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Logran reactivar el cerebro de un ratón tras ser congelado

2026-03-14 - 18:09

La frontera entre la vida, la pausa biológica y la muerte acaba de hacerse más delgada. En un avance que parece extraído de la ciencia ficción, un equipo de investigación de la Friedrich-Alexander-Universität Erlangen-Nürnberg (FAU) y el Uniklinikum Erlangen, en Alemania, ha logrado por primera vez en la historia reactivar la función cerebral de un ratón después de haber sido sometido a temperaturas criogénicas. El estudio, publicado en la prestigiosa revista PNAS, demuestra que es posible preservar la delicada nanoestructura del cerebro sin que pierda su capacidad de procesar información al ser «despertado». Hasta ahora, el gran enemigo de la criopreservación eran los cristales de hielo. Al congelarse, el agua dentro de las células se expande y forma estructuras puntiagudas que desgarran las membranas celulares, destruyendo el tejido de forma irreparable. «La formación de cristales es la razón por la que el frío extremo es letal», explica Alexander German, autor principal del estudio. Sin embargo, el equipo logró sortear este obstáculo mediante una técnica optimizada de vitrificación. El secreto del estado vítreo: enfriamiento a -196°C La vitrificación consiste en enfriar el tejido de forma tan ultrarrápida que el agua no tiene tiempo físico de organizarse en cristales, pasando directamente a un estado sólido similar al vidrio. Para lograrlo, los científicos alemanes perfeccionaron una solución química conservante que, a diferencia de intentos anteriores, no resulta tóxica para las sensibles neuronas. En el experimento, secciones del hipocampo del ratón —el centro neurálgico de la memoria— fueron tratadas con este cóctel químico y sumergidas en nitrógeno líquido a -196 grados centígrados. Tras permanecer almacenadas a -150 grados durante periodos de hasta una semana, las muestras fueron descongeladas bajo un protocolo estricto. El resultado fue asombroso: las señales eléctricas reaparecieron de forma espontánea y se propagaron por las redes neuronales como si el tiempo no hubiera pasado. Memoria intacta y «Potenciación a Largo Plazo» Lo que hace este hito verdaderamente revolucionario no es solo que el cerebro «encendiera sus luces», sino que conservó mecanismos complejos de aprendizaje. Los investigadores detectaron que las sinapsis activaron la ‘potenciación a largo plazo’, un proceso neuroquímico fundamental para el fortalecimiento de las conexiones y la creación de recuerdos. «Demostramos que la nanoestructura no se alteró», señala German. Esto sugiere que la arquitectura de la identidad y el conocimiento dentro del cerebro podría sobrevivir a un proceso de congelación profunda, abriendo un debate ético y científico sobre el potencial de esta tecnología en seres más complejos. De la cirugía local a la conquista del espacio profundo Aunque los resultados son preliminares y se han realizado en secciones de tejido, las implicaciones para la medicina moderna son inmediatas. Este método podría utilizarse para preservar tejido cerebral extirpado durante cirugías complejas o para probar fármacos neurodegenerativos en tejido vivo «pausado». Sin embargo, la mirada de la ciencia ya está puesta en las estrellas. Este avance nos acerca un paso más a la hibernación artificial. En un contexto donde misiones como Artemis 2 (de la que hablábamos ayer) preparan el camino hacia la Luna y Marte, la posibilidad de colocar a organismos enteros en un estado de suspensión para viajes espaciales de larga duración deja de ser una fantasía de Hollywood. Asimismo, ofrece una chispa de esperanza para pacientes con enfermedades hoy incurables, quienes podrían ser «preservados» hasta que la medicina del futuro encuentre una solución.

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