TheVenezuelaTime

Nos quiere ver la face de tontos

2026-03-27 - 15:04

Esta semana un jurado de Los Ángeles (EEUU) declaró culpables a las megaempresas tecnológicas Meta y Google como responsables del delito de inducir intencionalmente a infantes y jóvenes a la adicción de redes sociales, luego de la denuncia de un particular. Una mujer de 20 años, identificada como Kaley, interpuso la acusación porque, según informaron medios estadounidenses, estas compañías desarrollaron plataformas que, además de ser creadas con la intención de ser adictivas, afectaron su salud mental. ¿Esto no es obvio? Como una victoria sin precedentes y una decisión que provocará más juicios similares, diversos medios de comunicación locales, nacionales e internacionales, calificaron el hecho con inusitado detalle y relevancia. El juicio duró poco más de un mes, decidiendo que Meta es responsable de “70% del daño sufrido por la demandante”, mientras que la plataforma YouTube “tiene 30% de la culpa”, lo que, según BBC, significaría que la empresa Meta pagaría la mayor parte de la indemnización otorgada a la demandante. ¿Qué precisión porcentual, no? Como era de esperarse, Meta afirmó no estar de acuerdo con el veredicto y que emprendería acciones legales contra la decisión. Quien crea este show no conoce la historia del incalculable poder de las corporaciones tecnológicas, las cuales en los últimos años han vencido procesos judiciales muchísimo más complejos, como la venta millonaria al mayor postor de datos que comprometen la privacidad de usuarias y usuarios; y la denuncia del comercio de megadata, sobre los usos y consumos de grandes colectivos de personas en todo el mundo, para que decisores en gobiernos y empresas planifiquen sus campañas políticas y comerciales. Sin duda, estamos ante una estrategia de marketing distractora, pero muy mal elaborada, para intentar desviar la atención mundial, y sobre todo la opinión pública estadounidense, ante el evidente fracaso de la aventura bélica de Donald Trump en Irán. Pero es obvio también que el nuevo complejo industrial tecnológico, aliado histórico del complejo industrial militar de ese país y su actual gobierno, intenta borrar con torpes campañas de marketing su notoria responsabilidad, con la venta de sus servicios y datos, en la peligrosa conflagración guerrista mundial que está poniendo en riesgo, no la hegemonía de EEUU, sino a la humanidad entera.

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