TheVenezuelaTime

Negociar por la paz

2026-03-19 - 12:54

La negociación es una herramienta esencial para gestionar conflictos con contrapartes difíciles o con intereses opuestos. A diferencia del diálogo con amigos, basado en valores compartidos, la negociación con adversarios busca resolver diferencias y alcanzar acuerdos estratégicos, a menudo motivada por intereses comunes a pesar de las rivalidades. En 1820, Simón Bolívar negoció con Pablo Morillo. Aunque en la historia oficial española este hombre era conocido con el apodo de El Pacificador en el bando independentista y en la memoria popular de Venezuela y la Nueva Granada se ganó el temible calificativo de El Carnicero. Este apodo surge directamente de la severa represión que lideró durante su campaña de “pacificación” entre 1815 y 1820. Los tratados de Armisticio y Regularización de la Guerra son dos textos redactados por Antonio José de Sucre y firmados por el presidente de Colombia, Simón Bolívar, y el representante del rey Fernando VII, Pablo Morillo, los días 25 y 26 de noviembre de 1820 en Santa Ana de Trujillo, en pleno auge de la guerra independentista en Nuestra América. Ambos acuerdos consagran principios humanitarios en un conflicto bélico que marcaron la pauta en el corpus del Derecho Internacional Humanitario. Sucre; haciendo alarde de su habilidad diplomática al negociar con los comisionados realistas; propuso unas condiciones que respetaban la dignidad humana. Fue tan magnánimo el contenido de este documento bicentenario que el Libertador afirmó en 1825: “Este Tratado es digno del alma del General Sucre: la benignidad, la clemencia, el genio de la beneficencia lo dictaron; él será eterno como el más bello monumento de la piedad aplicada a la guerra; él será eterno como el nombre del vencedor de Ayacucho”. Entre las cláusulas de este tratado están las siguientes: (1) La guerra entre España y Colombia se hará como la hacen los pueblos civilizados. (2) Todo militar tomado en el campo de batalla se guardará como prisionero de guerra y será respetado, hasta lograr su canje. (3) Los heridos no serán prisioneros de guerra. (4) Los militares o empleados que hayan desertado de sus banderas no pueden ser castigados con pena capital. (5) El canje de prisioneros será obligatorio. Ambos instrumentos jurídicos fueron redactados en pleno curso del Decreto de Guerra a Muerte. Hoy, la presidente encargada Delcy Rodríguez negocia con los verdugos de su padre, con los secuestradores de Nicolás y Cilia y, al igual que Bolívar lo hizo por la paz.

Share this post: