Para Abril, cada día es un regalo de amor
2026-02-11 - 18:10
Abril llegó a la vida de su mamá humana hace 15 años. Con cierto rechazo y a regañadientes la recibió, aún atravesaba el dolor de perder a su anterior perrita y no se sentía preparada para abrir su corazón una vez más... pero no hay nada mejor que el amor para curar las heridas y fue exactamente eso lo que hizo Abril, llenar de amor a su humana. Ha sido muy sana, activa y consentida. Siempre amorosa y jamás ha sido una perra mordelona o gruñona, todo lo contrario. Amor en su máxima expresión. De dormir en su camita o con mamita, también muy apegada a quien la mima y la invita a comer cada noche en su horario habitual. Es que los animales saben leernos y saben de horarios, aunque no saben leer. Pueden ser pasadas las siete treinta de la noche y verás un poco «inquieta» a la señorita Abril, es que ella sabe bien cuál es la hora de comer en punto, ni un minuto más ni un minuto menos. Con un sonido muy de ella, ya sabemos que se ha pasado la hora, pero no por mucho... Ya con 15 años, a veces sus uñitas le hacen resbalar y se cae, se le abren las patitas y ella hace un esfuerzo por levantarse y hasta lo hace para no resbalar. Se dice fácil 15 años, pero para un perro, es una vida. Se podría decir que es una «adulta mayor». Cada día, es un regalo y ella sabe cómo hacer que sea maravilloso. Se deja mimar y presta mucha atención Recientemente, estuvo inquieta, no sabíamos qué pasaba y notamos una bolita en su vulva. Generó preocupación, ella no está esterilizada y nunca tuvo cachorros, ¿qué podría ser? Tan solo llamar a su médico tratante y encontrar una respuesta: tiene un prolapso vaginal. ¿Un prolapso? Sí, eso se opera, pero a su edad, podría ser muy peligroso, puede quedarse en la operación o podría tener reacción a la anestesia...Que duro entender que no hay muchas opciones. Con calma y mucha tranquilidad, el veterinario explicó que se coloque un guante y procure meter «eso expuesto». Sin embargo, es una solución temporal, porque puede salirse nuevamente, en una hora, tres días o tres meses, es impredecible. Cuidarle es la única opción, mientras que otros pueden pensar que no pasa nada, que da lo mismo, que la deje así... ¿Cómo podría solo dejarlo así? La limpio, lavo las cobijitas, y trato de darle calidad de vida, porque al final, ella es mi consentida, yo no tenía planes de amar, pero se robó mi corazón. ¿Cómo alguien podría ser capaz de abandonar a un animal que ha dado tanto amor, que tantas veces fue el mejor antidepresivo, que arrancó miles de sonrisas? No lo entiendo, por eso mientras pueda ayudarla y darle un poco de mi, lo haré. Para evitar que se caiga, usará sus zapatitos anti resbalantes y para que no tenga nada expuesto sin que yo lo note, usará una especie de «pantaletica», pero no me pregunten por qué lo hago, la pregunta sería por qué no lo haría. Abril es la niña que no tuve, es la extensión de mi alma y cuando ya no esté, me quedará la satisfacción de haberle dado todo lo que estuvo a mi alcance para que tuviera calidad de vida. Verla descansar, dormir o comer, verla feliz y sana, ya me basta. Así estaba Abril, pero se mantenido y mejorado con las recomendaciones de su veterinario Para entender la condición médica de Abril, es importante entender ¿Qué es un prolapso vaginal? El prolapso vaginal en perras es un problema poco frecuente, pero cuando aparece genera mucha preocupación. Ver algo fuera de lo normal en la vulva de una perra genera mucho ruido, sobre todo si no se sabe qué pasa, por qué, qué es. Básicamente, sucede cuando el tejido vaginal se inflama, pierde firmeza y termina sobresaliendo hacia el exterior. No es una herida, ni de un tumor, es tejido interno que ya no está bien sostenido. Ocurre con mayor frecuencia en perras que no han sido esterilizadas, como es el caso de Abril. Puede ocurrir especialmente durante el celo. En esa etapa, el aumento de estrógenos vuelve los tejidos más sensibles y propensos a la inflamación. También puede aparecer durante el parto o poco después, y en algunos casos en hembras jóvenes que tienen cierta predisposición genética. Muchos tutores describen lo mismo: una masa rosada o rojiza que asoma por la vulva. A veces es pequeña, otras más evidente y llamativa. La perra puede lamerse con insistencia, mostrarse incómoda al sentarse, tener dificultad para orinar o cambiar su comportamiento. Si el problema avanza sin atención, el tejido puede dañarse, infectarse o incluso necrosarse, lo que complica mucho más la situación. Entre las causas más habituales se encuentran: Los cambios hormonales intensos durante el celo La debilidad del tejido vaginal Factores genéticos Partos difíciles y El aumento de la presión abdominal. Detalle claro: el prolapso vaginal no se resuelve por sí solo. Necesita evaluación veterinaria inmediata. El tratamiento dependerá de qué tan avanzado esté el caso. En situaciones leves puede bastar con recolocar el tejido y usar medicación, mientras que en otras será necesaria una sutura temporal o una cirugía. En muchos casos, la esterilización es la solución definitiva, ya que elimina el estímulo hormonal que favorece que el problema se repita. Pero para la consentida Abril, debido a sus quince años y su historial médico, su veterinario, no lo recomienda. Observar y conocer a tu animal de compañía, aligera la carga, ayuda a describir detalles importantes que el médico veterinario necesita conocer. No es normal que haya masas, inflamación o cambios visibles en la zona genital. Ante cualquier duda o cambio, no dudes llevarlo al veterinario. Una visita a tiempo marca la diferencia. Aquí, esperar no ayuda. El prolapso vaginal es una señal clara de que algo no va bien. Detectarlo y tratarlo a tiempo puede evitar infecciones, complicaciones serias y un sufrimiento innecesario. Cuidar a una perra también implica conocer su cuerpo, entender sus ciclos y actuar con responsabilidad. Una vez más, la esterilización, ayuda y beneficia. Colocar el tejido puede resolver de manera temporal la situación, pero una visita al veterinario, sus recomendaciones e indicaciones, marcarán la diferencia.