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Nirgua festejó 398 años de fundada con mira a sus 400 años

2026-02-07 - 17:00

Nirgua arribó a 398 años el pasado 25 de enero. Ese día hubo la correspondiente misa en la iglesia, la ofrenda floral al Padre de la Patria; asimismo, tuvo lugar la sesión solemne conjunta del Consejo Legislativo del estado Yaracuy y la cámara municipal; hubo palabras de las autoridades regionales y municipales y el discurso de orden estuvo a cargo de Miguel Ángel Borges. Según el legislativo yaracuyano “el cuórum reglamentario del parlamento regional estuvo presidido por Deibi Ocanto; el vicepresidente Víctor Patrizzi, y los legisladores Shirley Romero, Joel Pérez, Anyela Rangel, Gleber Hernández y Aura Marina Ocariz”. Asimismo, la jornada contó con la presencia de Lenyis Martínez secretaria general de gobierno; el alcalde Miguel César; concejales; autoridades militares y el poder popular. Los actos en honor a la patrona la Virgen de la Victoria del Prado de Talavera también contaron con la asistencia de los diputados a la Asamblea Nacional, concejales, autoridades militares y diversos voceros del poder popular, quienes reafirmaron el compromiso de legislar por el bien de la “Ciudad de los vientos”. La gobernación yaracuyana publicó una salutación a fin de resaltar la importancia de Nirgua como lugar donde se produjo el primer alzamiento libertario en América: “A los 398 de Nirgua queremos resaltar que Nirgua, más que un punto en el mapa, representa el kilómetro cero de la resistencia en el continente. En 1552, la selva yaracuyana fue testigo de un hecho sin precedentes: el levantamiento del Negro Miguel (de Buría). Nirgua no solo es historia. Es el origen de la identidad venezolana. Un recordatorio de que la libertad no se pidió, se tomó con las manos”. Agrega que: “desde las montañas de Nirgua, donde la tierra sangraba oro y sudor, se gestó la primera gran revolución de nuestra identidad. El levantamiento de Miguel de Buría en 1552, no fue un simple motín de esclavizados, fue el primer grito de libertad de un continente que se negaba a ser propiedad de nadie. Nirgua es la herida que se convirtió en escudo. El negro de Buría no esperó leyes ni clemencia, tomó su destino con las manos y fundó un reino de libertad en la espesura de la selva yaracuyana. Ese no rotundo, nacido en el corazón de nuestras montañas, retumbó por siglos y se convirtió en el cimiento moral de la Patria. Esta gesta no fue un hecho aislado, fue el grito fundacional de Venezuela. Antes que los mapas llevaran nuestro nombre, ya el espíritu de rebelión corría por nuestras venas”. Entre las tantas apreciaciones en torno al aniversario, el alcalde Miguel César instó a la ciudadanía a mantener vivo el reconocimiento histórico de sus raíces. Recordó que la identidad nirgüeña es el resultado de un mestizaje precioso que surgió de la tenaz resistencia de los pueblos aborígenes (los jiraharas) frente al imperio español y la llegada de la raza africana, factores que hoy definen la fuerza del municipio. Linaje de Nirgua Elio Simón Hernández, cronista oficial, se ampara en el linaje que ostenta este pueblo yaracuyano y en una serie de atributos, acontecimientos y singularidades para calificar a esta ciudad como “encrucijada de la historia”. Señala la gesta del Rey Miguel de Buría y luego enumera una serie de acontecimientos y hechos que colocan a la ciudad en un lugar resaltante en la historia venezolana y yaracuyana. En Nirgua los españoles construyeron la primera fortaleza en tierra firme de Venezuela y América: el fuerte de San Vicente, levantado aproximadamente entre 1556 y 1559. En ese fuerte se dice que se dio la primera corrida de toros en Venezuela donde participó Diego de Lozada como rejoneador, aunque otras referencias sostienen que la primera corrida de toros fue en Cubagua. Nirgua también ostenta otra singularidad porque fue una de las pocas regiones que tuvo un cabildo dominado por mestizos, zambos, mulatos y negros, a los cuales se les confirió hidalguía, en recompensa a quienes por años lucharon para fundarla. De Nirgua, lo refieren crónicas y la tradición oral, era María de Alonzo, una mujer muy bella de ojos verdes que se le apareció a los españoles montada en una danta. Posteriormente, como deidad bajo el nombre de María Lionza, se le rinde culto en las montañas de Sorte, por los lados de Chivacoa. Elio Simón Hernández indica que en una vieja casona frente a la plaza Bolívar, a pocos metros de la iglesia, el 22 de mayo de 1863 se ratifica el Tratado de Coche que había puesto fin a la sangrienta Guerra Federal. La firma del acuerdo fue rubricada por Antonio Guzmán Blanco, en representación de Juan Crisóstomo Falcón, y Pedro José Rojas por parte de José Antonio Páez. Ese día, el pueblo pasó a ser capital por un día de la Federación. “A una cuadra tenemos algo que está bajo nuestra custodia, que era el cuartel general, hoy las Tres Banderas, de Juan Crisóstomo Falcón, mientras permaneció aquí preparándose para lo que sería el final de la guerra Federal”, explica Hernández. Entre los hijos ilustres de la localidad, el historiador nombra a Alfredo Pietri Daudét y a Miguel Ángel Granados. “El primero es el autor de la letra del himno al árbol y el segundo de la música. En lo que hoy está la Casa de la Diversidad Cultural de Yaracuy vivió Alfredo Pietri Daudet. Miguel Ángel Granados nació en una hacienda llamada Paracaje, una finca productora de café. Miguel Ángel Granados también es el autor de la letra del himno del estado Cojedes”. En el campo de las artes resaltan los nombres de tres poetisas, orgullos de Nirgua: María Clemencia Camarán, fundadora del Ateneo de Valencia; Morita Carrillo, autora de poesía infantil y además trabajó en la revista Tricolor; y Pálmenes Yarza, llamada poeta del eterno verdecer de la alegría, quien en la pieza Crepuscular fluye la sensibilidad de Pálmenes Yarza: La tarde, lentamente, deja mi estancia ciega y se va despidiendo de fuentes y de rosas. Yo soy el horizonte de su postrer celaje. Ah, el Sol; un mundo errante deja su luz de entrega y un largo pensamiento de iris en las cosas como un adiós de aroma cuando se va de viaje. Elio Simón Hernández dice que Nirgua desde hace unos diez años carecía de cronista oficial. En octubre de 2024 se hizo una convocatoria pública para optar al cargo. “Para la escogencia del cronista, por primera vez en 40 años, se hizo una interpelación pública con la participación del pueblo y las autoridades municipales. Soy el tercer cronista de este municipio. El primero fue Rafael Ramón Aguiar, fallecido en 1983. El segundo fue Rafael Ferrer, electo por los concejales”, dice Hernández, quien además de cronista es presidente del Consejo de Patrimonio Cultural con responsabilidad del resguardo, custodia y preservación de todo lo concerniente al centro histórico de la ciudad. Del patrimonio En un recorrido por las calles adyacentes a la plaza Bolívar, Hernández enumera algunas edificaciones de valor arquitectónico e histórico; la Casa Morada, en la que a principios del siglo XX funcionó la escuela para varones Pérez Bonalde; la casa de la Cultura Miguel Roo, en honor a este maestro de Montalbán; la iglesia que ya acumula unos 400 años, remodelada a finales del año pasado; la sede de la alcaldía, el ateneo, el cine Bolívar, la biblioteca Rómulo Gallegos y el llamado Arco de la Federación. Más allá del centro de la ciudad, están el cementerio municipal, el fuerte o ruinas de San Vicente. Fuerte San Juan de Nirgua, hoy Fuerte San Vicente. La patrona Virgen de la Victoria del Prado de Talavera a quien rinden devoción. Elio Simón Hernández, cronista de Nirgua. La plaza Bolívar con su figura ecuestre de el Libertador. La iglesia tiene unos 400 años y fue remodelada el año pasado. Hernández agradece al alcalde Miguel César, por atender algunas peticiones de la Junta de Patrimonio en el sentido de rescatar y rehabilitar ciertas edificaciones y bienes patrimoniales. “Planteamos, tanto al anterior alcalde como al actual, Miguel de César, el arreglo del terminal de pasajeros, ya que allí funcionó el primer matadero de Nirgua en la década del 20 en el siglo pasado. Pedimos el arreglo del ateneo, que data de 1989, donde se desarrollan actividades culturales y se dictan talleres con niños y niñas, y que también se reparan en estos momentos. A la Casa de la Cultura Miguel Roo se le hizo una completa restauración y data de 1977. Tenemos el cementerio de Nirgua habilitado a finales del siglo XIX cuyo primer fallecido se registra en 1891. Se reparó una pared que se estaba cayendo; se remodeló la fachada, se pintaron murales. En el cementerio se hizo el registro del arte funerario que hay allí y le vamos a solicitar al alcalde, con atención a la cámara municipal, que se le declare patrimonio y museo. Ahorita estamos haciendo una solicitud para el resguardo de una pared colonial del fuerte San Juan de Nirgua, hoy San Vicente, que es un referente histórico del siglo XVI, construido entre 1556 y 1559 y que hoy es muy visitado. También tenemos otros patrimonios naturales como Los Chorritos de Nirgua; los cerros de la Chapa y de La Peña donde se realizan los diferentes eventos de parapente”, indica el cronista. Un personaje apreciado en Nirgua, aunque se le ha vinculado con hechicería y ocultismo, es don Nicanor Ochoa, reivindicado como un practicante de la medicina natural. “Nirgua es reconocida en cuanto al espiritismo”, asienta Hernández. “El 19 de febrero tenemos la tercera sesión solemne en homenaje a don Nicanor Ochoa, que nació en Miranda, población vecina del estado Carabobo, pero su familia lo traslada a Nirgua, muy pequeño. No fumaba tabaco, no mascaba chimó, no bebía aguardiente. Era un curandero, un yerbatero, practicante de la medicina natural o alternativa, pero como curaba lo convirtieron en un objeto de culto espiritista. Aquí en caravana llega gente de Brasil, Haití, República Dominicana. Hacen su acto ritual. Es patrimonio adoptivo de los nirgüeños. Mucha gente visita su tumba en el cementerio”, acota. 400 años El consejo de patrimonio, conformado por un grupo de profesionales, entre ellos arquitectos, tiene la mirada puesta en el horizonte del cuatricentenario de la fundación de Nirgua, en el 2028. “Estamos preparándonos, va a ver sorpresas. Lo hemos conversado con el alcalde Miguel César”, confiesa el cronista. Nirgua, la capital del municipio epónimo, con unos 70.000 habitantes y más de 342 petroglifos cuantificados, dista unos 60 kilómetros de Valencia por la carretera Panamericana que lleva a Barquisimeto. La vía atraviesa los valles altos de Carabobo y entra al estado Yaracuy entre campos pletóricos de verde, potreros y haciendas. Hasta unos cuatro o cinco años atrás, todo este valle, desde Bejuma, Carabobo, hasta Nirgua, estaba sembrado de naranjas, hasta que la bacteria del “dragón amarillo” acabó con las plantaciones de cítricos, dejando a los dueños en la ruina. Hoy la esperanza está puesta en el cacao y el café, rubro que le dio prestigio en el pasado. Carlos Santini Losada, un nirgüeño y profesor ya fallecido, aludía en sabrosas crónicas a los encantos y vivencias de Nirgua, cuando era un pueblo de neblina que bajaba por las mañanas, y el aroma del café recién colado se escapaba de los fogones hacia las calles. “Yo los viernes después que salía del Ustáriz (el plantel) me iba para Guerrero y me quedaba en la casa de mi tía Guillermina. Me llevaba un real de queso, un tolete, y una papeleta de mantequilla Nelly. Le decía, tía aquí está. A las cinco de la mañana llegaba ella a la trojita donde yo dormía, y me decía, párese que ya hay arepas. Yo dejaba derretir la mantequilla en las arepas hechas a leña en un budare; era lo más sabroso que uno se podía comer”, dice. Otro testimonio incluido por Rafael Ferrer, el desaparecido cronista de Nirgua, en sus publicaciones hechas con esténcil, es el de don Marcelino Milano. “Era un pueblo pequeño —narró don Milano— y se alumbraba con 60 faroles en sus calles principales. Llegué a Nirgua en 1912, oriundo de Parapara de Ortiz. Trabajé como farolero, portero de la casa de gobierno y policía, por esos tres empleos me pagaban 80 bolívares mensuales. Desempeñé el oficio de farolero hasta el año 1928, cuando se fundó la Luz Eléctrica de Nirgua”.

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