Que no calle la poesía de Guillermo de León Calles
2026-02-07 - 14:00
Hoy traigo al recuerdo cuando Luis Mariano Rivera, el poeta de «Canchuchú Florido», cumplió sus 90 años y el alcalde de Carúpano en ese entonces, Arturo Hurtado, y José Luis Meza me encomendaron la misión de organizar un evento en su honor, que llevamos a cabo en el Club Ítalo de esa ciudad querida. En el mismo se hicieron presentes Serenata Guayanesa; el poeta de Falcón, Guillermo De León Calles; y, por supuesto, Gualberto Ibarreto, quien, en un gesto que lo enaltece, aprovechó el momento para disolver algunas diferencias del pasado reciente. El poeta Calles, con su acostumbrado estilo, le hizo el regalo de declamar el «Canto al abuelo», y la gente se dio cuenta de que, a pesar de haber perdido el sentido de la vista, con su lírica describió en todo su esplendor el amor de los nietos a los abuelos del mundo. Luis Mariano le respondió con un efusivo abrazo y le dijo: “Gracias, poeta”, a lo que él respondió: “No, el poeta eres tú”. Llegó febrero, el mes del amor; llegó el mes de la poesía, pero también me llegó la triste noticia de que se marchó mi amigo, mi poeta y un ser que, aun siendo invidente, tenía la fuerza de mirar lo que es el amor. Son testigos los niños a quienes les escribió su poema más hermoso, «Mañana es septiembre», con el que saluda el inicio de clases: Mañana es septiembre, los dedos de mis pies me duelen de tanto meterme en los zapatos de ir a la escuela. Siento que un libro está de más en mi bulto de lonilla azul marina. Y no es el libro que tiene un Dios con sombrero de triángulo y un manto como el que usaba Julio César. Le escribió a Falcón, le escribió a su tierra natal y a su lar nativo, Pedregal. Le escribió a este país; le escribió a la tierra un hermoso poema que hicieron canción Serenata Guayanesa y María Teresa Chacín: «Si la tierra tierra fuera». Y Miguel Ángel Bosch hizo música, hizo canto, los «Versos al abuelo». Cuando te conocí, Guillermo de León Calles, todavía no era abuelo; hoy que lo soy, cada poema tuyo me transporta a la importancia de nacer nuevamente. Cuando se tiene un nieto, se llena uno de energías y de esa fuerza que siempre estuvo contigo. Francisco Calles, quien se marchó mucho antes, nos llevó a muchos sitios de tu querida Falcón. Él fue tu fiel acompañante, tu compañero y hoy, seguramente, se encontrará nuevamente contigo. ¿Qué poder decir hoy con la tristeza que me embarga por tu partida, poeta? Tú que, como Aquiles Nazoa, también sabías narrar de la manera más sencilla la vida de tu tierra, sus costumbres, sus tradiciones. Amigo y camarada de Alí Primera, ese otro prominente paraguanero, quien escuchó tus versos y tus cantos en muchos encuentros casuales y especiales. Recuerdo una frase tuya plasmada en el pórtico de un conocido centro comercial allá en Punto Fijo que dice: “Cuando las virtudes son el centro de la vida, los ángeles dicen amén”. Descanse en paz, poeta, amigo. Tu legado estará entre nosotros para recordarte como la primera vez en que nos vimos y nos reconocimos como hermanos de la vida. Un vitalista Fue un destacado poeta, ensayista y periodista venezolano, reconocido fundamentalmente como el cronista vitalicio de Punto Fijo. Nacido en el 17 de septiembre de 1943, dedicó su vida a documentar la historia y la identidad de la península de Paraguaná a través de una obra literaria que fusiona el rigor histórico con una profunda sensibilidad lírica, destacando títulos como «Memorias de un Punto Fijo» (1987). Su legado trasciende como el principal guardián de la memoria cultural falconiana, siendo una figura imprescindible para entender el alma y el paisaje del occidente venezolano.