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Incoherencias presidenciales de Trump

2026-03-23 - 13:45

Hace cuarenta años, me recuerda una amistad, que el entonces desconocido Donald Trump pagó tres páginas en tres de los principales diarios de los Estados Unidos: digamos en las ciudades de Boston, Nueva York y Washington. Con mucha palabrería, costumbre que no ha abandonado Trump, señalaba su punto de vista que ciertamente iba a contracorriente de las ideas que sostiene el llamado “estado profundo”, unión secreta y antidemocrática de los mayores intereses del mundo. Para Donald Trump, los Estados Unidos pagaban la seguridad del mundo, asunto costoso que el resto del planeta no agradecía y con el que ni siquiera estaría dispuesto a contribuir. Para aquellos años estaba claro que el imperio soviético, único equilibrante a los Estados Unidos desde el final de la Segunda Guerra Mundial, más temprano que tarde caería, con lo que en escenario mundial solo iban a quedar parados los Estados Unidos, encargados, según algunas teorías en boga, de encargarse por la tranquilidad en el mundo. Por supuesto que ese escenario excluía preguntar al resto del mundo si estaba de acuerdo con la propuesta de pagarle al ejército yanqui por la seguridad... esbozada por el ciudadano neoyorquino Donald Trump. Tampoco se tuvo en cuenta que, desaparecida la Unión Soviética en la parte del mundo donde la seguridad se mantenía con las armas del Ejército Rojo, países pobres y donde el crimen mayor era el contrabando, nadie necesitaba ser “resguardado” por un ejército costoso y lejano como era y es el de USA. Sin embargo, los estrategas del “estado profundo” no coincidieron con ese punto de vista y las bases del ejército yanqui proliferaron, mientras la antaño potentísima economía de ese país comenzaba a decaer. No solo por la molicie ciudadana que ya se había visto en las decadencias de otros imperios, sino porque, deseoso de aumentar astronómicamente las ganancias, en los Estados Unidos desmantelaron los grandes ricos su aparato productivo para trasladarlo a la China y otros países del oriente donde la mano de obra era y es barata. Y así llegamos a un punto en el que el presidente es Donald Trump, quien, si fuese consustancial con su pensamiento, debería desmantelar tantas bases militares, ya que el resto del mundo no quiere pagar por protección. ¿Lo hará o será que está siendo chantajeado por quien maneja los archivos “Epstein”?

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