Punch, el monito que se aferró a un peluche…
2026-02-24 - 21:57
¿Qué pasa cuando una madre en cautiverio rechaza a su cría? Esta historia lo encierra todo, se trata de un macaco japonés de seis meses que aún no sabe bien qué es el mundo cuya madre simplemente, no quiso. Punch llegó al zoológico de Ichikawa, en Japón, el 26 de julio de 2025. Nació sano, pequeño, frágil, pero ávido del calor y el abrazo de su madre, aun sin entender el mundo, sin embargo, para él, no hubo abrazo, ni calor maternal. Su madre no lo recibió. No lo sostuvo entre sus brazos, no lo amamantó, no hubo respuesta al “instinto” que se supone aparece solo, sin detonantes. Punch no tuvo a esa madre que hemos visto en documentales y videos de la vida silvestre. Aunque no está clara del todo la razón por la cual esto ha ocurrido, se tiene en cuenta que en primates, existen varios factores que pueden desencadenar este comportamiento. El cautiverio, estrés, madre primeriza, parto difícil y miles de factores más. El zoológico no dio detalles, pero ante esta situación, el equipo de cuidadores debía actuar de manera inmediata ante el panorama gris que enfrentaba Punch. Para sacarlo adelante, pensaron en algún objeto como un peluche al que pudiera aferrarse. Uno de los estudios más citados sobre el tema fue realizado por el psicólogo Harry Harlow en la década de 1950, quien demostró que los macacos bebés priorizan el tacto y el consuelo por sobre la alimentación, eligiendo consistentemente figuras de tela suave sobre las que les proporcionaban leche. La historia de Punch, con seis meses de vida, ilustra en tiempo real esa misma necesidad vital. Y apareció el peluche. Un orangután de peluche podría ser la salvación, como de hecho lo ha sido. El modelo DJUNGELSKOG de IKEA, un muñeco grande, suave, esponjoso y con el pelo largo, elemento clave: una panza lo suficientemente generosa como para que un bebé se aferre sobre ella y encuentre algo parecido al calor de del cuerpo de una “madre”. Aproximadamente de 60 centímetros. No muy grande, no muy pequeño, de buen tamaño. Punch no dudó en aferrarse a él, al punto de arrastrarlo por todo el recinto. Desde ese momento, no lo suelta. Duerme encima de él, lo lleva a rastras al caminar, apoya su cabeza sobre la panza del peluche, como esperando escuchar los latidos de un corazón que la rechazó. Punch se roba corazones, no se despega de su peluche mamá Puede parecer un juguete para muchos, pero para Punch es calma, es refugio, es contención, autorregulación, justo lo que un bebé necesita, ese abrazo y ese calor materno que consuela, pero que él no ha tenido. Una imagen tierna, sí, un mono bebé aferrado, abrazado, encima o sencillamente interactuando con ese peluche, ha resultado tan tierno, que la imagen y sus videos se han viralizado. En las redes la popularidad de Punch ha escalado masas, al punto de que en distintos idiomas, los internautas se han preocupado por su evolución, por su estado de salud, si come o no. Nunca un macaco japonés, despertó tanto interés. La ciencia explica un poco lo que ocurre entre el peluche y este macaco. Los primates necesitan el contacto físico de la misma manera que necesitan comer. Esto ayuda a regular el calor corporal, baja el cortisol, le brinda seguridad que ayuda a su desarrollo en medio de una situación borde. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Alondra Cosilion (@alondracosilionn) Por esto, cuando la madre no está por algún motivo, los cuidadores buscan algo similar que pueda brindar estabilidad, contención o consuelo, algo suave, grande, estable. Un peluche por ejemplo, uno que nunca lo abandonará. Experimentos con primates dejaron evidencia clara: cuando podían elegir entre una figura de tela sin comida y una estructura metálica con biberón, elegían la tela. Siempre. El apego no negocia. Esto dejó una clara muestra de lo importante que son los afectos, aun para un primate, como el caso de Punch. El camino para Punch apenas comienza, va creciendo y conociendo a otros monos, aprende a moverse, a construir una vida social entre sus iguales y poco a poco, dejará de lado a su peluche. Pero justo en este momento, se aferra a él, como lo haría con su madre, quiere su compañía y en este momento de fragilidad, tiene un consuelo. Solo el tiempo dirá hasta cuándo. Muchos internautas trasladan sus emociones a la situación de Punch, conectando con el rechazo que ha enfrentado y lo tierno que se ve junto a un peluche, un muñeco inanimado que no es su madre, pero es todo para él.