Por mal uso de áreas comunes solicitaron apoyo a Policía Comunal
2026-03-09 - 13:18
En el sector Amadores, situado en la parroquia Altagracia del municipio Libertador, vecinos de una casa multifamiliar comenzaron a experimentar una serie de desacuerdos por mal uso de patios y pasillos, lo que requirió la intervención directa de las autoridades. Josué Peña, inspector del Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana y coordinador de la Oficina de Atención Comunitaria del Servicio de Policía Comunal de la referida parroquia caraqueña, contó a Últimas Noticias que los hechos tuvieron lugar en una de las tradicionales casonas multifamiliares de la zona. Ese tipo de casas de arquitectura histórica que funcionan como pensiones tienen amplios pasillos y patios que suelen albergar a varias familias. Sin embargo, en el recinto en cuestión, los espacios comunes se transformaron en escenario de constantes discusiones debido a que algunos de los copropietarios irrespetaban las normas de uso. A la sala de resolución de conflictos llegaron dos personas en representación de seis familias afectadas, solicitando apoyo a los funcionarios. Según sus testimonios, la raíz del conflicto fue la acumulación de irregularidades que hicieron la vida insoportable para los residentes, entre los que hay niños y adultos mayores. Mediación. La resolución del conflicto fue un acto de mediación interinstitucional. Ante la urgencia del caso, se activó un protocolo de atención conjunta entre el Servicio de Policía Comunal y los jueces de paz del sector Amadores. La intervención comenzó con visitas de campo directas al inmueble. La presencia policial y de los jueces de paz permitió confrontar a quienes hacían caso omiso de las reglas básicas de urbanidad. Peña relató que en el sitio constataron que el ambiente estaba viciado por múltiples factores. El principal detonante fue la apropiación indebida de las áreas compartidas. Algunos residentes habían convertido los pasillos y patios en talleres mecánicos improvisados, donde el ruido de los motores y el olor a combustible eran constantes. “Metían motos dentro de las áreas comunes y trabajaban mecánica allí mismo”, explicó el oficial. Esta actividad, además de obstruir el paso y uso de los espacios comunes al resto de los vecinos, generaba riesgos ambientales y de salud para los niños y adultos mayores. A esto se sumaban denuncias sobre ventas ilegales de inmuebles dentro del recinto y la presencia de ruidos molestos que impedían el descanso. La falta de autoridad interna llevó a un grupo de ciudadanos a acudir al comando policial no para denunciar, sino para solicitar asesoría técnica sobre las normativas que rigen la vida en comunidad. El proceso de mediación fue pedagógico: se explicó a cada familia que el derecho individual termina donde comienza el derecho del colectivo. De acuerdo con Peña, no fue un camino sencillo, pues existía una resistencia inicial de aquellos que se beneficiaban de la informalidad, lo que obligó a realizar citaciones formales al comando para quienes persistían en el desacato. Compromisos. Tras intensas jornadas de diálogo y supervisión diaria, se establecieron las nuevas Normativas de Convivencia Ciudadana, un documento que hoy sirve de ley interna para la casa multifamiliar de Amadores. Los compromisos alcanzados son de obligatorio cumplimiento. Acordaron la liberación de las áreas comunes; queda estrictamente prohibido el ingreso y estacionamiento de motocicletas en pasillos y patios, así como la realización de labores de mecánica; también el cese de actividades comerciales irregulares, por lo que se prohibió cualquier tipo de venta o transacción inmobiliaria que no cuente con los permisos legales correspondientes; asimismo, se establecieron horarios rígidos para el silencio, con el fin de garantizar que el ruido molesto no afecte la salud de los adultos mayores y el rendimiento escolar de los niños. Los propietarios se comprometieron a ser garantes del cumplimiento de las normas y reportar cualquier desviación de manera inmediata. Normativas. El éxito de la Policía Comunal en el sector Amadores se debió a la aplicación de las normativas contempladas en la Ordenanza de Convivencia Ciudadana para el Civismo y la Justicia de Paz Comunal del municipio Libertador de Caracas que hacen referencia a las normas de convivencia en la capital. Según el artículo 11, se definen como “todas aquellas reglas de carácter normativo, tendentes a procurar la interacción cívica, pacífica y armoniosa entre las ciudadanas y ciudadanos de una comunidad”. Igualmente, se aplicó el articulado que corresponde a la regulación de los ruidos molestos, entre esos, el número 15 que trata sobre los deberes vecinales. Establece como deber ciudadano evitar los ruidos molestos u otras manifestaciones de alteración sónica que perturben el orden público o alteren la paz vecinal. Legislación den detalle Convivencia ciudadana. Según el artículo 11, numeral seis de la Ordenanza de Convivencia Ciudadana para el Civismo y la Justicia de Paz Comunal del municipio Libertador de Caracas, es toda conducta y actitud cívica, pacífica y armoniosa asumida por una comunidad y sus individuos conforme a la ley, a los valores y principios, sin afectar la tolerancia, el buen vivir y las buenas costumbres. Espacios privados. Son definidos en el artículo 11 de la normativa municipal como aquellas áreas comunes que son administradas por un propietario o una sociedad de particulares. Uso de áreas comunes. En el artículo 15 sobre deberes vecinales se exhorta a respetar los límites y usos de los espacios de uso común, especialmente los bienes públicos pertenecientes al municipio, los estacionamientos, áreas verdes, áreas comunes y retornos, en las distintas formas de residencia. Se propicia el mantenimiento y buen uso y conservación de dichos espacios. Normativas. Parte de los deberes vecinales es el cumplimiento de las normativas de convivencia estipuladas en la legislación nacional y en la ordenanza, así como las generadas por la comunidad.