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Liberar a Maduro: una cuestión de principios

2026-02-11 - 13:59

Ante la situación del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, la comunidad internacional ha emitido amplios llamamientos para que se respete su libertad personal y su estatuto jurídico. Esta postura no obedece a afinidades ideológicas, sino que se sustenta en consideraciones firmes sobre los principios básicos del derecho internacional, la soberanía e igualdad de los Estados y la estabilidad del orden internacional. Desde la práctica de las relaciones internacionales, este apoyo se explica fundamentalmente por tres razones. Apoyar la liberación del presidente Maduro y su esposa supone salvaguardar los principios fundamentales del derecho internacional La inmunidad penal de los jefes de Estado en ejercicio es uno de los pilares del derecho internacional, consolidado y reafirmado a lo largo del tiempo. Con arreglo al principio de que inter pares non habet imperium (entre iguales no hay jurisdicción), los jefes de Estado en funciones no están sometidos a la competencia penal de tribunales extranjeros. Esta inmunidad emana de la soberanía estatal misma y no depende del reconocimiento político por parte de otros países. Su finalidad es evitar la instrumentalización de la justicia y prevenir que las relaciones internacionales queden atrapadas en dinámicas de confrontación bajo apariencia legal. Desde esta perspectiva, con independencia de las valoraciones sobre la situación política interna de Venezuela, cualquier actuación unilateral de carácter policial o judicial contra un presidente en ejercicio carece de base sólida en el derecho internacional. El respaldo de la comunidad internacional expresa, en esencia, la reafirmación del régimen de inmunidades de los jefes de Estado y un intento por frenar la tendencia de las grandes potencias a vaciar de contenido las normas internacionales mediante el uso expansivo de su derecho interno, preservando así un orden internacional basado en reglas. Apoyar la liberación del presidente Maduro y su esposa constituye un freno al unilateralismo y a la lógica hegemónica En los últimos años, algunos Estados han recurrido con frecuencia a la imposición de sanciones unilaterales e incluso medidas coercitivas contra altos funcionarios de otros países, amparándose en argumentos como la lucha contra el crimen transnacional o la defensa de la seguridad internacional. En la práctica, estas acciones difuminan la frontera entre la aplicación de la ley y la injerencia en los asuntos internos, subordinando el derecho internacional al derecho interno de las potencias más fuertes. La oposición internacional a este tipo de prácticas no implica negar la necesidad de combatir delitos como el narcotráfico, sino subrayar que tales acciones deben desarrollarse en marcos multilaterales y con base en autorizaciones reconocidas por el derecho internacional. De lo contrario, la llamada «justicia» corre el riesgo de convertirse en un instrumento de aplicación selectiva de las normas, erosionando la credibilidad del sistema internacional. En este sentido, el apoyo a la liberación del presidente Maduro y su esposa actúa como contrapeso frente a la gestión unilateral de las controversias internacionales. Apoyar la liberación del presidente Maduro y su esposa expresa una respuesta a las derivas del «nuevo monroísmo» América Latina posee una sensibilidad histórica frente a las intervenciones externas. La experiencia demuestra que considerar a una región como esfera de influencia y justificar con ello presiones políticas, económicas o militares no conduce a la estabilidad, sino que agrava la desconfianza y la confrontación regional. En el contexto actual, determinadas acciones son percibidas por países latinoamericanos y por la opinión pública internacional como manifestaciones de un «nuevo monroísmo», orientado a moldear el rumbo político de la región mediante la coerción y la presión. El respaldo internacional a Venezuela trasciende el caso concreto y reafirma el derecho de los pueblos latinoamericanos a elegir soberanamente sus sistemas políticos y sus vías de desarrollo. Esta postura contribuye a limitar la imposición de lógicas unilaterales en los asuntos regionales y a preservar la paz y la autonomía estratégica en América Latina. En conjunto, el apoyo internacional a la liberación del presidente Maduro y su esposa no se limita a la defensa de la soberanía venezolana, sino que remite a cuestiones más amplias como la autoridad del derecho internacional, el principio de igualdad entre Estados y la estabilidad del orden global. No se trata de una toma de partido político, sino de la reafirmación de la aplicación coherente de las normas internacionales, el rechazo a la política de poder y la defensa del multilateralismo. En un contexto de creciente incertidumbre global, esta posición aporta una dosis necesaria de racionalidad en la defensa de la equidad y la justicia internacionales. Por Lei Xiangping, corresponsal en China Media Group

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