Miles de personas pidieron en Mineápolis frenar el “terror del ICE”
2026-01-26 - 23:09
Decenas de miles de personas se movilizaron este lunes 26 de enero en Minneapolis para expresar un rechazo contundente contra la represión sistemática hacia la comunidad migrante. La indignación popular ha escalado tras los recientes crímenes cometidos por Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), organismo señalado como responsable de las muertes de Renee Good y Alex Pretti. Los manifestantes denuncian que estas acciones son el resultado directo de políticas autoritarias que vulneran los derechos humanos fundamentales. Esta manifestación pacífica en el norte de Estados Unidos se suma a una ola de protestas que se extiende por todo el estado de Minnesota. La exigencia ciudadana es clara: el cese inmediato de las operaciones federales de control migratorio y la salida de las agencias de Seguridad Nacional de los barrios residenciales. El ambiente de la jornada estuvo marcado por la combatividad de los asistentes, quienes cuestionan abiertamente la deriva democrática que atraviesa el país bajo la actual gestión federal. Durante el recorrido por el centro de Minneapolis, la multitud denunció las recientes redadas y el uso excesivo de la fuerza que ha sumido a los vecindarios en semanas de terror. La ciudad se ha consolidado como el epicentro del rechazo nacional al ICE, unificando a diversos sectores sociales bajo consignas que claman por la unidad comunitaria. Los líderes sociales presentes insistieron en que no se trata de incidentes aislados, sino de un patrón de abuso institucionalizado que requiere una respuesta contundente. Imágenes que valen más que mil palabras Bajo el lema «Queremos al ICE fuera ahora», los manifestantes acusaron a los agentes federales de ejercer una brutalidad sin precedentes que ha fracturado a miles de familias. La ola de tiroteos mortales y las detenciones arbitrarias han generado un clima de desconfianza y miedo que la ciudadanía ya no está dispuesta a tolerar. La tragedia de Alex Pretti, de 37 años, ha sido el detonante final de esta explosión social. Aunque el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) intentó justificar el suceso como un acto de legítima defensa, la difusión de diversos videos ha desmentido la versión oficial. Las imágenes muestran que Pretti portaba únicamente un teléfono celular antes de ser inmovilizado en el suelo y ejecutado por los agentes federales, lo que ha exacerbado la furia de la opinión pública contra el discurso gubernamental. La movilización no solo busca justicia para las víctimas directas, sino una transformación estructural de las políticas migratorias. Los colectivos presentes denunciaron que la separación de familias y la persecución constante son tácticas de control que socavan los valores democráticos. La presión social continúa aumentando, mientras la exigencia de justicia se convierte en un mandato popular que las instituciones federales ya no pueden ignorar sin enfrentar un costo político masivo. Resistencia bajo la nieve en las calles de Chicago La indignación se extendió con igual fuerza hacia Chicago, donde miles de personas desafiaron las inclemencias del tiempo para llenar la Congress Plaza y las avenidas principales del Loop. Mientras la nieve cubría a los manifestantes en la intersección de Ida B. Wells Drive y Michigan Avenue, el coro por la abolición del ICE resonaba con fuerza. El cansancio colectivo por la violencia institucional se transformó en una demostración de solidaridad inquebrantable con los refugiados e inmigrantes. Lawrence Benito, director ejecutivo de la Coalición para los Derechos de Inmigrantes y Refugiados de Illinois (ICIRR), lideró el mitin cuestionando hasta cuándo el pueblo deberá soportar estos atropellos. En su discurso ante la multitud, enfatizó que la comunidad ha llegado a un punto de no retorno donde el grito de «ya es suficiente» se ha convertido en la base de un movimiento nacional. El respaldo a los migrantes se manifestó como una prioridad urgente para salvaguardar la integridad de la sociedad civil. La manifestación en Chicago contó con el respaldo explícito de figuras políticas de alto nivel, lo que subraya la gravedad de la crisis. El alcalde Brandon Johnson, la vicegobernadora Juliana Stratton y legisladoras como Delia Ramírez y Karina Villa se unieron al pedido de abolir el ICE. Esta alianza entre el liderazgo político local y la base social refleja una fractura profunda entre el gobierno federal y las ciudades que han decidido proteger a sus residentes frente a los abusos de las agencias de inmigración.