Moteras promueven transformación de la cultura vial en Caracas
2026-03-06 - 13:48
En las concurridas arterias viales de Caracas, las moteras y motorizadas enfrentan desde irrespeto a las normas de tránsito hasta abusos por parte de conductores tanto de automóviles como de motocicletas, pero a través de la organización han encontrado un método para fomentar la cultura de la educación vial. Kay Hernández, presidenta del club Motomami RC Venezuela, expuso a Últimas Noticias que si bien hay conductores que muestran respeto hacia las motorizadas, persiste la creencia de que las mujeres no tienen la misma pericia que los hombres sobre las dos ruedas. “Nuestra respuesta ante eso siempre es el ejemplo: manejar con precaución porque no sabemos qué tipo de conductor nos podamos encontrar”, dijo. Sororidad en la vía. Hernández agregó que la organización, que considera como una hermandad, se conformó con el objetivo de ofrecer una red de protección a las conductoras. Bajo el lema de que “ninguna rueda sola”, el club fomenta la sororidad en la vía; ante cualquier eventualidad mecánica o situación de abuso en la calle estarán para apoyar. Precisó que al rodar agrupadas e identificadas con sus chalecos generan una presencia respetable que sirve como escudo. Formación técnica. Para la presidenta de Motomami RC el respeto en las vías no se logra por decreto, sino a través de la educación y la formación técnica. Sostiene que no basta con saber encender la moto, sino que es imperativo entender la física de la frenada, el trazado de curvas y, fundamentalmente, la ética vial. “El respeto nace cuando el conductor se ve a sí mismo como parte de un sistema donde la vida del otro es tan valiosa como la propia”, señaló. En este sentido, el club ha establecido alianzas estratégicas para la formación técnica. Gracias a estas alianzas, organizaciones como Ranger RC Venezuela ofrecen clases de manejo defensivo. Hizo énfasis en que se deberían masificar las clases en escuelas de manejo especializado. Además, ratificó que debería ser más estricto el uso del casco al igual que otras formas de protección, como rodilleras, coderas o chalecos. Aseguró que las organizaciones moteras que forman parte de la mesa de la Región Capital están trabajando para recuperar la confianza en los moteros y motorizados, en vista de los estigmas que se han generado en el resto de la población por la recurrencia de infracciones y accidentes viales. “Sabemos que hay una percepción negativa, pero estamos trabajando duro para cambiarla”, aseguró. En ese aspecto, apuntó que están “promoviendo la cultura motera” para demostrar que hay hombres y mujeres trabajadores “que vemos la moto como una pasión” basada en el respeto. Moteras. Una de las banderas de Hernández es la diferenciación terminológica. “No somos motorizadas, somos moteras”, aclaró. Explicó que el término motorizado “suele asociarse a quien usa la moto estrictamente como herramienta de trabajo”. El club Motomami RC Venezuela está conformado por moteras que entienden el uso de este vehículo como un estilo de vida, promoviendo así el respeto por las señales de tránsito y dando el ejemplo en un contexto donde la seguridad vial es una urgencia nacional. Tiene la mirada puesta en paseos por la capital y fuera de ella, con la finalidad de vivir la experiencia de la pasión por rodar y como un ejercicio para agudizar la destreza que se requiere al momento de transitar. Tras haber conquistado retos geográficos como la ruta hacia Choroní, para este 2026 las metas de la agrupación incluyen la expansión de rutas nacionales para fortalecer la presencia femenina en todo el territorio; la capacitación continua con la finalidad de masificar las clases de manejo especializado para sus integrantes y la labor social para consolidar el apoyo a las comunidades a través del movimiento biker. Acercamiento. Hernández detalló que las puertas del club están abiertas para cualquier mujer que quiera pertenecer a un grupo motero. “Para nosotras, más que sumar motos, significa sumar hermanas de ruta”, apuntó. El proceso comienza contactando a la organización a través de sus redes sociales: @motomamircvenezuela (Instagram) o #motomamirc_vzla (TikTok). El paso siguiente es la etapa de convivencia en lo que denominan hang-around, que consiste en “rodar juntas”. “No nos fijamos en la cilindrada de la moto ni en la experiencia que tenga manejando, sino en la actitud, el compromiso y las ganas de formar parte de una verdadera familia motera”, concluyó. En Venezuela, durante los últimos dos años, las estadísticas demuestran que las mujeres que usan motos sigue creciendo. Según el Instituto Nacional de Transporte Terrestre, 18% de las licencias de segundo grado (motocicletas) emitidas o renovadas corresponden a conductoras. Asimismo, se ha detectado un aumento de 40% en el registro de títulos de propiedad a nombre de mujeres.