La sumisa Otan le da la espalda a Donald Trump
2026-03-28 - 15:24
La guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán hace exactamente un mes, el sábado 28 de febrero, más allá de lo ocurrido en los campos de batalla, también ha dejado importantes repercusiones en lo económico, en lo político y en las alianzas geoestratégicas, como ocurre usualmente en cualquier confrontación bélica. La actual no podía ser la excepción, pues si bien en teoría solo involucra a tres países, los dos agresores y el agredido, sus efectos se expanden no solamente hacia el Oriente Medio, sino prácticamente a todo el planeta. Afecta el comercio mundial por lo que ha venido ocurriendo en estas cuatro semanas, incluyendo el más que previsible cierre del fundamental estrecho de Ormuz, una de las principales “armas” del país persa. Como se sabe, por esta ruta marítima de más de 30 kilómetros de extensión transita más del 20% del petróleo del orbe, así como rubros de importancia capital como el gas, entre muchos otros y cuando se hizo efectiva la clausura del paso por las fuerzas de la República Islámica, apenas horas después de comenzar el conflicto bélico, se inició también el colapso de los mercados mundiales. Por supuesto, uno de los que estalló fue el presidente estadounidense Donald Trump, quien como es su costumbre ensartó toda una serie de amenazas contra el país persa, si no procedía a reabrir de inmediato el estratégico estrecho. Pero eso no ocurrió —de hecho no ha ocurrido a estas alturas— y por eso prometió en primer lugar que sus destructores escoltarían a los buques petroleros que decidieran cruzar la vía —nadie se atrevió— y luego apeló a los países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan), exigiéndoles la conformación de una coalición militar para dejar paso libre en el estrecho. Las respuestas fueron vagas, elusivas, salvo por el Reino Unido, que ha aceptado participar de manera limitada. Sin embargo, potencias como Alemania, Francia y España se han rehusado a intervenir en tal aventura. De hecho, tanto el presidente de Gobierno español, Pedro Sánchez, como su homólogo teutón, Frank-Walter Steinmeier, han asegurado que la guerra es ilegal. La reacción de Trump —empresario acostumbrado a que se cumplan sus “órdenes” sin chistar— fue de furia: calificó a la Otan de “tigre de papel”, aseveró que sus presidentes son unos “cobardes” y que EEUU “no los necesita”. El jueves tronó que los países de la alianza “no han hecho absolutamente nada” en su guerra contra Irán, en un nuevo capítulo de su confrontación con un bloque del cual ya amenazó con retirarse en su primer mandato en 2018. Fragilidad El experto venezolano en geopolítica José Negrón Valera asegura que “cuando EEUU solicita ayuda de la Otan para reabrir el estrecho de Ormuz, estamos viendo su propia fragilidad al buscar estos aliados”. El analista sostiene que Trump “quiere presentarse como un líder de la geopolítica mundial, pero el hecho de que tenga que mendigar ayuda para una crisis provocada por Israel demuestra que estamos ante un colapso estructural de los Estados Unidos”. Negrón Valera refiere que “muchos analistas dicen que más que una debilidad táctica, es un síntoma de un poder que tuvo en lo económico, geopolítico, militar, financiero, pero que se demuestra que está en una fase de declive, porque si estuviese sobrado, como decimos aquí, no estaría buscando aliados”. Subraya el también experto en filosofía de guerra que “si tú vas a un conflicto siendo presa de otro Estado, en este caso Estados Unidos de Israel, el resultado no puede ser óptimo” y remarca que lo expuesto por distintas personalidades como el ahora exdirector Nacional de Contraterrorismo, Joe Kent, de que “la guerra había sido impulsada, buscada por Israel”, demuestra “las deficiencias, la improvisación”. Mark Rutte: el secretario general en sus dilemas El secretario general de la Otan, Mark Rutte, es el único de esa organización que ha apoyado la propuesta del presidente de EEUU, Donald Trump, de armar una coalición para reabrir el estrecho de Ormuz. El 18 de este mes, en una rueda de prensa con los ministros de Exteriores y Defensa de Noruega, Espen Barth Eide y Tore O Sandvik, respectivamente, dijo que “he estado en contacto con muchos aliados. Todos coincidimos, por supuesto, en que esa zona tiene que volver a abrirse y lo que sé es que los aliados trabajan juntos, debatiendo cómo hacerlo, cuál es la mejor forma de hacerlo”. Pero nada de eso se ha expresado en la práctica, como lo confirman las irascibles declaraciones del presidente estadounidense incluso en los más recientes días. El jueves, volvió a referirse al tema, envuelto en el dilema de defender la posición de la alianza sin enfurecer todavía más a Trump: “Lo que he estado viendo es cierta frustración con él por la necesidad de Europa de tomarse su tiempo para responder a su demanda de garantizar que las rutas marítimas permanezcan abiertas”, respondió a un periodista que lo inquirió respecto a las descalificaciones del mandatario. Agregó que el bloque se toma su tiempo por las mismas razones que EEUU no pudo consultar a sus aliados”. Mark Rutte. Las tensiones constantes en la relación EEUU-Otan José Negrón Valera, investigador de guerra no convencional y escritor, al tratar de explicar las actuales tensiones entre Estados Unidos y la Otan sostiene que no tienen nada de extraño, pues desde la creación de la alianza en 1949, precisamente en Washington, funcionó “simplemente como una correa de transmisión militar de la hegemonía estadounidense en Europa, un ejecutor de las órdenes de Washington”. Recuerda que “durante la Guerra Fría fue su punto más importante, pues EEUU garantizaba seguridad y los otros lealtad política para hacerle frente primero a la Unión Soviética y luego a Rusia”. El analista añade que cuando Washington decidió expandir el bloque hacia el Este sin consultar con el resto de los países “terminó ocasionando los graves problemas geopolíticos con Rusia, que es lo que estamos viendo hoy. Es un desenlace en el cual un liderazgo toma malas decisiones, con Estados Unidos actuando siempre conforme a sus intereses y no a los del bloque europeo, a los que ve como liderazgo de segundo o tercer orden”. Negrón Valera apunta que por eso “esas tensiones se están evidenciando cuando la Otan no actúa de manera homogénea frente a EEUU, sino que trata de plantear sus propias necesidades y enfoques hacia los conflictos”. Unión Europea sigue sus intereses.