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“Perri guías”: el proyecto que transforma el turismo y la vida de los perros en Choroní

2026-03-28 - 20:25

En Choroní, no son los mapas ni los guías turísticos tradicionales los que conducen a los visitantes por sus playas y montañas: son los perros. La iniciativa fue impulsada en agosto de 2025 por la venezolana Marielis Pinto, quien buscaba ampliar su labor en la protección animal sin imaginar el impacto que tendría en la dinámica del pueblo costero del estado Aragua. Así nació el proyecto de los “perri guías”, un grupo de animales que antes vivían en situación de calle y que hoy acompañan a turistas en recorridos por la zona. Bajo la coordinación de Pinto, estos paseos no solo ofrecen una experiencia distinta a los visitantes, sino que también ayudan a visibilizar la realidad de los animales abandonados. Además de liderar la iniciativa, Pinto gestiona los recursos destinados a la alimentación y atención veterinaria de los perros, al tiempo que promueve jornadas de vacunación y esterilización, así como la adopción responsable. El objetivo, asegura, es reducir progresivamente la cantidad de animales en situación de calle en la comunidad. “Cuando empecé a vivir en Choroní me di cuenta que al ir a la playa automáticamente se acercaba un perro, es como un compañero. Uno acá sale y siempre se consigue un perrito que te acompaña. En mi casa siempre han sido una compañía, por eso me llegó la idea de hacer turismo con los perritos que es lo que yo más amo hacer. Dije, déjame crear una forma de que la gente venga y haga turismo en compañía de la guía de los perritos y que a la vez lo que este paquete turístico genere sea usado para alimentar, vacunar y esterilizar a los perritos. Fue algo un poco improvisado pero el resultado fue mágico. Guiamos a los turistas mostrándoles que Choroní es mucho más que ir a Playa Grande o el malecón”, comenta en entrevista para El Diario. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Huellitas Choroni (@huellitaschoroni) Siete meses después del inicio del proyecto el resultado ha sido muy satisfactorio. Los perros guías se han popularizado no solo gracias a la promoción de Pinto, sino también al impulso de los propios turistas, quienes difunden la experiencia en redes sociales. La imagen se ha vuelto característica: perros identificados con bandas amarillas que acompañan a los visitantes en sus recorridos por el pueblo. Además, la iniciativa ha mejorado significativamente la calidad de vida de estos animales. Aunque muchos aún permanecen en situación de calle, han sido esterilizados, cuentan con sus vacunas al día y reciben hidratación y alimentación constante por parte de Huellitas Choroní, la organización que respalda este proyecto. Dejando mucho más que “huellitas” en Choroní Para Mariarlis Pinto el cuidado y bienestar de los animales siempre ha ocupado un lugar importante en su agenda. Su pasión por defender a los animales nació en casa, inspirada por el ejemplo de su madre, quien le inculcó desde muy pequeña la importancia de cuidarlos y protegerlos. “Mi amor por los animales es desde muy chiquita. Es algo heredado e inculcado por mi madre, quien desde que yo tengo uso de razón ella siempre ayudaba a los animalitos. Tengo recuerdos presentes de yo con 10 años y ella todos los días se dedicaba a cocinar para bajarla comida a los perritos que estaba cerca de la residencia en la que vivíamos en Caracas. Así que desde muy chiquita he tenido ese ejemplo y bueno, hoy en día mi mamá es mi compañera en todo esto”, recordó. Marielis Pinto junto a los perros guías. Cortesía Huellitas Choroní En Choroní, como en muchos pueblos costeros del país, la presencia de perros en situación de calle ha sido una constante, en gran parte por la falta de campañas sostenidas de esterilización. Pinto lo notó desde sus primeras visitas al lugar, donde decidió establecerse a mediados de 2015. Tres años después, impulsada por esa realidad y su deseo de generar un cambio, creó Huellitas Choroní, una organización sin fines de lucro dedicada a promover la adopción y a realizar jornadas de vacunación y esterilización. “Nos encargamos principalmente de promover la adopción y esterilización de perros en Choroní. De nada nos sirve solo la adopción si siguen naciendo más perritos. Hay un tema de gastos que se da a través de colaboraciones. Pero no podemos frenarnos porque por las circunstancias, no siempre todos pueden donar”, menciona. Las limitaciones en las donaciones llevaron a Marielis a buscar nuevas formas de sostener la labor de Huellitas Choroní. Así surgió la venta de gorras, camisetas, stickers y pulseras, una estrategia que no solo permitió generar ingresos, sino que también abrió el camino a iniciativas más ambiciosas, como el proyecto de los “perri guías”. Foto: Cortesía Huellitas Choroní Tras casi una década de trabajo, Huellitas Choroní ha logrado un impacto notable en la comunidad, que se ha fortalecido con esta nueva propuesta. Aunque muchos perros siguen en la calle, ahora reciben alimentación, atención veterinaria y cuidados constantes que les garantizan una vida mucho más digna. “La situación de abandono en Choroní está controlada. No al 100 % claro, pero nosotros tenemos una cifra de 500 peludos esterilizados y claro eso ha generado un impacto en el tema de los perros en la calle (...) Cuando yo empecé a vivir acá en el malecón podías tener alrededor de 20 perros, hoy en día ves 10 o 8 , mucho más bajo en comparación a 2018”, asegura. A diferencia de otros rescatistas, Pinto no apuesta por refugios tradicionales. Su modelo evita espacios de encierro prolongado. Por ello, actualmente los animales bajo su cuidado permanecen en el patio de su casa y en el de su madre mientras esperan ser adoptados. Aunque ha logrado avances significativos, su meta está lejos de detenerse. Pinto aspira a expandir Huellitas Choroní y el proyecto de los “perri guías” hacia otros pueblos cercanos como Chuao y Cepe, donde ya ha realizado jornadas puntuales. Foto: Cortesía Huellitas Choroní “Quiero conseguir personas en esos pueblos para expandir un poco y crear alianzas. Eso sí, en Chuao y Cepe he hecho jornadas de alimentación, desparasitaciones, pero no he podido esterilizar que es la única solución de prevenir y tengo mucha fe de que esos espacios se pueden controlar fácilmente porque son poblaciones pequeñas”, puntualiza. Donar para seguir cuidando Desde que inició Huellitas Choroní, Marielis Pinto ha tenido claro que las donaciones son fundamentales para sostener el trabajo de la fundación. Sin embargo, también entendió que no podía depender únicamente de ellas. “Siempre busco herramientas e ideas para hacer de este proyecto algo más cercano, que conecte con la gente. Salvar la vida de un perrito es muy satisfactorio, pero también es un trabajo difícil porque implica gastos y necesita financiamiento”, explica. Foto: Cortesía Huellitas Choroní Esa necesidad la impulsó a diversificar sus fuentes de ingreso, a través de la venta de productos y la creación de los paquetes turísticos de los “perri guías”. Aun así, insiste en que las donaciones siguen siendo indispensables para ampliar el alcance de su labor. “Las donaciones son muy importantes. Mi mamá y yo damos todo lo que podemos a nivel físico y mental, pero el apoyo económico o material nos permite ayudar más. Sin eso, te limitas. Por ejemplo, si tienes poca comida, no puedes alimentar a todos los animales que quisieras. Y no todo es dinero: compartir la información, hacer eco, también suma”, afirma. En ese sentido, los alimentos son la principal necesidad de la organización. No obstante, también reciben medicamentos, sábanas, almohadas, envases y cualquier otro insumo que contribuya al cuidado de los animales. Cada adopción, una vida que se transforma y otra que se salva La promoción de la adopción es otro de los pilares de Huellitas Choroní. Para Pinto, no se trata solo de conseguir hogares, sino de transformar la vida de los animales y, al mismo tiempo, abrir espacio para rescatar a otros. Foto: Cortesía Huellitas Choroní “Cuando adoptas a un perro le estás cambiando la vida. Además, cuando uno de los que está en transición consigue un hogar, nos permite ayudar a otro, porque tenemos una capacidad limitada. Ahora mismo estamos al tope, con seis perritos esperando adopción”, comenta. Asimismo, destaca que adoptar también es una forma de frenar prácticas asociadas a la compra de animales, como el hacinamiento, la reproducción sin control y los criaderos en condiciones precarias. “Adoptar y no comprar previene muchísimo sufrimiento”, sostiene. En cuanto al proceso de adopción, Pinto asegura que más allá de requisitos formales, lo esencial es la conciencia y el compromiso del adoptante. “No se trata solo de cumplir con papeles, sino de entender la responsabilidad que implica. Es un ser vivo que viene a dar amor y necesita lo mismo de vuelta. Si realmente amas a tu mascota, nunca la vas a maltratar”, concluye. Jornadas de adopción. Foto: Cortesía Huellitas Choroní Un sueño posible Detrás de su dedicación y del esfuerzo por convertir a Huellitas Choroní en un referente en los pueblos costeros, Marielis Pinto guarda un sueño aún más ambicioso: construir la primera clínica veterinaria en Choroní. Actualmente, los animales que requieren atención especializada deben ser trasladados hasta Maracay, en un recorrido de aproximadamente hora y media por carretera. “Me gustaría tener un espacio donde todas las semanas se puedan esterilizar perros, y que además funcione como un refugio de contacto. Un lugar al que jóvenes y niños puedan venir, compartir con los animales y crear conciencia, porque serán ellos quienes impulsen este cambio en el futuro”, explica. Pero sus planes no se detienen allí. El reciente éxito del proyecto de los “perri guías” también ha abierto la puerta a nuevas posibilidades, ya que Pinto considera que esta iniciativa podría replicarse en otros destinos turísticos del país, sumando otro objetivo a su lista de metas. Foto: Cortesía Huellitas Choroní Mientras tanto, continúa trabajando con los recursos que tiene a su alcance, sin perder de vista la expansión de su fundación. Sabe que cada avance de Huellitas Choroní se traduce en una mejora directa para decenas de perros, ya sea al encontrar un hogar o al poder vivir en la calle en condiciones más dignas. De hecho, una de las mayores satisfacciones que le ha dejado el proyecto no es económica, sino simbólica: la dignificación de estos animales. “Los perritos guías dejaron de ser invisibles. Ahora tienen identidad y pertenecen a algo”, afirma sobre quienes hoy se han convertido en un nuevo rostro turístico de Choroní.

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