lactuca (lechuga de mar), que puede tener hasta 10 veces más hierro que las espinacas y supera en concentración de calcio a muchos productos lácteos. Otra de las identificadas es la Gracilariopsis tenuifrons (sin nombre común), de alto contenido proteico y fibra soluble (agar: gelatina vegetal natural extraída de algas rojas), la cual es muy demandada para la cocina, especialmente para los postres, por su condición de espesante. La Grateloupia filicina (no posee nombre común), de contenido proteico elevado y rica en aminoácidos como el ácido aspártico y glutámico y rica en antioxidantes. También identificaron el género Sargassum (sargazo), el cual sirve de alimentación, refugio y áreas de reproducción para muchos animales marinos, como tortugas, cangrejos, camarones, pescados y aves marinas. La otra identificada es la Dictyopteris (sin nombre común), la cual es utilizada en algunas zonas como ingrediente picante en las comidas. Tanto la Sargassum como la Dictyopteris, ambas son ideales para el mejoramiento de los suelos y la reducción de los agroquímicos, que permiten el aprovechamiento de la biomasa de arribazón o acumulación masiva de materia orgánica. Descontaminantes Según presentó la bióloga, también estas macroalgas pueden ser utilizadas para frenar fenómenos contaminantes en suelos y aire. Los géneros Ulva y Padina (alga parda de la familia Dichtyophyceae) podrían ser utilizados como organismos vivos, tales como bacterias, hongos o plantas, como en este caso, para eliminar o neutralizar contaminantes del suelo, agua o aire, transformándolos en compuestos inofensivos o lo que es denominado proceso de biorremediación, dado que remueven nitrógeno, fósforo y metales pesados. La especie Asparagopsis taxiformis (pluma roja del mar) podría ayudar a reducir emisiones de metano en ganado. Se ha documentado que el bromoformo (CHBr3) de esta alga se une a una enzima específica que bloquea la producción de gas metano. El estudio concluye que las especies identificadas contribuyen a la mitigación del cambio climático mediante secuestro de carbono y ofrecen la transformación de la vulnerabilidad ambiental y social. Destacan que el estudio integra conocimiento tradicional e investigación científica y promueve el desarrollo de planes de manejo, conservación y fortalecimiento de la conciencia ambiental. Grateloupia filicina. Alto contenido proteico y rica en aminoácidos. Ulva lactuca. Contiene hasta 10 veces más hierro y calcio que las espinacas y lácteos. Gracilariopsis tenuifrons. De alto contenido proteico y fibra soluble. Sargassum. Sirve de alimento, refugio y área de reproducción a la fauna marina. El proyecto Nuestras costas, nuestro futuro es un proyecto que busca la toma de conciencia comunitaria sobre el saneamiento ambiental y su impacto en la actividad comercial, la pesca y el turismo en cinco comunidades de la parroquia Caruao (La Guaira). Está integrado por los biólogos Mayra García, Agustín Quijada, Enrique Martínez y Zoila Martínez, y los ingenieros ambientales José Vivas, Hyrom Briceño, Rodnely Montero y Fernando Jiménez. Cuenta con el apoyo de la Universidad Metropolitana y las ONG Potabilis y Vitalis y el respaldo financiero de la UE. Los investigadores llevaron sus resultados al congreso climático.