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Prolapso de órganos pélvicos: una enfermedad silenciosa y frecuente

2026-03-11 - 20:09

En los últimos tiempos, el prolapso de órganos pélvicos se ha convertido en una enfermedad silenciosa y cada vez más frecuentes entre las mujeres de todo el mundo. En ese sentido, según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 50% de las femeninas que han tenido partos vaginales, presentarán esta patolgía a lo largo de su vida y una de cada diez, requerirá una intervención quirúrgica. Por su parte, la International Continence Society (ICS), indica que más del 30% de las mujeres adultas en el mundo sufren de algún trastorno del suelo pélvico. Mientras que en Venezuela, los prolapsos ocurren más frecuentemente en mujeres con obesidad, condición que debilita la presión intraabdominal, lo que lleva a debilitar los tejidos de soporte. ¿Cómo afecta la salud? Cuando los músculos intraabdominal se ven afectados, los soportes de la pelvis se debilitan, provocando que órganos como el útero, la vejiga o el recto desciendan de su posición normal. Adicionamente a esta condición, factores como el embarazo, la menos pausia y el envejicimiento natural, acentúa la patología. Es por estas cifras tan significativas, que el doctor Wartan Keklikian, cirujano con especialidad en laparoscópica y bariátrica, incorporó la silla EMSella en su unidad de atención, uniendo la vanguardia de la cirugía metabólica con la rehabilitación pélvica de última generación. “La silla EMSella, desarrollada por la corporación BTL, genera miles de contracciones supra máximas en una sesión de apenas 30 minutos, lo que equivale a realizar más de 11.000 ejercicios de Kegel, de manera perfecta. Este tratamiento no solo aborda el prolapso en grados iniciales, sino que es altamente efectivo para la incontinencia urinaria y la disfunción sexual, devolviendo al paciente el control sobre su cuerpo”, explica Keklikian. Beneficios del método EMSella El método EMSella, es considerado como una alternativa sefura, indolora, no invasiva, aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) y la Agencia Europea de Medicamentos (EMA). Además su modo de uso, facilita aún más su implementación, al ser tan sencillo como sentarse en una silla. Mientras el paciente permanece completamente vestido y cómodo, el dispositivo genera un campo electromagnético que induce miles de contracciones supra máximas de los músculos del suelo pélvico ̧ 33 frecuencias en 28 segundos. Trabaja con 2,7 teslas de energía, por lo que ofrece beneficios desde la primera sesión. “Generalmente se recomiendan entre 6 y 10 sesiones, de media hora cada una, dos semanales, para ver resultados deseados. Lo bueno de la silla es que trata patologías que antes sólo se abordaban de manera quirúrgica. Este proceso no solo fortalece las fibras musculares existentes, sino que también ayuda a restaurar el control neuromuscular, reeducando la vejiga y mejorando significativamente la calidad de vida. Pueden usarla desde adolescentes hasta adultos mayores”, explicó el especialista. Otro de los beneficios es la capacidad de devolver la confianza al paciente sin dolor ni tiempo de recuperación. “Es altamente efectivo para la incontinencia de esfuerzo (producida al reír o estornudar) y la incontinencia de urgencia». Resultados visibles Hasta los momentos, un número significativo de pacientes manifiesta mejoras perceptibles tras la primera o segunda visita. Los estudios clínicos respaldan que el 95% de los pacientes tratados con esta tecnología reportan una mejora significativa en su calidad de vida y una reducción drástica en el uso de protectores diarios o compresas. En cuanto a las contraindicaciones, no está recomendada para pacientes embarazadas, con marcapasos o implantes electrónicos, con prótesis que no sean de titanio, con biopolímeros, así como aquellos con alteraciones de la coagulación, neoplasias, insuficiencia pulmonar y alteraciones de la piel en zona a tratar.

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