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¿Pensar como que se ha vuelto impopular o innecesario?

2026-03-05 - 18:58

¡Tú no piensas mijo, tú eres loco! ¡Piensa antes de hablar! ¡Piénsalo bien antes de hacerlo! ¡No pienses tanto que te vas a volver loco! ¡Tienes que hacer algo, no puedes pasar toda la vida pensando! Todas son expresiones populares que muestran por uso y costumbre cuál es el significado, sentido y valor que se le da en nuestra región a este fenómeno y proceso cognitivo complejo que es pensar, es más que procesar información, se trata de autonomía y singularidad del ser, individual y colectivo, en su espacio, en su estar en el mundo. Son expresiones pero también creencias y consejos que dan los adultos en el hogar, en la escuela, en la calle, desde la más tierna infancia en los países de la región, probablemente sea así en muchos otros países del mundo. ¿Será la versión popularizada de aquel: “Pienso, luego existo!” de la Europa Occidental o tendrá una raíz más autóctona en la filosofía ancestral de nuestros pueblos originarios? ¡En el Pensar está la clave! “El humano es un ser social y racional”, es una máxima de la cultura eurocéntrica, y posiblemente oriental, estas características son las que han facilitado su capacidad de adaptación a las circunstancias del entorno y su capacidad para la transformación, claves para la supervivencia y la evolución de la especie humana. Buscar el saber, el conocimiento, la explicación del mundo y sus fenómenos, describir y comprender la vivencia y experiencia de lo real, es el principal motor del ser humano, así surgen la filosofía, las ciencias, las religiones, con su diversidad de enfoques y sus múltiples corrientes de pensamiento. Imagine, amiga y amigo lector cuánto podría mejorar el mundo de la vida si sus gobernantes supieran por lo menos un diez por ciento de este acervo de conocimiento; si se conociera la forma de pensar de las religiones, por lo menos de las tres religiones: Islam, Cristianismo y Judaísmo, de los países en conflicto, mejoraría la comprension y la tolerancia. Le asombrará saber que estás tres religiones tienen una raíz y principios comunes: son monoteístas, descienden de Abraham; creen en la linealidad del tiempo y la responsabilidad individual y el profetismo -Dios tiene un interlocutor para comunicar con la humanidad, como por ejemplo: Moisés. Ademas, las tres religiones se basan en escrituras sagradas contenidas en libros: el Torá en el judaimos, La Biblia en el cristianismo y el Corán en el islam -mediaciones humanas. También para las tres religiones Jerusalén es la ciudad Santa. Imagine las corrientes de pensamiento que han generado todas las filosofías a lo largo de la historia, por lo menos Occidental, desde los griegos, los presocráticos y Sócrates, Platón y Aristóteles, pasando por Immanuel Kant, G.W.F. Hegel, Karl Marx, Friedrich Nietzsche, Martin Heidegger, Edmund Husserl, Michel Foucault, Hannah Arendt, Jacques Derrida, Hans-Georg Gadamer, Maurice Merleau-Ponty, Byung-Chul Han y la lista sigue. Allí están las raíces de la forma de pensar en occidente, por lo menos las que más se han popularizado, de éstas a su vez, pasados los años, hasta décadas, surgen las escuelas de pensamiento económico, lingüístico, político, psicológico y de otras ciencias. Curioso, todos los filósofos nombrados son Euro Occidentales, siendo así se podría decir que en la región de Nuestramérica hay que descolonizar el pensamiento o por lo menos adaptarlo. Por fortuna tenemos filósofos de la región, tales como: Andrés Bello, Simón Rodríguez, Juan Bautista Alberdi, Domingo Faustino Sarmiento, Eugenio María de Hostos, Gabino Barreda, José Vasconcelos, José Carlos Mariátegui, Alejandro Korn, Antonio Caso, Frantz Fanon, Leopoldo Zea, Enrique Dussel, Mario Bunge, Lewis Gordon, Humberto Maturana, Francisco Varela y de muchos más. ¿Usted les conoce? Es oportuno mencionar que Francisco Varela fue pionero en unir la ciencia rigurosa con la experiencia fenomenológica. Su libro “De cuerpo presente» es un pilar de la «cognición corporizada», muy apropiado para comprender la guerra cognitiva, que dice que conocemos el mundo a través de nuestro cuerpo y acción, no somos una computadora procesando datos. ¿Te deja pensar tu dispositivo o aplicación inteligente? A juzgar por la iniciativa unilateral que toma en la redacción de los documentos, correos, post, donde la moderación y entubamiento en el uso del vocabulario y estilo de redacción ha trascendido la mera asistencia ortográfica pudiera advertirse que por allí vienen. Recuerde, el lenguaje y el pensamiento, ambos procesos cognitivos, están mutuamente implicados. Así que descabellado no es que intenten pensar por uno, liberar de esa carga al usuario-consumidor-cliente, su lema promocional podría ser “déjelo en nuestras manos, pensamos por usted”. ¿Con quién te quieres comunicar? En alguna reflexión pasada de éste su servidor, imaginaba que con el tiempo en lugar de tratar de escribir notas, reflexiones, análisis, en fin contenido pensando en audiencias específicas se terminaría por escribir pensando en satisfacer los criterios empleados para elaboración de los rankings de los motores de búsqueda de las empresas multinacionales como Google, Meta, X, Microsoft. Un cambio de motivación. El nuevo propósito, en lugar de buscar comunicar -hacer común- con personas la finalidad será aumentar la visibilidad del contenido en estas colonias globales, tanto es así, que hasta han emergido nuevas profesiones como el gerente de comunidad que se encarga de ello, optimizar el contenido para obtener la mayor exposición y posicionamiento, este profesional no sé si desplaza o complementa al redactor, es una especie de experto en marketing de contenido, sugerirá cambiar expresiones y palabras, colocará etiquetas, todo sea por conseguir más visualizaciones, me gustas, reenvíos y comentarios. La mayéutica, el arte de preguntar, ahora se reduce a actividades de una nueva ingeniería de prompts, la ingeniería de preguntar a un agente de Inteligencia Artificial. ¿A futuro será desplazado el filósofo por un agente de Inteligencia Artificial y un ingeniero de prompts? Hay un aforismo que dice que “en la pregunta está el germen de la respuesta”, es decir, preguntar es parte del arte del pensar, de ese diálogo interior mental, recurrente e interactivo, que luego, se hará externo entre sujetos, porque también hay un pensar en colectivo. ¡Pensar es más que calcular y computar! Se trata de colar, de naturalizar que los agentes de inteligencia artificial piensan cuando lo que hacen realmente son cálculos, cómputos, matemáticos y estadísticos para ajustar la salida de sus modelos predictivos a las entradas. Reducir ese complejo fenómeno humano a lo estrictamente funcional de una máquina Esta práctica es vieja, posiblemente una estrategia del marketing -más apropiado decir ingeniería social de masas-, por ejemplo: se ha rebautizado el almacenamiento de datos en dispositivos, primero, electromecánicos, y luego, electrónicos, como memoria, un término más asociado con la descripción y comprensión del comportamiento de la mente, del cerebro, otro de los procesos cognitivos, mucho más complejo que gestionar y almacenar datos De nuevo, la intención es cosificar lo humano y humanizar las cosas y procesos mecánicos a través del reduccionismo técnico instrumental. Hay que evitar a toda costa que se pierda esta capacidad de pensar, más bien hay que cultivar y ampliar , aterrizar y profundizar está capacidad, de ella depende nuestra supervivencia como Nación, como Región, como humanidad.

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