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Orgullo

2026-03-04 - 12:18

Parece ser que el terrorismo de Estado se puede asumir con orgullo. Lo han hecho Hitler, Netanyahu y Trump. Son dos épocas distintas y distantes, pero el rumbo de pretensiones imperiales, un camino de racismo, supremacismo y guerras, es bastante similar. Seyyed Alí Jamenei, líder supremo de Irán, ha sido asesinado a sus 86 años de edad y las previas amenazas en su contra, así como su reciente asesinato, han sido presentadas con prepotencia y orgullo por Trump y Netanyahu, la dupla terrorista más peligrosa que ha enfrentado la humanidad desde la época de Mussolini y Hitler, la que se ufana de asesinar a una persona de 86 años. En silencio permanecen las voces de quienes hace unos días defendían los derechos de las mujeres en Irán, incapaces ahora de condenar el ataque mortal contra una escuela de niñas en Teherán. Si observamos el panorama internacional actual, podremos notar que hasta los gobiernos más lacayos parecen sentir temor frente al desenfreno imperialista que se ha impuesto en la Casa Blanca. No podemos detectar ya eso que denominamos “comunidad internacional”. Lo que aprendimos de las denominadas guerras mundiales, la primera y la segunda, ha sido arrojado como un desecho. La convivencia internacional está hecha pedazos. La Unión Europea hace años que aniquiló nuestra infundada ilusión de que fuese un espacio geopolítico que, por su pluralidad de base, contribuyera a la construcción de un mundo de paz y de respeto a los pueblos. Hoy es un ente subordinado a Estados Unidos que ha aceptado el mandado de rearmarse y de prepararse para una guerra contra Rusia. Lo hace mientras sacrifica al pueblo ucraniano en una guerra inútil. Las experiencias de Irak, Afganistán y Libia, destruidos por Estados Unidos y la UE, deberían haber sido suficientes para que tal ilusión desapareciera, pero quedaron algunos ilusos que aún esperaban de ese bloque una conducta no supremacista que favoreciera una situación internacional orientada al bienestar de todos los seres humanos, sin importar donde uno haya nacido. La actitud de la UE en los casos de Yemen, Cuba, Irán y Venezuela, entre otros, son clara evidencia de una conducta de sumisión hacia Estados Unidos. Tal sumisión resulta más escandalosa cuando se corrobora que las agresiones a estos países terminan por afectar a los propios países europeos sin que sean capaces de asumir la responsabilidad que tienen en el origen de estos problemas.

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