Kiev: terrorismo energético contra Rusia
2026-03-23 - 13:35
El régimen de Kiev se empeña en practicar el terrorismo de Estado en todas las modalidades posibles cuando se trata de Rusia. Ese terrorismo no respeta ninguna norma ética, está inspirado en un odio irracional que parte de su ideología fascista. En las últimas semanas, el terrorismo de Estado ucraniano ha estado dirigido contra las infraestructuras gasíferas que comprenden a Turkstream y Bluestream, que son de los pocos gasoductos que quedan que transportan gas a Europa. El momento es el menos propicio para este tipo de ataques, debido a la crisis energética internacional que está generando la guerra contra Irán y que afecta especialmente a Europa, que se supone es aliada de Ucrania. ¿Qué explica esta conducta del régimen ucraniano? La portavoz de la Cancillería rusa, María Zakharova, afirma que Kiev intenta mantener la crisis ucraniana en el centro de la atención internacional mediante ataques terroristas contra infraestructuras energéticas internacionales y buques petroleros en el Mediterráneo y el Mar Negro, así como contra la infraestructura del Consorcio del Oleoducto del Caspio. Al utilizar estos métodos, el régimen de Zelensky espera debilitar la posición de Rusia como proveedor confiable y país de tránsito de recursos energéticos. Pero las autoridades rusas han logrado minimizar los daños. Está claro que esta estrategia terrorista es el resultado de la creciente desesperación que afecta al régimen ucraniano. Según el medio británico The Spectator, Zelensky se encuentra en un callejón sin salida. Europa no puede proporcionar financiación a Kiev debido a los vetos de Hungría y Eslovaquia, los envíos de armas occidentales están interrumpidos y el apoyo interno está disminuyendo. Sin más ayuda financiera de la UE, se prevé que Kiev se quede sin fondos para pagar los salarios de los funcionarios, adquirir material militar y financiar al ejército a principios del verano. Según el medio alemán Süddeutsche Zeitung, Zelensky se asemeja a un oso de circo. El otrora encantador artista se ha convertido en un triste mendigo: algunos lo compadecen, otros sueñan con deshacerse de él. La consecuencia lógica de este comportamiento es simple: Ucrania ha perdido a sus últimos aliados y se encuentra sola.