Mujer que habla bien, hijo que se expresará correctamente
2026-01-25 - 21:10
Es en su condición de madre que el infante recibe sus primeras palabras, y si éstas son erróneas así se quedarán en el subconsciente afectivo Rafael Marrón González XXIII Debo repetir lo que ya expresé en otro artículo, sobre la responsabilidad de la mujer con el lenguaje, de hecho se llama lenguaje materno a la lengua oficial de una nación, porque es de la mujer en su condición de madre que el infante recibe sus primeras palabras, y si éstas son erróneas así se quedarán en el subconsciente afectivo. Por ello, y despejando de pruritos la intención, las jóvenes estudiantes deben aprovechar al máximo sus oportunidades de mejorar su estructura lingüística. Y sería interesante que los profesores y profesoras de castellano diseñaran un taller de dicción, despojado de tantas reglas, lo más sencillo posible, para incluirlo paralelamente a su cátedra oficial. Porque, entre otras cosas, quien habla bien, piensa bien, puesto que el hablar adecuadamente permite organizar las ideas para su expresión eficaz, y en la medida en que la expresión fluye con más efectividad, las ideas surgen con mayor profusión. POBREZA E IMPRECISIÓN Estos son los dos grandes enemigos a combatir. Un hablante promedio utiliza entre 2.000 y 3,000 palabras para cubrir sus necesidades diarias. Se estima que una persona con educación universitaria o gran hábito de lectura maneja entre 8.000 y 15.000 palabras. Miguel de Cervantes utilizó unas 8,000 palabras distintas en El Quijote. El DRAE 2026 registra 94.000 palabras, arsenal que tenemos a nuestra disposición para sustituir a “cosa” y “algo”, y a “chévere y calidá”, y a los enfáticos vulgares, que el común llama groserías, que empobrecen el léxico. NADIE PUEDE DAR LO QUE NO TIENE: ¿Cómo se forman las ideas? Cuando la Biblia nos dice que al principio fue el verbo, refiriéndose a que la palabra de Dios crea, se refiere al segundo paso, el de hacer, porque primero cada cosa creada fue imaginada en la “mente” de Dios, es decir fue un ideograma: árbol, río, pájaro. Imagínense si hubiera tenido la imagen de un cochino cuando ordenó “hágase la luz”, estaríamos comiendo pernil de luz en Navidad. Primero la idea, inmediatamente la palabra materializando la creación ideal. Con esta referencia quiero expresar que la palabra es fundamental para la idea. No puede existir la idea sino está acompañada de la palabra que la hace física. Por ello insisto en que solo puede pensar quien está debidamente preparado para hablar. Un lenguaje deficiente no puede, bajo ninguna circunstancia, corporificar una idea. Y llegamos al punto en el que se invierten los papeles, la capacidad de expresión genera las ideas. A mayor profusión lingüística mayor fluidez mental. Como un barril de líquido con una llave de salida, a mayor diámetro de la válvula mayor salida de líquido. La válvula es la palabra, el líquido las ideas. EL LENGUAJE ES ORGÁNICO Y CRECE CON LAS NECESIDADES DE LA CIVILIZACIÓN Son muchos quienes creen que si la palabra no aparece en el diccionario, no existe. Pues, no es así. El diccionario recoge cada diez años, en el caso del DRAE, las nuevas palabras surgidas de las necesidades del pueblo y de sus intelectuales para ampliar su capacidad de expresión. El castellano de Cervantes no lo entiende nadie hoy en día. Pero el uso de neologismos debe estar condicionado a que en castellano no exista un vocablo que recoja su significado, como es el caso de Jazz y Rock and roll. Y todas las palabras tecnológicas de procedencia extranjera EL CASTELLANO ES UNA LEALTAD COMÚN DE TODOS LOS HISPANOHABLANTES Solo me burlo, con todas las ganas de burlarme, del poder y de la solemnidad. Nada es más hilarante que un poderoso creyendo que lo es, y que la pomposidad banal de la importancia. Uso el humor como recurso pedagógico, con muy buenos resultados, por cierto. Me opongo a la indulgencia con el abuso de los neologismos y los calificativos insustanciales, no al uso, que es materia distinta. En diciembre me incluyeron en una grata lista del llamado juego del “amigo secreto”. No conocía a la dama, que le tocó en mala suerte recibir mi obsequio, así que comencé a indagar, y la respuesta que obtuve entre las juveniles amistades comunes me dejó en las mismas: Fulanita es calidá. Lo que nada me decía sobre su físico, edad, personalidad, profesión, estado civil, gustos, que eran los indicativos que necesitaba para adquirir un obsequio adecuado. A eso me refiero. Pero si disfruto la crueldad de la esposa adúltera que para desesperar al esposo burlado que le pregunta: ¿Y cómo es él?, le responde con desenfado: ¡Guá, calidá! Acepto el axioma “Errare humanum est” mientras no esté impreso en las puertas de un quirófano. Tampoco estoy de acuerdo con el doble discurso de los que comen con las manos y dicen “peo” en privado, y se niegan a hacerlo, y dicen “flatulencia”, en público, a eso se llama hipocresía. Comer con la boca cerrada, no poner los codos sobre la mesa, usar los cubiertos, debe ser conducta general, para la casa y para los restaurantes. Pronunciar las palabras con todas sus letras también. Cruzar los brazos ante la perdida de las letras “d” (verdá, deo, etc.), “r” (comé, pasá, etc.) y “s”(miércole, marte, nojotroj, etc.), en la pronunciación porque es una tendencia masiva de la ignorancia, me parece irresponsable, mínimo, facilismo demagógico. Y un educador populista es un insulto a la inteligencia. La gente pronuncia mal porque está desinformada. La sarna se impone porque no se combate. El pueblo español decidió eliminar la “t” del sustantivo “Atlántico”, y ya hasta sus más connotados locutores de radio y televisión dicen “alántico”, que solo ellos, entre 700 millones de castellanoparlantes, saben que vaina es. Sin embargo no dicen “aleta” por atleta, sino at-leta. Creo firmemente que es necesario señalar como error, purismo aparte, para la debida educación, si es posible, la sustitución en la pronunciación de la “d” final por la “g”: verdag, ciudag, humanidag, etc. Si la persona tiene un problema físico, se disculpa, sino se enseña. Así de sencillo. Quien cae en este desacierto no se sentirá humillado porque un artículo de prensa se lo indique, con humor, al decirle que no haga gárgaras con las palabras que terminan en “d”. Celebro el nacimiento de cada nuevo idioma pero no a costa del nuestro. Lo que sí creo es que si el verbo aprobar admite “pasé Castellano” el verbo reprobar debe admitir “raspé Castellano”. Ah, y no se debe confundir la necesaria aceptación, por carecer el Castellano de sinónimos, de los neologismos derivados de los adelantos científicos, como las palabras aspirina, condón, esclerosis y viagra; tecnológicos, como teléfono y computador; artísticos, como Jazz, rock and roll, performance, collage y Ella Fitzgerald; utilitarias como fórmica, perro caliente y bidet, o frívolas como beibichagüer y jalogüin y penjaus, con el uso indiscriminado de voces extranjeras para sustituir las existentes en Castellano que expresan cabalmente la idea. Ni tan calvo ni con dos pelucas. Continuará. EL AUTOR es escritor, poeta, historiador, docente y comunicador social. Autor de varios libros. Es, además, el presentador oficial del noticiero estelar de Washington TV. https://www.youtube.com/@Washingtontv1