Reseña | Crisol: Theater of Idols
2026-02-10 - 17:11
Estamos frente a una nueva era de juegos indie, una que deja atrás los límites de la presentación, escala y ambición de la etiqueta y que se atreve a ir más allá, gracias a las nuevas tecnologías, que permiten hacer hoy lo que era imposible tan siquiera cinco años atrás. Crisol: Theater of Idols forma parte de esa nueva generación, traído a la vida de la mano de Vermila Studios con el apoyo de Blumhouse Games, la casa editorial del famoso productor de Hollywood y el sector de los videojuegos. Vermila Studios logra conjugar, haciendo uso de un equipo de desarrollo muy pequeño, un juego que toma inspiración directa de muchas de las grandes franquicias del medio y a su vez, también consigue incorporar su propia personalidad, haciendo uso del folklore español, compartido con Latinoamérica y que generará en gran parte de la audiencia fascinación, pero también conexión y hasta nostalgia. Sin embargo, Crisol: Theater of Idols es un survival horror, por lo que muchos de los elementos en el juego están diseñados para tener una vibra errónea, como que algo está profundamente mal en las calles de Tormentosa, algo tan corrupto que ha influenciado a sus habitantes a hacer cosas que otros nunca habían hecho y, aunque el juego jamás llega a ser escalofriante, si logra ser intrigante y lo suficientemente atmosférico como para considerarse parte del género. Crisol: Theater of Idols cuenta con un apartado artístico sobresaliente En primer lugar, Crisol: Theater of Idols sobresale, y atrae inmediatamente gracias a una dirección de arte increíblemente fuerte, que se inspira en el arte sacro de las iglesias europeas, con las estatuas de los santos influyendo en gran medida el diseño de los enemigos, pero no solo eso, pues esta estética también se traslada al diseño de las armas, cada una pequeña reliquia digna de veneración dentro del contexto del juego. Esta estética sacra también se puede ver a través de toda la interfaz; menús, mapas, inventarios, todo está sumamente cuidado y dicha estética termina por unificar los demás elementos del mundo de manera bastante cohesiva. Anuncios y decoraciones terminan de crear este mundo que, si bien se siente vacío, sí nos deja con la sensación de que quizás en algún punto fue una población próspera y, a diferencia de juegos como “Blasphemous”, que también se inspiran en este arte sacro, Crisol jamás se deja caer en lo grotesco. El resto de la estética toma algunos elementos vistos en periodos como la Belle Époque, la cual parece estar de moda con juegos como Lies of P y Expedition 33, que también hacen uso de ella, y eso, combinado también con la clara influencia de Bioshock, termina por generar algo diferente, obviamente inspirado, pero nunca copiando. El nivel de presentación es sin duda el punto más fuerte del juego, junto con la música, netamente creada in-house y que acompaña algunos de los mejores momentos del juego y los eleva al siguiente nivel. Así como lo hizo Lies of P y Expedition 33 podremos ir recolectando vinilos que nos darán vistazos completos al hermoso soundtrack que es digno de ser presentado de esta manera. Cuenta con características sacadas de otros grandes del género Ahora, entrando directamente en los elementos que hacen de Crisol un juego, nos encontramos con el diseño de niveles y la perspectiva, la cual en los primeros minutos recordará el mismo sentir que se puede sentir al jugar Resident Evil 7 y, de hecho, ese juego de Capcom es, para mí, la comparación más cercana a Crisol, no solo por cómo los pasillos de los niveles fluyen entre ellos, sino también cómo esos niveles fluyen uno con el otro entre los capítulos que dividen el juego, el cual en una buena partida termina por durar unas 15 horas. Crisol está estructurado muy similar a un Resident Evil, por lo que iremos por los niveles recolectando ítems, munición, vida, dinero y demás, mientras a su vez nos encontramos con pequeños puzzles que alivian el ritmo fuera de lo que es el combate, también encontraremos lore en ciertas zonas y, por supuesto, cutscenes antes de los momentos más importantes de la historia. También nos encontraremos con una especie de hub a donde podremos regresar constantemente para mejorar armas y habilidades de manos de nuestra querida Bruja, la cual sirve tal cual El Mercader de Resident Evil 4. Pero... ¿Y qué tal se siente la progresión? En general, la progresión por las zonas es bastante buena y explorar es bastante satisfactorio, sobre todo gracias a la implementación de un mapa que marca todos los ítems por encontrar y que cambia de color una vez ya no hay nada más que encontrar en una zona, perfecto para los completistas y otra excelente lección aprendida de Resident Evil 2 Remake, el cual implementó este sistema anteriormente. Sin embargo, aunque el nivel de presentación, música y niveles son muy fuertes, Crisol se deja caer un poco bastante en su combate y también en su historia, dos elementos vitales, que aunque nunca caen en el territorio de lo terrible, tampoco jamás escapan del territorio de lo aceptable, no dejando que el juego alcance todo su potencial. Ahora vamos con lo no tan bueno de Crisol: Theater of Souls El principal problema es que las armas no poseen buen feedback a la hora de mostrar que están haciendo daño al enemigo, los cuales parecen tener armadura considerable y no se siente que realmente les estés disparando. Algo similar pasó en Cronos: The New Dawn, y se repite acá. Es posible mejorar las armas lo cual disminuye este sentir, pero el cambio llega demasiado tarde y lamentablemente hace que el combate no sea lo más atractivo del juego; es funcional, pero no creo que sea algo con lo cual la gran mayoría de jugadores quiera interactuar por diversión. Crisol también implementa el uso de un enemigo inmortal que persigue a los jugadores a través de los niveles, una firma característica de los Resident Evil, pero su implementación acá es un poco tosca y repetitiva y, en definitiva, después de un par de veces se vuelve más molesto que otra cosa. Todo es pasable en cuanto a combate, y quizás esta falta de buen sentir en este aspecto sea adrede, para incrementar el sentimiento de miedo y vulnerabilidad, pero creo que es un error que sobresale cuando otros aspectos del juego están tan bien cuidados. Personalmente, la historia no llegó a perecerme interesante La historia, lamentablemente tampoco terminó de conectar conmigo. El juego hace el esfuerzo de presentar un mundo en donde cultos religiosos parecen estar en guerra uno contra el otro, pero estas religiones nunca se sienten reales; solo se sienten como dos facciones cualquiera para generar conflicto, así que el world-building sufre un poco en esos aspectos. Las interpretaciones en español también sufren un poco porque caen en lo melodramático, con entrega de líneas poco naturales que en verdad no encajan muy bien con el tono sombrío del resto del juego; Gabriel, por ejemplo, nuestro protagonista, nunca deja de ser antipático, incluso cuando la historia lo lleva por un arco interesante, mientras que Mediodía, otro personaje importante parece creer que es la Harley Quinn de Batman. Al final, aunque no arruina el viaje, los diálogos y el tono de las actuaciones pudieron haber sido mejor, más serias y así hacer que la historia se sienta más importante. Conclusión Crisol: Theater of Souls es un excelente ejemplo de lo que puede hacer un equipo indie hoy en día y que, gracias a su esfuerzo, pueden obtener el apoyo de distribuidoras para lograr ese último salto que los lleve a la conciencia popular, aunque hay ciertos elementos que podrían ser mejores y que son más cuestiones de balance, sobre todo en el combate, pero no deja de ser un sólido survival horror que va a satisfacer la necesidad de algunos por jugar algo nuevo dentro del género. Esta reseña fue realizada en PC gracias al código cedido por Blumhouse Studios. Crisol: Theater of Souls estará disponible en PlayStation 5, Xbox Series X|S y PC a partir del 10 de febrero.