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Mago de OS: Tunick aquí

2026-03-18 - 16:35

El anuncio motivó la inscripción de, aproximadamente, 7.800 personas, aunque, llegada la hora de la verdad, algo menos de 2.000 participaron en el reto que, el 19 de marzo de 2006, cumplió el fotógrafo neoyorquino Spencer Tunick en Caracas. Entonces, la avenida Bolívar fue el escenario donde continuó el seriado de desnudos colectivos que han hecho famoso al artista de la cámara. En su momento, la iniciativa impulsada por el Ministerio de Cultura, la Fundación Museos Nacionales, el Museo de Arte Contemporáneo y el Instituto de las Artes de la Imagen y el Espacio no estuvo exenta de polémicas, entre quienes la defendieron como ejercicio de libertad individual y aquellos que la atacaron como afrenta a la moralidad. Para las instituciones, fue un hecho más de la polarización reinante en el país. Para Tunick, solo un cuento repetido que ya había escuchado en otras ciudades. Para los participantes, la oportunidad de formar parte de un hecho artístico inédito, de quebrar algunas reglas sociales y de vencer inhibiciones. Al margen de la controversia, a las cuatro de la mañana del domingo 19 de marzo de 2006, los convocados comenzaron a merodear el Palacio de Justicia, lugar pautado para el encuentro. Funcionarios de la Policía Metropolitana, Protección Civil, Bomberos Metropolitanos y otros organismos custodiaban los alrededores. Luego de reportar la presencia, quedaba esperar las primeras indicaciones que surgieron casi dos horas después, antes de que el sol apareciera. División en dos grupos, de cinco filas cada uno, dirigidos al lobby, donde se produjo el despojo de las vestimentas, en medio del bullicio causado por chistes y carcajadas. Las indicaciones contemplaban hasta la forma de colocar la ropa. Formados y en contacto con la frialdad del asfalto, los participantes caminaron hacia la avenida, mientras eran observados por algunos que quisieron ser testigos del acontecimiento. Finalmente, apareció el fotógrafo sobre una plataforma. Megáfono en mano, señalaba la ubicación de los cuerpos e insistía en que nadie se riera. La primera instalación, unos recostados sobre otros, formando una flecha que apuntaba hacia el este de la capital. La segunda, mitad parados de espalda, mitad enroscados en posición fetal, arropados por los arcos de la imponente construcción. La tercera, todos de frente, rodeando y escoltando la estatua de Simón Bolívar realizada por el escultor catalán Julio Maragall. Esta última produjo la imagen que el artista escogió como oficial y que presentó en posterior rueda de prensa. Una copia firmada por él, hace 20 años, reposa en los álbumes de los participantes. Foto: cortesía GlobalVoices.org

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