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Roscio y Juárez

2026-03-16 - 11:07

Pese a la vinculación entre México y Venezuela todavía existen hechos históricos que ameritan una investigación profunda. Dichos vacíos, afortunadamente, se ven cada día más atendidos por los esfuerzos de profesionales ganados a una comprensión integral del devenir latinoamericano y caribeño. Hoy, más que nunca, el mundo y la región lo demanda así: conocernos para unirnos y por ende, ser más fuertes y soberanos. En este sentido, traigamos cierto dato curioso y de interés sobre la posible influencia política ejercida por Juan Germán Roscio (1763-1821) en Benito Juárez (1806-1872). Recordemos que Roscio fue un abogado y político venezolano, impulsor del movimiento emancipatorio. Sus estudios ahondaron en el universo teológico y en el derecho civil. Tanto en su espada como en su pluma hallamos su invalorable legado. Su aporte de gran valía lo encontramos en lo acontecido en abril de 1810, igualmente en la trascendental redacción de nuestra Acta de Independencia en julio de 1811. Por otro lado, tengamos en cuenta la figura de Benito Juárez, ciudadano de leyes que llegaría a la primera magistratura del país del norte, con una notoria actuación en la Guerra de La Reforma y la Segunda Intervención Francesa. En fin, un protagonista clave en la conformación del Estado mexicano en el siglo XIX. En 1817 Roscio publicaría en Filadelfia su opus magna «Triunfo de la Libertad sobre el despotismo», texto subtitulado “La confesión de un pecador arrepentido de sus errores políticos, dedicado a desagraviar en esta parte a la religión ofendida con el sistema de la tiranía”, y aquí estaría el viable elemento unitivo entre las dos grandes personalidades. La obra «Triunfo de la Libertad sobre el despotismo» afirma cómo las sagradas escrituras son la base de nuestra liberación y no de la opresión hispana. Y por tal motivo, los pueblos están en su legítimo derecho de sublevarse cuando los reyes no desempeñan cabalmente sus funciones, pues en última instancia lo verdaderamente sacrosanto es el principio de la libertad. Soberanía popular, poder público, republicanismo, son algunos de los ejes de su discurso contrario a la mentalidad conservadora dominante. Para 1824 «Triunfo de la Libertad sobre el despotismo» tendría una edición abreviada en la imprenta de Martín Rivera en México y cuatro años después -específicamente en la región de Oaxaca, en la imprenta York- se realizaría otra reimpresión completa, siendo probablemente este ejemplar el leído por Benito Juárez con fines formativos. Sobre este asunto Domingo Miliani nos dice: “Pero tampoco termina aquí la cuestión. Juárez culmina sus estudios de derecho. Es conocida su trayectoria hasta 1855, antes de convertirse en hombre temido y combatido, cuando al asumir el ministerio de Justicia (1855) redacta la memorable ley Juárez, para desatar las iras del alto clero, personificado en la voz tonante del obispo Munguía, de Michoacán. Era la madurez plena del liberal laico. Faltaba el otro paso después de llegar a la Corte Suprema de Justicia, la presidencia de la República, cuya turbulencia, decretada por el clero, acompañó a la promulgación de las leyes de Reforma. En aquel momento, seguramente el libro de Roscio pudo haber sido respaldo de ‘compañero fiel’ para disuadir a los creyentes de la obediencia ciega. Y así ocurrió”.

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